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Asisten más de cuatro mil fieles al ritual de Semana Santa en Atoyac

 Francisco Magaña, corresponsal, Atoyac * Más de 4 mil fieles de esta localidad asistieron al ritual del vía crucis de Semana Santa y al servicio religioso que se celebró en la iglesia Santa María de la Asunción, tradición católica que comenzó el Jueves Santo, con el lavatorio de pies por parte del presbítero Rafael Valencia González.

En esta ciudad, cada año y a diferencia de otros municipios de la región, los católicos realizan una peregrinación que parte de la parroquia.

La imagen del Nazareno y la virgen María se separan y cada uno, acompañado de feligreses, recorren las principales calles.

La imagen de Jesucristo es a la que mayor numero de personas acompañan, principalmente niños y jóvenes vestidos de vírgenes y ángeles.

Los fariseos son los encargados de que los que acompañan a las imágenes, no se cubran la cabeza y de que al momento de su trayecto los presentes haga lo mismo.

La imagen del hijo de María, es acompañada por música de carrizo y el tambor, así como un ambiente envuelto a olor de copal.

El Viernes Santo sigue con el vía crucis, cuando Jesús es llevado sacrificar se representan las 7 estaciones, la más emotiva de ellas es cuando Jesús se encuentra con María, las dos imágenes que son cargadas por un grupo de hombres, son juntadas simbolizando un beso.

En el llamado del párroco Valencia González, manifestó que el encuentro demuestra el amor de una madre que en las buenas y en las malas siempre está con sus hijos y exhortó a que aquellas familias que tienen diferencia con sus hijos se perdonen y tomen el ejemplo de María y Jesús.

Aconsejó dejar a un lado el orgullo y el odio y pedir a Dios la capacidad de perdonar, “porque nadie de nosotros ha sufrido humillación como la que sufrió Jesucristo, tanto desprecio, sin embargo el Señor nos perdonó y Jesús dio su vida por nosotros”.

En esta escenificación del encuentro, por primera vez participó un hombre de 23 años de la ciudad, cubierto totalmente con una túnica blanca hasta el rostro, que cargó una cruz de madera de aproximadamente 50 kilos.

Indico que es la primera vez que realiza este acto para agradecer favores:  “más que una manda, se trata de dar, ya que Dios es siempre benevolente, y no se trata de cargar la cruz como Cristo, sino como seguidor de él”, dijo. Destacó que es también para pedir por que la guerra se acabe y por que los jóvenes se acerquen a Jesús.

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