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En Taxco la Semana Santa fue una romería de flagelados, comerciantes y turistas

 Claudio Viveros Hernández, corresponsal, Taxco de Alarcón * Entre altas temperaturas y un calor sofocante transcurrió aquí la Semana Santa. Dos de los días –el pasado jueves, cuando tuvo lugar la nocturna procesión de Los Cristos, y ayer viernes, al representarse la pasión, crucifixión y muerte de Jesús–, han sido, como siempre, el mayor atractivo turístico y la mejor temporada del año pese a los abusos de los prestadores de servicios.

Pero si esta es una jornada religiosa tradicional, en la que cada vez es más creciente el porcentaje de participantes pasivos, cual espectadores en un espectáculo al que se prestan y ofrecen buena parte de integrantes de las diferentes hermandades, también son notorios para los sufridos visitantes, los problemas viales, los excesos etílicos, el desmedido ambulantaje al amparo y solapamiento de autoridades municipales o con la protección de partidos políticos, más las decenas de puestos de comida, fritangas y aguas frescas en las invadidas calles del centro histórico producto del chantaje y caprichos de grupos de presión.

Curiosamente, días atrás, el cabildo en pleno sostuvo que no se permitiría la instalación de puestos callejeros en las arterias del centro histórico durante la Semana Santa. Falso. Para el miércoles, un titubeo del presidente municipal, Abraham Ponce Guadarrama, bastó para que algunos particulares, de quien se sabe tuvieron asesoría de supuestos funcionarios quienes debieron obedecer la instrucción, pero se salieron con la suya y colocaron locales al por mayor, ésta vez en los callejones.

En referencia al interior de lo que sucede en las hermandades de penitentes, de 12 registradas, había sido un grito a voces la existencia de “piratas”, es decir de elementos que no pertenecen a ninguna agrupación y se incrustan durante las procesiones como encruzados o flagelantes para aplicarse las disciplinas de cargar rollos de varas espinosas o azotarse la espalda hasta hacerla sangrar. Unos lo negaban y los más guardaron silencio, pero en voz de un ex dirigente entrevistado, Rufino Salinas Aguilar, el caso salió a flote. 

“Sí. Sí los hay, y lo que ocurre con estos jóvenes, quienes conocí y estuvieron en mi hermandad, es gente que no quería trabajar o prestarse al quehacer que nos pide el reglamento, decidieron separarse y comenzaron a hacer otras cosas. Efectivamente, no hay quien los pueda parar, pero creo que lo ideal sería que se unificaran en una sola agrupación, como era antes”, explicó a El Sur Salinas Aguilar.

Para él que anduvo en esas lides por décadas, “Es importante que sepas lo que quieres y vas a hacer. El encruzado que deveras ama lo que va a hacer, es un encruzado bueno y sano. Y muchos van y vienen por el vacile, por el juego, porque lo vea la novia, o por exhibicionismo, pero no pasan de ser encruzados, nada más, de Semana Santa. Y sin embargo, tenemos encruzados de toda la vida y hay muchos que pueden dar testimonio de lo que lograron en su vida diaria siendo encruzados.

A manera de ejemplo, dos mujeres penitentes, de las que se atan gruesas cadenas a los tobillos y así caminan en las procesiones en posición agachada, revelaron el porqué de su penitencia: “Yo –dijo la primera– solamente estoy pidiendo por el descanso de mi amigo y de una niña que quise mucho”. A su vez, otra mujer expresó: “En lo personal me deja una satisfacción, porque no nada más lo hago por mí. Lo hago por la demás gente. Tengo un trabajo muy difícil y lo hago para que los demás estén mejor, aunque yo esté un poco cansada, eso es lo de menos, las cortadas, eso es el amor a Dios”.

El ex penitente encruzado agregó que “durante 40, 45 años, nosotros nos pasamos dirigiendo una sola hermandad y pudimos con el paquete pero, desgraciadamente, al haber intereses de otra índole empiezan a zafarse, lo que da como producto que tengamos mucho “pirata”, pero yo no les llamaría así, son penitentes que se prestan a hacerlo y ellos creen que está bien hecho”.

Salinas Aguilar comentó que parte del reglamento les exige a cada individuo disciplina y observar buen comportamiento, que es lo importante como testimonio ante la gente, además de participar y asistir a por lo menos a seis reuniones, cuatro confesiones, y dos retiros de tres días al año. “Pero hay gente que no se quiere preparar, como marcan las reglas, y hacen las cosas como ellos quieren. Yo lo veo mal”, dijo.

Entre las consecuencias de las disciplinas que se imponen cada uno de ellos, el ex encruzado puntualizó que los dolores de espalda, hombros, la resequedad de la piel, llagas en los pies y dedos entumidos en las manos, les duran por lo menos unas tres semanas.

“Hay algunos que se rajan a las primeras de cambio y ya no vuelven, pero estar dentro es el momento propicio para ofrecerle a Dios con profunda devoción y mucha fe una penitencia de esta naturaleza. Cuando un encruzado termina de cumplir su cometido se les ve feliz, radiante, y vienen a dar  gracias a la iglesia porque Dios les permitió hacer una penitencia digna”.

A la fecha, en términos globales la membresía se ha incrementado. La mayor cifra que se llegó a mantener por muchos años fue de 180 encruzados, aunque igualmente había “piratas”. “Sí –admite el entrevistado–, había pero eran pocos y, entonces, hablaríamos de 200. Pero actualmente se ha disparado tanto que fácil debe haber unos 450 encruzados”, entre otros tantos de las demás hermandades de apóstoles, soldados romanos, ánimas, del Santo Entierro, flagelados y doncellas acompañantes en lasa diferentes procesiones.

Entre los penitentes, mujeres y hombres, hubo de todo: Estudiantes, maestros, taxistas, abogados, alcohólicos, adictos, plateros, funcionarios en activo, ex funcionarios como el ex alcalde, Isaac Ocampo, además de amas de casa, comerciantes y secretarias.

Estos dos días, las actividades fueron intensas, en las primeras horas de la mañana hasta concluir casi al amanecer y seguirse horas después en prolongadas y variadas actividades que comprenden ambas procesiones de Los Cristos –que incluyó a 48 imágenes de la ciudad y comunidades, más una de un poblado del municipio de Tetipac– y de la Pasión, Crucifixión y Muerte de Jesús, entre cientos de turistas cuya afluencia se notódisminuida este año.

Ajetreo y vitalidad fue el sello de Semana Santa. Quizá por eso, en los intervalos, algunos ángeles niños o centuriones romanos ya no aguantaron y optaron, totalmente cansados en caer en los brazos de Morfeo y aventarse un coyotito sin importar si era una banca, en el piso o ante cientos de ojos que miraron esas escenas.

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