Prevén especialistas calor y sequía en verano y lluvias e inundaciones en octubre
* Pronostica el Servicio Meteorológico Nacional para el Pacífico nueve tormentas tropicales intensas, cuatro huracanes moderados y dos huracanes intensos
Nelly Bello * A consecuencia del fenómeno del Niño –que tiene características similares a 1997– arreciarán en el verano las olas de calor, sequía, incendios forestales y la escasez de agua. En contraparte para octubre y noviembre, cuando finalice la temporada de lluvias, se podría invertir el fenómeno y arreciarán las precipitaciones que podrían generar inundaciones en partes bajas y desgajamientos en barrancas.
Ayer por la tarde, el subdirector de Meteorología de la Dirección General de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación (Segob), Raúl Rivera Palacios, participó en la reunión regional de Protección Civil para la temporada de lluvias y huracanes 2003, con la ponencia sobre los fenómenos del Niño y la Niña en México.
A diferencia de 1997, pero con similitudes recurrentes, el fenómeno del Niño este año no fue intenso. Sin embargo tendrá consecuencias secundarias o efectos remanentes en junio con precipitaciones por debajo de lo normal principalmente en los estados del sur y el noroeste, lo que “no quiere decir que no lloverá sino que no será en los términos que estamos acostumbrados”.
Añadió: “No descartamos que en junio y julio las precipitaciones en gran parte del país estarán por debajo de lo normal, agudizará las olas de calor, el déficit de los mantos acuíferos, la sequía estará presente en algunos sectores”, dijo Rivera Palacios.
Dijo que hay dos modelos de pronósticos a largo plazo, el primero establece que el fenómeno del Niño podría recurrir a finales del 2003 y otro pronóstico es que será una fase inversa, es decir el fenómeno de la Niña que produce mayor precipitación de la normal. “Lo que quiere decir que al final de la temporada de lluvia habría mayor precipitación, con eventos fuertes tal vez huracanes acercándose a la costa”.
Debido a los pronósticos sugirió a los directores de Protección Civil iniciar programas de información a los ciudadanos advirtiendo sobre la posibilidad de escasez del agua y en octubre sobre lluvias intensas, donde se deberá tener cuidado en zonas bajas y barrancas.
Aunque en 1997 el fenómeno generó 14 mil incendios en todo el país, el huracán Paulina, y provocó los más altos grados de temperatura, Rivera Palacios estimó que este año no se presenta un fenómeno intenso pero “no es descartable que los incendios estén al margen del año pasado” pues hasta hoy 15 de mayo se atendieron unos 5 mil 500 incendios.
Antes de Rivera Palacios, el subgerente de Pronóstico Meteorológico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de la CNA Alberto Hernández Unzón informó que hay pronosticados para los estados del Pacífico nueve tormentas tropicales intensas, cuatro huracanes moderados –de intensidad 1 y 2– y dos huracanes intensos –de 3, 4 y 5–. Para el Atlántico el pronóstico es cuatro tormentas, cinco huracanes moderados y tres intensos.
Informó que este fin de semana esperan la formación de la segunda onda tropical por un sistema de baja presión atmosférica que se origina en Chiapas.
En la reseña de la temporada de ciclones tropicales 2002 y su pronóstico para 2003, Hernández Unzón recordó el huracán Paulina que azotó la costa de Guerrero y Oaxaca en 1997.
Recordó que el 8 de octubre, un día antes de que Paulina tocara tierra en Acapulco, estaba de guardia como meteorólogo en el SMN y habló por teléfono con alguna autoridad “de Guerrero o Oaxaca, no recuerdo” para advertir que el meteoro venía con mucha nubosidad y agua por lo que podría generar problemas en ese sentido.
La persona que contestó el teléfono desestimó la recomendación y respondió al meteorólogo: “Tú que sabes, los ciclones se disipan en la Sierra Madre; tú que sabes, no pasa nada, me dijeron”. Y remató: “Hubo mucho tiempo para prevenir Acapulco”.
Insistió que los principales daños en el puerto fueron ocasionados por la intensa lluvia y los 400 muertos fue por el arrastre de grandes rocas de las partes altas del municipio. En ese momento pidió a la autoridad prevenir cualquier accidente con este tipo de rocas y en las zonas de alto riesgo porque “no podemos decir con qué intensidad pegará pero tampoco podemos olvidar y debemos recordar lo que puede volver a pasar”.
Recomendaciones
La primera exposición fue del coordinador del programa Fronteras, de la Subsecretaría de Operación Turística de la Sectur, Amado Contreras Wong, para presentar el manual de recomendaciones sobre Protección Civil, tema dirigido a los prestadores de servicios turísticos.
El libro que presentó el funcionario federal tiene recomendaciones de cómo proceder en caso de ciclones tropicales, sismos, incendios, inundaciones, cercanía con un volcán, descarga eléctrica o intoxicación que afecte a alguno de los turistas.
Puso como ejemplo de la reacción de la Sectur a un desastre natural, el caso de Yucatán, azotado por el huracán Isidore el 22 de septiembre del año pasado, donde la dependencia federal y el Consejo de Promoción Turística de México, invirtieron recursos para revertir la imagen que proyectó el estado luego del meteoro.
En la ronda de preguntas, los directores de Protección Civil coincidieron en la queja contra los prestadores de servicios turísticos que ignoran a la dependencia u omiten las recomendaciones de prevención que les hacen.
El director de Protección Civil del estado, Gustavo Piña Lagunes, pidió el micrófono para hablar de las muertes en playas de mar abierto, donde restauranteros y hoteleros dan un servicio incompleto a los turistas porque no cuentan con guardavidas que vigilen sus actividades. Incluso sugirió al funcionario federal que la Sectur cancele los permisos de los negocios que no ofrecen seguridad y que alguna autoridad coloque banderas que indiquen el peligro que representa el fuerte oleaje.
Pero no fue Contreras Wong quien respondió a Piña Lagunes sino el siguiente orador, director de Protección Civil del municipio Benito Juárez de Quintana Roo quien comparó la situación de Cancún, donde el rubro de prevención de riesgos incluye a las playas por lo que Protección Civil es quien coordina el trabajo de los guardavidas y obliga con base en el reglamento a los hoteleros para tener en sus playas salvavidas certificados y con el equipo básico de salvamento y boyado de restricción.




