Liberan a implicado en el secuestro de un empresario y del Ñoño Campos
Alfredo Mondragón * Tras 10 años y ocho meses de estar en prisión, acusado de secuestrar al empresario ferretero Marco Antonio Hernández Martínez y al padre del ex portero de la Selección Mexicana, Jorge Campos, Alvaro Ñoño Campos, el preso político y ex trabajador universitario, José Morales García, salió libre ayer luego que el Consejo Técnico del penal le concedió la preliberación.
“Salgo con la frente el alto y vengo a los periódicos a demostrarle a la sociedad que soy inocente, que fui víctima de torturas de los comandantes Tomás Herrera, su hijo Guadalupe Herrera, Humberto Sevilla, Salvador Sánchez Loza y Rafael Salinas Orbe, para que me declarara culpable de dos secuestros que no cometí”, aseguró Morales García.
El ahora ex integrante del comité de presos políticos perredistas del penal de Las Cruces dijo que salió en libertad “con el compromiso de luchar por la libertad de mis compañeros presos, y de seguir luchando al lado del pueblo contra las injusticias del gobierno del estado, que persigue y encarcela a luchadores sociales”.
Morales García fue detenido el 2 de septiembre de 1992 en el Kilometro 42 de la carretera federal, en un retén de la PJE encabezado por el comandante Tomás Herrera, cuando viajaba a bordo de una camioneta propiedad de la Universidad Autónoma de Guerrero. El ex preso se dirigía a la comunidad de la Providencia, a efectuar un proyecto de mejora de ganado.
En una vista a la redacción de El Sur, ayer por la noche, Morales García narró: “el comandante Tomás Herrera y el comandante Humberto Sevilla García me detuvieron, y en el traslado al puerto me torturaban y me cambiaron tres veces de vehículo; luego me llevaron a la parte alta de la colonia Cervantes Delgado, donde me torturaron brutalmente”.
Agregó que a las dos horas “me tiraron al suelo y me dieron dos balazos con una metralleta Uzi calibre .9 milímetros, en el tobillo izquierdo, porque a la PJE lo único que le interesaba era fabricarle delitos a gente inocente por el secuestro de un empresario ferretero, quien después, en una diligencia, dijo que no era uno de los secuestradores”.
Luego de haber permanecido nueve días desaparecido y sometido a “brutales torturas con bolsas de plástico en la cara y toques eléctricos, en una casa de seguridad que desconozco su ubicación porque me tenía vendado el comandante Tomás Herrera, me llevaron al reclusorio hasta el 10 de septiembre de 1992”.
Cuatro años después de ingresar al penal por el secuestro del ferretero, en 1996, la ex juez segundo de lo Penal, Rosa Isela Vega –actual magistrada– sentenció a Morales García a 15 años de prisión, a pesar de que con pruebas documentales comprobó ser inocente y la propia declaración de la víctima lo exoneró.
El 11 de junio de 1998, Morales García obtuvo su preliberación gracias a la declaración del empresario ferretero, pero el 27 de febrero de 1999, en el interior de su domicilio ubicado en el Paso Limonero, fue detenido nuevamente por el comandante Guadalupe Herrera, hijo del comandante Tomás Herrera, acusado del secuestro de Alvaro Ñoño Campos, liberado seis días después.
“Guadalupe Herrera me sacó de mi casa donde trabajaba como sastre. En ese momento cosía una falda cuando me empezó a golpear y con lujo de violencia me subió al carro. Luego me entregó con el entonces comandante de El Coloso, Salinas Orbe, quien me vendó de los ojos, me llevó a un lugar desconocido donde había agua, y me torturaron para que me hiciera culpable del secuestro del Ñoño Campos”.
Dijo que Salinas Orbe “me entregó con el entonces comandante de la colonia Jardín, Salvador Sánchez Loza, quien continuó con las torturas y me presentó a la prensa como el secuestrador de Ñoño Campos, y el 5 de marzo de 1999 me envían al reclusorio con la juez cuarto Leonor Arroyo Mojica y siguió el proceso”.
El 30 de octubre de 2002, la juez cuarto Arroyo Mojica, al emitir sentencia en contra de once presos por el secuestro del Ñoño Campos, absolvió a todos los procesados luego de que sus abogados demostraron que la PJE falsificó la firma del padre del ahora jugador del Puebla.
Simultáneamente la juez séptimo, Anacleta López Vega, quien tenía en proceso a otros cuatro detenidos por el secuestro del Ñoño Campos, al emitir sentencia los absolvió bajo los mismos términos que Arroyo Mojica.
Pero 20 días antes de que saliera en libertad, la juez segundo Rosa Isela Vega reactivó el proceso por el secuestro del ferretero, bajo el argumento de reincidencia y la PJE integró otro cargo por la portación de una pistola calibre .38 Súper, por lo que lo remitieron ante un juez federal para que no saliera libre.
El juez sexto de Distrito, Joel Carranco Zúñiga, al emitir sentencia por la portación del arma que Morales García afirma que le fue sembrada, lo sentenció a cinco años de cárcel, pero ganó un amparo y la pena se redujo a un año, misma que cumplió.
Finalmente, ayer a las 15 horas el comité técnico del penal de Las Cruces, integrado por funcionarios del gobierno del estado, otorgó a Morales García el beneficio de la preliberación, al cumplir el 63 por ciento de su condena de 15 años por el secuestro del ferretero, pero no por su inocencia.




