Restauranteros de Azueta reportan baja en ventas por el aviso de riesgo sanitario
Maricela Santos, corresponsal, Zihuatanejo * Los restauranteros de la playa principal de Zihuatanejo que tiene contacto con la desembocadura del canal La Boquita tienen posiciones divididas acerca de la afectación a sus negocios como resultado del aviso sobre el “riesgo sanitario” que colocó la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en la desembocadura del canal de La Boquita.
Mientras algunos se dicen afectados severamente en sus ventas, otros manifestaron que la bandera roja provocó “inquietud” en algunos turistas pero no afectó su preferencia por consumir en sus negocios o nadar en la playa señalizada.
El dueño del restaurante El Marinero, Cristian Steve, dijo que la señalización le provocó pérdidas de servicios a su negocio aunque no las cuantifica todavía. Del miércoles al sábado estima que perdió una veintena de servicios puesto que su restaurante es el más cercano al sitio donde está la bandera roja y considera que sus ventas fueron a la baja en relación con la Semana Santa del año pasado.
El propietario del restaurante El Arbolito, Pedro Acosta Ayvar, indicó que sus ventas disminuyeron en un 50 por ciento y hasta tuvo que recortar su personal, sin embargo no atribuyó esto a la señalización de riesgo sanitario que pesa sobre la playa donde está su negocio, sino a “una recesión internacional, provocada tal vez por la guerra en Medio Oriente, y que se notó mucho en la temporada de turismo extranjero porque fue cuando estábamos totalmente vacíos cuando este es uno de los restaurantes tradicionales”.
El ex director de turismo municipal y encargado del restaurante Garrobos que se ubica en una calle paralela a la playa señalizada, Gregorio Lara Guzmán, reportó que sus ventas cayeron 45 por ciento en relación con el año pasado y sí atribuyó esto a la contaminación “porque mucha gente nos preguntaba si el marisco era fresco y de dónde era”.
Dijo que debido al “juicio sesgado” sobre la contaminación la gente llegó “escéptica” por lo que pidió a las autoridades estatales y municipales “dejar el populismo” y actuar en consecuencia porque si bien hay contaminación no se puede dejar de lado que en este puerto hay una industria que genera ingresos y a la vez permite una relativa calma social que debe de conservarse.
En su caso informó que debido a la caída de las ventas tuvo que recortar su plantilla de personal de 17 a 10 trabajadores.
Dijo que hay un intento de desalojar a los pescadores y restauranteros de la playa principal, que revela un afán de “golpearlos” y de “sacarlos para que se mueran solitos”, porque les ponen la bandera de riesgo sanitario y la gente que llega ahí se asombra y opta por empezar a retirarse. Y luego viene la petición de desalojo contra el restaurante Tata’s y el rumor de que pretenden desalojar a todos los demás, que habla de una intención de “ahogarlos”.
El propietario del restaurante bar Tata’s, Ezequiel Bravo Vargas, dijo que el anuncio no afectó sus ventas en relación con la Semana Santa del año pasado “pero lo que se observa es que la gente viene y ya está bajando el número de gente que se mete a bañar, pero en lo que se refiere a las ventas creo que hasta nos fue mejor porque sí se quedaron a comer y nos preguntaron qué pasa con el canal por lo que optamos por aclararle que es de aguas pluviales”.
Bravo Vargas reveló que la única autoridad que se acercó en esta temporada fue la Profepa para pedirles que se desaloje toda la zona federal que ocupa a pesar de que tienen concesiones “porque alegan que es parte de la contaminación porque se desequilibra el medio ambiente con las palapas por eso ahora estamos hasta en juicio ahora”, similar al caso de que enfrentan los pescadores.




