Recaptura la judicial al segundo de los 14 evadidos del penal el 28 de noviembre
* Los hechos ocurrieron la medianoche del viernes en el fraccionamiento Marroquín * Cuando se fugó le faltaban dos meses para cumplir una sentencia de ocho años por homicidio
Alfredo Mondragón * Tras cometer un asalto a mano armada, Andrés Estrada Alvarez, uno de los catorce reos que se fugaron del penal de Las Cruces por un túnel el pasado 28 de noviembre, fue recapturado por la Policía Judicial del Estado (PJE) a pesar de que se cambió el nombre, informó el comandante regional de esa corporación, Alfredo Camacho Millán.
El ex fugitivo está internado en el Hospital General con guardia policiaca, y aproximadamente a las 3 de la tarde de ayer agentes del Ministerio Público, de las procuradurías generales de República (PGR) y del Estado de Guerrero (PGJE) acudieron a tomarle declaración ministerial respecto a la fuga.
Andrés Estrada es el segundo preso recapturado. El primero fue Marcelino Díaz Vargas.
El 28 de noviembre 14 reos –entre ellos ocho narcotraficantes–escaparon del penal por un túnel de aproximadamente 25 metros de longitud por 60 centímetros de diámetro.
Por esta fuga se encuentran recluidos y sujetos a proceso por la PGR y la PGJE el ex director del penal, Jesús Torres Quiroz, y once custodios, bajo el cargo de evasión de reos.
Aproximadamente a las 23:00 horas del viernes, tres hombres armados irrumpieron con violencia en la casa marcada con el número 233 del fraccionamiento Marroquín y, tras amagar a las víctimas con pistola, las despojaron de sus alhajas, teléfonos celulares y dinero en efectivo, y huyeron.
Un grupo de judiciales que transitaba por el área se percató de que los agraviados perseguían a uno de los asaltantes, y se unieron a la persecución, pero el malhechor cayó hacia una cañada y se fracturó la espinilla derecha. Fue sometido y desarmado de una pistola calibre .38 Súper con cinco cartuchos útiles.
Al principio el detenido dijo llamarse Francisco Rodríguez Valdez y fue trasladado al Hospital General, a disposición de la agencia del Ministerio Público de la colonia Garita bajo los cargos de robo con violencia y portación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, en agravio de Urbano Arteaga Reséndiz.
Sin embargo, la PJE cotejó una fotografía suya con las imágenes del archivo criminal de la dependencia, y lo descubrió. Al verse descubierto reconoció ser Andrés Estrada Alvarez, uno de los catorce prófugos del penal de Las Cruces.
Andrés Estrada estaba sentenciado a ocho años de prisión por el asesinato del transportista Isaías Bermúdez Pellichea, a disposición de la juez cuarta Leonor Arroyo Mojica, y sólo le faltaban dos meses para cumplir su condena.
Aún faltan por detener: Brayan Leven Anderson, Wilbert Henry Martínez Tylor y Baldovino Hernández Rodríguez, originarios de Colombia, detenidos por la Armada de México el 5 de febrero del 2001 en la embarcación La Pinta, cuando arrojaban al mar una tonelada de cocaína pura. También faltan: el ex presidente de los presos políticos, Omar Guerrero Solís, acusado del delito de secuestro en agravio del taxista Ignacio Camacho Maldonado, del secuestro del madedero Juan Pera Castro, del homicidio de Eloy Serrano y de estar vinculado con el ERPI.
Además: Eduardo Moreno Moreno, Ramiro González Bautista, Héctor Antonio Herrera Guzmán, Alvarez Vega Gaona, Juan Gutiérrez Lorenzo, José Antonio Solano Juárez, Horacio Pérez Pineda y Aníbal Carranza Herrera.
No pensaba escapar, pero se presentó la oportunidad, dice Andrés Estrada
Andrés Estrada Alvarez, uno de los 14 prófugos del penal. La cita, en el Hospital General
–¿Por qué huiste del penal?
–Me fugué porque ya tenía mucho tiempo en la cárcel, ya había cumplido más del 80 por ciento de mi sentencia y no entiendo por qué la autoridad no me daba mi tratamiento preliberacional. En un momento de desesperación vi la oportunidad y me salí.
–¿Cómo planearon la fuga?
–Mire yo no planee nada, todo esto fue ocasional, o sea que me levanté en la mañana a jugar pelota a la cancha de basquetbol y vi que unas personas estaban aproximándose a la barda, y al asomarme vi que se iban y pues lo pensé, me decidí y me salí también.
–¿Qué hiciste cuando te viste afuera?
–Como no tenía dinero ni nada me fui hacia la colonia Radio Koko (ubicada atrás del penal, en la parte alta) y allí conseguí 40 pesos para irme a mi tierra, para Ometepec”.
–¿Qué pasó con los demás prófugos?
–Lo ignoro. No escuché si comentaron algo porque lo mío fue ocasional, vi el hueco y me salí. Cuando me acerqué había unos tres o cuatro, pero no los conozco. No sé quién hizo el hoyo.
–¿Cómo te diste cuenta de que estaba el hueco?
–Estaba jugando pelota en la mañana, como al cuarto para las nueve, y al asomarme me di cuenta que se estaban yendo. Yo estaba en el Ceresito.
–¿Qué hiciste en Ometepec?
–Estuve ayudándole a mis familiares al trabajo del campo, y al querer ver a mi familia me vine para Acapulco y al involucrarme nuevamente en un delito me atropelló un carro, me quebró la pata, todos estos golpes son porque me atropelló.
–¿Cometiste un asalto?
–Pensaba, porque no se llevó a cabo.
–¿Y el arma?
–La traía el chavo que me invitó, se llama José Manuel, sólo sé que así se llama, vive en el río de la Sabana, es de 27 años, blanco, labios delgados, cabello ondulado.
–¿Cómo lo conociste?
–Hace tiempo yo vendía ropa, lo conocí chavo y ahora me invitó al asunto porque le dije que no tenía trabajo y necesitaba dinero, y él me dijo que era lo único que podíamos hacer.
–¿Conoces a Omar Guerrero?
–Sólo lo conocí allá adentro a Omar Guerrero Solís, era el líder de los presos políticos.
–¿Cuántas veces han ingresado al penal?
–Tengo dos reingresos al penal: uno por robo y por el homicidio de Isaías Bermúdez Pellichea, un transportista.
–¿Por qué, tenías problemas con él o qué pasó?
–No, fue ocasional. Yo no fui, lo traicionó uno de sus propios trabajadores que ya está libre desde hace cinco años. Sacó su pistola, –según dijo él que le disparó– y se vio obligado a matarlo. (Alfredo Mondragón).




