Se funden generaciones de amantes de Los Beatles en el histórico concierto de McCartney en el Zócalo del DF
Rodolfo G. Zubieta / Agencia Reforma
Ciudad de México
Los mensajes de amor y paz que profesaba The Beatles en varias de sus canciones llenaron de alegría el corazón de 115 mil fans que, de acuerdo con Seguridad Pública, acudieron ayer al primer cuadro del Zócalo de la Ciudad de México (aunque Marcelo Ebrard tuiteó 200 mil) para disfrutar en vivo a Sir Paul McCartney.
El festín musical, totalmente gratuito, fungió como regalo perfecto para las mamás capitalinas, quienes asistieron para festejar su día en compañía de sus hijos, sobrinos y nietos.
Las más de 13 horas de espera que la gente estuvo a la expectativa se recompensaron a las 21:05 horas, cuando el ex Beatle apareció en el escenario ubicado justo a los pies de la Catedral.
El mágico y misterioso viaje que el británico emprendió con los mexicanos arrancó al ritmo de Hello goodbye, donde las luces de miles de celulares y cámaras iluminaron el Centro Histórico, al igual que con The long and winding road.
“Buenas noches, México. Hola, DF. Estamos muy contentos de estar aquí en el Día de las Madres”, gritó Macca en español para después regalar a las festejadas cada estrofa de All my loving.
La travesía lírica de la que hizo gala el cantante fue casi la misma que la que mostró el martes en el Estadio Azteca, mezclando a la perfección temas de su etapa solista, así como con Wings y The Beatles.
Jet, Drive my car, Sing the changes y Paperback writer sólo acentuaron lo evidente: los mexicanos se rendían a los pies de McCartney con cada segundo que pasaba.
“Voy a tomarme unos segundos para mí mismo; esto es demasiado bueno”, advirtió Paul al ver las caras felices de quienes se encontraban en las primeras filas.
“Es muy emocionante que estemos aquí todos juntos en este concierto gratuito en el Zócalo”.
La energía de la gente, desbordante y eufórica en todo momento, pintó un cuadro digno de recordarse: generaciones de amantes de The Beatles cantaban al unísono cada tema, sin importar edad ni clases sociales.
Padres emocionados cargaron a sus hijos en hombros; parejas se besaron entre cada melodía; grupos de amigos agitaban las cabelleras y las celebradas de la jornada, las mamás, incluso derramaron algunas lágrimas de emoción.
Haciendo magia con su piano, levantó suspiros con My Valentine, donde proyectó el video oficial de la canción.
Invitó al romance con I’ve just seen a face y regaló especialmente a las mamás Hope of deliverance y And I love her.
“Esta es una canción para las mamacitas”, exclamó.
Y al entonar Mrs. Vandebilt soltó un sonoro “¡Viva México, cabrones!”.
Una sorpresa más para las reinas del hogar fue la presencia del mariachi Gama Mil en el tema Ob-La-Di, Ob-La-Da, el cual fue cantado por todos los presentes.
En el coro, McCartney dejó que sus fans entonaran los monosílabos del tema, culminando en una sonora ovación, y con el británico abrazando y agradeciendo a los músicos.
Pero todavía faltaban varias emociones por evocar, pues, hacia las 22:45 horas, Paul interpretaba Back in the USSR, y todavía le faltaban cerca de 11 temas más de los 38 previstos.
De viva voz
“Fui al Azteca y ahí había mucha más energía, todos estábamos muy locos con el concierto. Este está más solemne, pero igual de bueno dijo la empresaria de 42 años Rosana Reyes.
“Amo a The Beatles y este es un deseo que me cumplieron mis hijos. No fuimos al Azteca, pero les dije que si no me traían aquí, no se la acababan” comentó el ama de casa María del Refugio Guerra de 59 años.
Omar Jiménez invirtió 38 horas de su vida para estar anoche frente a Paul McCartney.
El joven, de 28 años, abordó el miércoles su auto en Mérida, Yucatán, manejó 18 horas, hizo fila otras 8 y espero medio día más en el Zócalo hasta que sonó el primer acorde del concierto.
“Escucho a Los Beatles desde niño. Me sé casi todas sus canciones, y uno de mis preferidos siempre ha sido Paul, y ahora por fin, después de muchos años, lo escucharé en vivo”, expresó.
Como él, cientos acamparon una o dos noches, pasaron hambre y sed y resistieron horas bajo el sol y hasta una ligera llovizna.
“Me tocó dormir con cobijas y cartones, pero todo sea por ver a Paul”, contó Ricardo Campos, de 17 años.
Con plaza llena y miles de fans al tope de la euforia, el ex Beatle abandonó el corazón del Distrito Federal con el título de Embajador Turístico de la Ciudad que previamente le otorgó el jefe de Gobierno.




