Juan Angulo Osorio
QUINTO MUNDO
¿Justicia al estilo Viejo Oeste?
Es muy importante que el gobierno del estado resuelva, pronto y sin fabricar culpables, los asesinatos del empresario Alfredo Adolfo Gutiérrez Argudín y del comandante de la Policía Judicial, Reynaldo Lozano Cruz. También, el secuestro de la joven comerciante de la central de Abasto, Fabiola Flores Fonseca, crímenes todos que ocurrieron por el mismo rumbo.
En el Quinto Mundo la desconfianza en los cuerpos policiacos es generalizada, porque éstos no actúan para proteger a la sociedad sino solamente a los poderosos. Por ejemplo, no pareciera que ambos asesinatos tengan vinculación alguna, pero ya todo mundo los liga, como lo indican las preguntas de los reporteros al procurador Jesús Ramírez Guerrero y al jefe de la PJE Ricardo Leonel Coronel.
Y si se da el caso que una de las víctimas es un empresario con relaciones en el mundo de la política priísta, las cosas se complican aún más.
Uno que no pierde la esperanza quisiera que aquí se actuara con estricto apego al derecho. La familia y los amigos de Gutiérrez Argudín deben permanecer totalmente al margen de las investigaciones. Y la Procuraduría, el MP y los judiciales no deben comportarse como si estuvieran al servicio de aquéllos. Se trata de un crimen que constituye un agravio contra la sociedad, no un problema personal.
No queremos prejuzgar, pero en otros casos de prominentes políticos o personajes vinculados a la política que fueron secuestrados, los familiares y amigos de éstos actuaron –como en el Viejo Oeste– dirigiendo a los judiciales y agentes del Ministerio Público. Ojalá que esto no vuelva a ocurrir.
Corrillos
1. ¿Será cierto eso de que el director de Comunicación Social del ayuntamiento de Acapulco, Roberto Camps, fue el que organizó la conferencia de prensa de quienes destaparon en Acapulco al alcalde Alberto López Rosas para candidato a gobernador del estado?
A propósito, y olvidémonos de lo que aquí en El Sur se diga, cuando se le preguntó de ese destape, otros medios –el noticiero nocturno de TV Azteca, por ejemplo–llamaron la atención al hecho de que el alcalde no dijo que sí ni que no, cuando –esto sí ya lo decimos nosotros– en su toma de posesión dijo que no. En consecuencia, López Rosas debiera desautorizar tajantemente a quienes lo anden destapando porque propician se le esté criticando por incongruente.
2. Enrique Pasta Muñúzuri –un zeferinista de cepa– fue nombrado rector de la Universidad Loyola del Pacífico. Otros candidatos fueron el director general Académico Alberto Torreblanca Galindo, hermano del ex alcalde de Acapulco, quien con Pasta forma parte del Patronato de esa institución. También el director de Desarrollo, Sergio Lépez Vela. Asimismo, como candidata externa, la ex directora-gerente de El Sol de Acapulco, Eloína López Cano, egresada de la carrera de Ciencias y Técnicas de la Información de la Universidad Iberoamericana. En ésta se inspiró el modelo de la Loyola, que toma su nombre de San Ignacio de Loyola, el fundador de la orden de los jesuitas que a su vez dirige la Ibero, institución en la que también estudió el presidente Vicente Fox.
El presidente del Patronato de la Loyola es el actual director general de Comunicación Social del gobierno del estado, César Bajos Valverde, quien precisamente en ese carácter firmó la convocatoria para la elección del rector, decisión que recae en una Junta de Gobierno.
Solamente por los nombres podría decirse que la Loyola refleja la división en la clase dominante, como decíamos en los 70. Por un lado Pasta y Torreblanca, apellidos vinculados a un empresario que ya fue alcalde de Acapulco por el PRD, que será pronto diputado federal por este partido y que aspira a ser gobernador del estado bajo las mismas siglas y otras que se acumulen. Se trata de Zeferino Torreblanca, quien en una entrevista concedida a El Sur el último día de su gobierno, recordó que el extinto José Francisco Ruiz Massieu lo definía como un “comunista de derecha”. Y como que no le disgusta la caracterización.
Por otro lado está el renejuarista César Bajos, que desde la campaña trabaja al lado de René Juárez Cisneros, quien hará todo lo que pueda para impedir que el amigo de Bajos desde siempre, Zeferino Torreblanca, llegue incluso a ser candidato a gobernador, ya no digamos gobernador. Ya veremos si puede.
Allí está también Sergio Lépez Vela, hermano de Miguel Angel, priísta honorable que ha participado en algunos afanes democratizadores de su partido, aunque muy tímidos según amigos de él mismo que son también sus principales críticos.
Y finalmente Eloína López Cano, vinculada por la vía de su esposo Javier Morales Bougart al grupo político del ex aldalde porteño Manuel Añorve Baños, quien contendió por la candidatura a gobernador con Juárez Cisneros, disputa de la cual aún quedan secuelas.
Se puede decir mucho de la designación de un rector en una pequeña universidad privada.
3. A propósito, este fin de semana Zeferino Torreblanca Galindo encabezará actividades proselitistas en Tixtla, Apango y Chichihualco. Sus críticos –es decir, sus compañeros perredistas que apoyan al senador Armando Chavarría, al diputado Félix Salgado o al alcalde Alberto López Rosas– dicen que apenas conocerá esas tres ciudades del estado, muy conocidas en la geografía de la movilización política y social. A ver si aguanta los calores de abril y mayo, se regodean.




