Humberto Musacchio
Gran victoria cultural del panismo
El senador del PAN Carlos Mendoza Davis lo dijo muy claramente: “Esta no es la reforma del presidente Peña Nieto, sino una parte de la reforma que hemos venido proponiendo”. El tribuno hablaba por los panistas, quienes viven y gozan lo que consideran una “victoria cultural”. Y tienen razones.
La expresión victoria cultural la adoptó Carlos Castillo Peraza en los años noventa durante una entrevista que le hizo el firmante de este artículo. Cuando Castillo Peraza hablaba de los triunfos de su partido y de la evidente declinación del PRI, el ingenuo interrogador, con ganas de hallar una frase propicia para el titular, le preguntó: “¿Considera usted que estamos frente a un triunfo cultural del PAN?”. Y el entonces líder de la panadería adoptó sin más el concepto y lo repitió muchas veces para que los azules se lo creyeran, y se lo creyeron.
Esta vez, sin embargo, no hay expropiación de frases. En efecto, aprobada ya la reforma energética, Acción Nacional está ante la mayor victoria ideológica de su vida. Nacido hace tres cuartos de siglo para combatir las reformas cardenistas, el PAN obtiene el mayor triunfo cultural de su historia, pues ya no está solo en su cruzada, sino que el PRI ha hecho suya la desnacionalización del petróleo.
Dicho de otra manera, lo que dos presidentes panistas fueron incapaces de lograr, Acción Nacional lo obtiene ahora desde la oposición, si es que puede llamarse así al amasiato de azules y tricolores. Lo que Fox por inepto y Calderón por su vocación de pistolero no consiguieron en doce años, lo obtiene hoy su partido, pero no por su esfuerzo, sino gracias a la podredumbre ideológica de los priistas.
Al PRI se le olvidó que alguna vez fue diferente al PAN. Entre los padres fundadores del partido albiazul eran varios los que combatían los rasgos de política popular del PNR-PRM-PRI y lo hacían sin ocultar su filiación política. Eran simpatizantes de los regímenes fascistas de Alemania, Italia y sobre todo España. Por eso, legítimamente el PAN puede reivindicar su triunfo ideológico, su “victoria cultural”, ¿pero el PRI..?
Por lo pronto, Acción Nacional le endilga a los priistas algunos deberes que el gobierno del tricolor no puede eludir. El citado Mendoza Davis lo dijo con tono imperativo, mandón: “Ya no hay pretextos. Administrar esta reforma de manera responsable, honesta, profesional, es una asignatura pendiente del gobierno federal. Se cumplió su petición, ahora tienen una obligación”.
Es una manera poco comedida pero rigurosa de señalar obligaciones, aunque, valga decirlo, de difícil cumplimiento, pues de dónde o por qué un gobierno priista tendría que renegar de su pasado para administrar algo en forma “responsable, honesta, profesional”.
No puede esperarse gran cosa si se trata de renunciar al saqueo de Pemex y filiales. A menos que se crea que, ahora sí, el patrimonio nacional se va a manejar con responsabilidad ante los mexicanos, ¡O con honestidad! (por favor), con profesionalismo ahí donde impera la improvisación, el amiguismo, el cochupo y otras formas de relación política, como la que existe con los líderes sindicales.
Más bien, la perorata del senador panista, una vez cumplido el designio privatizador y abiertas las puertas al predominio extranjero, debe entenderse como una hipócrita carta a Santa Claus, pues Mendoza Davis sabe muy bien que entre gitanos no se leen la mano. La suerte está echada, y panistas y priistas en algún momento tendrán que responder por el atraco a la nación.




