Una explosión al paso de observadores en Siria amenaza la seguridad de la misión
EFE
Damasco / Nueva York / Washington
La explosión de un artefacto al paso de un convoy de observadores de la ONU en el sur de Siria evidenció hoy los riesgos de seguridad que corre la misión desplegada en el país, donde en el plano político la coalición gubernamental se atribuyó la victoria en los recientes comicios legislativos.
El ataque ocurrió a pocos metros de donde se encontraban los expertos internacionales, entre ellos el jefe de la misión en Siria, el general noruego Robert Mood, que acababan de cruzar un puesto de control cerca de la ciudad meridional de Deraa.
Según un comunicado de la Misión de Supervisión de la ONU en Siria (UNSMIS), no hubo víctimas entre los observadores, pero varios soldados sirios que escoltaban el convoy resultaron heridos y fueron trasladados a un hospital
Mood aseguró que el ataque es “un ejemplo de lo que está sufriendo el pueblo sirio a diario” e insistió en la necesidad de que “todas las formas de violencia terminen”, de acuerdo a la nota.
Los observadores, encargados de supervisar el cumplimiento del plan de paz del enviado especial de la ONU y la Liga Árabe, Kofi Annan, iban a efectuar una visita a Deraa, bastión opositor donde estallaron las primeras protestas contra el régimen del presidente sirio, Bachar al Asad, en marzo de 2011.
Algunos testigos explicaron a EFE que un cámara de la televisión estatal resultó también herido por la explosión, que causó destrozos en un vehículo gubernamental.
Aunque no está clara la autoría de la explosión, el activista Mohamed Sarmini, miembro del Consejo Nacional Sirio (CNS) -principal órgano opositor en el exilio- atribuyó el ataque a las fuerzas del régimen y destacó las “buenas relaciones” entre los rebeldes y los observadores.
A pesar del precario alto el fuego decretado el pasado 12 de abril y de la llegada de observadores pocos días después, los actos de violencia continúan sucediéndose, aunque en menor medida con respecto a meses anteriores.
Actualmente hay setenta observadores militares y 43 civiles sobre el terreno, con cinco bases en los alrededores de Damasco y algunos expertos desplegados en Homs (centro), Hama (centro), Idleb (norte), Deraa (sur) y Alepo (norte).
Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, condenó “enérgicamente” el ataque ocurrido hoy al paso de un convoy de observadores de la ONU en el sur de Siria y aseguró que el incremento de la violencia en el país “pone en duda” el compromiso de las partes con el alto el fuego acordado.
Ban dijo que por el momento “no hay pruebas” que indiquen que el objetivo de la explosión, acontecida en la ciudad de Deraa, era el convoy de observadores, pero expresó su “grave preocupación ante el reciente incremento de ataques con explosivos en Siria”, según aseguró su portavoz, Martin Nesirky, en un comunicado.
También el gobierno de EU condenó el ataque ocurrido ayer al paso de un convoy de observadores de la ONU en el sur de Siria, que consideró “una prueba más” de que el alto el fuego declarado por el régimen de Bachar Al Asad “no se sostiene”.
“Este es otro ejemplo de por qué seguimos presionando al régimen de Al Asad”, dijo en su conferencia de prensa diaria la portavoz del Departamento de Estado de EU, Victoria Nuland.
“Es un ejemplo gráfico de lo que el pueblo sirio sufre cada día, y una prueba más de que el alto el fuego no se sostiene”, agregó.
“También demuestra que tenemos que conseguir que los observadores entren al máximo de lugares posible, para que tengamos la vista puesta en las calles y la oportunidad de proteger al pueblo sirio”, añadió Nuland.




