Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

CARTAS (Respuesta del director )

Agradezco sus comentarios del ingeniero Arturo Hernández Cardona acerca de El Sur, que nos obligan a no cruzarnos de brazos en el impulso de un periodismo profesional. No estoy de acuerdo en que el periódico ya cambió su línea editorial y se ha puesto al servicio de un precandidato a gobernador del PRD, en este caso del ex alcalde de Acapulco, Zeferino Torreblanca Galindo.

Yo he expresado diversas opiniones sobre el tema, pero como columnista. Ningún editorial oficial del periódico se ha manifestado en favor de ningún precandidato de éste o aquél partido político, y no se encontrará alguna nota de nuestros reporteros en la cual se trate tendenciosamente la información de algún precandidato.

Nuestra línea editorial efectivamente cambiará, para mal, cuando no atendamos a las actividades de éste o aquél actor de la vida política o social del estado por atender a prejuicios sectarios o a intereses personales, políticos o mercantiles.

Los tres ejemplos que da Arturo Hernández Cardona de lo que llama “inclinación de El Sur a la estrategia zeferinista”, demuestran que él se refiere no a El Sur, sino a opiniones personales del director general de El Sur. Opiniones que, por lo demás, surgen de informaciones, en todo caso de análisis, pero no de prejuicios. En su primer ejemplo, dice que yo señalé que el PRD debería proteger a su mejor candidato a gobernador, y que me refería a Zeferino Torreblanca. Sostengo aquí también que el PRD debe proteger a su mejor candidato “arropándolo, alentándolo, facilitándole las cosas”, como escribí entonces (El Sur 20/04). A estas alturas, todos los dirigentes del PRD –y Hernández Cardona es uno de ellos– ya deberían saber cuál es su mejor candidato para el 2005 ¿o no? La democracia electoral tiene las mismas reglas en cualquier lugar que haya contienda entre partidos. Y es deber de los dirigentes conocer esas reglas, si lo que tienen por delante es el interés general de su partido y no el de su grupo o corriente.

En su segundo ejemplo, Hernández Cardona dice que yo sugerí que ya sabía que el candidato del PRD era Zeferino, porque lo apoya Rosario Robles. El ingeniero da a entender que de manera confidencial la presidenta nacional del PRD me dijo que su candidato era Torreblanca, y que yo simplemente actué como vocero de ella. Pero no. Yo lo que escribí es que los cívicos firmantes del desplegado No renunciar al PRD, rescatarlo, suponen que en el PRD actual su candidato, el senador Armando Chavarría Barrera, “no tiene ya ninguna posibilidad y que, pase lo que pase, el postulado será otro, apoyado en este caso por (Andrés Manuel ) López Obrador y por Rosario Robles Berlanga”. No soy yo el que dice que Chavarría no tiene el apoyo de Rosario Robles, sino que son los mismos cívicos. Esta es una verdad monumental y no el resultado de alguna conspiración en la que es utilizado un periodista, como sugiere Hernández Cardona.

El tercer ejemplo para decir que El Sur está al servicio del ex alcalde de Acapulco se refiere precisamente a mi polémica “con otro de los precandidatos, el senador de la República Armando Chavarría Barrera, de una manera bastante parcial, cuando su papel de director es conservar la ecuanimidad”.

Quien abrió esa polémica fue el mismo senador. ¿Quería Hernández Cardona que no respondiera nada a los calificativos de tendencioso y matraquero que me endilgó Chavarría?

Pero que no se preocupe el ingeniero por mis opiniones personales, que al final eso son, así sean del director de El Sur. Si en un editorial del periódico –es decir, la posición oficial del mismo– no hay ecuanimidad; si en alguna nota tergiversamos las declaraciones del senador –o de cualquier otro precandidato–, si escribimos mentiras o hacemos señalamientos tendenciosos, entonces sí tendrá toda la razón de criticar que El Sur haya cambiado su línea editorial.

Mientras tanto, los juicios de Hernández Cardona son tan excesivos –“el equipo de El Sur ha tomado partido”– que parecen prejuicios. En todo caso, confirman que los perredistas se aprestan a una guerra sin cuartel por la candidatura a gobernador. Ya veremos quien sale mejor librado de la misma.

 

Atentamente 

Juan Angulo Osorio

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