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Piden vecinos del río El Camarón efectuar simulacros antes de las lluvias

 * Durante el paso del Paulina nos tuvimos que subir a las azoteas de las viviendas, recuerda una colona * Desconocen si en el lugar hay rutas de evacuación o refugios, dice

 Jorge Nava * Colonos que habitan en la orilla del río El Camarón consideraron que los simulacros de Protección Civil deberían efectuarse antes de la temporada de lluvias, y demandaron que las autoridades atiendan un hoyo en el cauce de concreto que fue construido después del huracán Paulina.

Bernarda Arteaga Juárez, vecina de la calle Acayuca, de la Progreso, indicó que lleva 50 años de vivir allí con su familia, y que su vivienda –de tres pisos– fue afectada durante el paso del Paulina en 1997, al meterse “toda el agua”, por lo que se tuvieron que subirse a la azotea para sobrevivir.

Entrevistada en un recorrido de ayer de El Sur por esa zona afectada por el meteoro, dijo que a ese lugar no ha asistido personal de Protección Civil para hacer simulacros, y que ellos desconocen si hay rutas de evacuación o refugios. “Creo que esa fue una desgracia, no sé qué, pero creo que no va a pasar de nuevo, o mero que dios quiera matarnos de esa forma porque yo creo que eso pasó”.

Arteaga Juárez expuso que la noche del huracán el arroyo pasó por la casa y entró el lodo, incluso recordó que la casa de a lado fue arrastrada completamente, pero que el matrimonio del lugar se salvó al subirse a la azotea.

Describió que: “se oían gritos, ya no me quiero ni acordar porque nos asustamos mucho”.

Detalló que los muebles de dos habitaciones de la vivienda de su hermano fueron arrastradas por el agua, y por ello actualmente están reconstruyendo.

Una de las causas de que el río El Camarón se saliera del cauce –según ella– “es que estaba chiquito el arroyo para que pase el agua”.

Aunque bromeó que se salvaron porque la casa construida por su hermano “es de buenos cimientos”, enfatizó que cada temporada de lluvia temen y por eso salen para ver el nivel del cauce y las noticias.

Por su parte, Geovanni García Alfaro, de 18 años, quien radica en la calle Pachuca, de esa misma demarcación, señaló que su casa, construida con madera, se la llevó el río.

Recordó que esa noche el agua comenzó a brotar por la puerta que daba al río, y que se salió de allí junto con su familia para subirse a la azotea de un templo ubicado al frente, “con la única ropa que traíamos”.

Indicó que en ese año contaba con 12 años de edad.

Narró que a una vecina y a sus dos niños, quienes vivían frente a su domicilio, se los llevó la corriente. De ese caso –dijo– el esposo de la vecina sobrevivió porque se subió al techo del baño de la casa de material.

García Alfaro consideró que Protección Civil debe efectuar los simulacros antes de la temprada de lluvias, “pues por eso pasan las cosas o a veces uno es negligente, le dicen que se salga y no se sale, ahora ya nos pasó una vez y ya sabemos”.

Otra vecina de esa misma zona, Tavita Navarrete Alfaro, recordó que el año pasado acudió antes el personal de Protección Civil a informarles de la ruta de evacuación y del refugio.

Dijo que no estuvo en el lugar la noche en que pasó el huracán Paulina, pero que su familia le contó que “estuvo muy feo”. Explicó que ellos pudieron salir y se refugiaron en la iglesia localizada una casa después de donde ella vive actualmente.

Consideró que ese fenómeno puede volver a suceder.

Aseguró que no tiene confianza de vivir en esa zona, pero que ahora ya tienen conciencia porque “casi no dormimos, y estamos todos alerta cuando llueve”.

Por su parte, Maximina Rosas denunció que cerca de donde ella vive el río hace curva, y que allí hay un hoyo que cada temporada de lluvias se hace más grande.

Observó que la corriente de agua escarba por abajo y que ello puede romper el muro, debilitarlo mucho y ocasionar una desgracia.

Expuso que cada año personal de Protección Civil acude a esa zona para hacer los simulacros, y “nos dicen por dónde podemos salir y dónde están los refugios”.

Indicó que la ruta de evacuación es por la calle Acatlán, en la Baja California, y el refugio está en el Instituto México y otro en el jardín de niños de la calle Baja California.

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