Las condiciones de los jornaleros migrantes no han mejorado desde 1968, dicen especialistas en un foro
*Se presenta el libro Jornaleros agrícolas migrantes: los invisibilizados, escrito por Teresa de Jesús Rojas Rangel, donde se analiza su situación
Los jornaleros migrantes continúan en las mismas condiciones laborales desde 1968, sin que mejoren en mteria de salud, educación y económica, coincidieron especialistas en la presentación del libro Jornaleros agrícolas migrantes: los invisibilizados, escrito por Teresa de Jesús Rojas Rangel.
Teresa de Jesús Rojas, doctora en Ciencias Sociales y Políticas por la Universidad Autónoma Metropolitana de Xochimilco, señaló que miles de jornaleros son migratorios, quienes siguen circuitos casi fijos de acuerdo con la necesidades de las diferentes cosechas.
“Estos trabajadores migratorios se encuentran en las peores condiciones, no disfrutan de la protección de la ley o del seguro social, atención médica, alojamientos adecuados o facilidades educativas para sus hijos”.
La autora leyó un texto elaborado en 1968 por Isabel Hagel, donde resalta que cualquiera que ha trabajado en el tema de jornaleros migratorios sabe que describe una situación actual, que no se ha modificado, en absoluto a pesar del paso del tiempo.
Aseguró que esta investigadora fue la primera que habló de los jornaleros migratorios, y tomándolo como referencia, la realidad de los jornaleros en México no han cambiando.
La doctora Gabriela Barroso Calderón y el doctor Pedro Vidal Tello Almaguera coincidieron con la autora del libro respecto a que las condiciones laborales y de desarrollo de los jornaleros migrantes no han mejorado, pese a su continua salida del estado de Guerrero.
El libro, presentado en el Palacio de la Cultura capitalino, es una investigación de 465 páginas escritas por Rojas Rangel, quien describe la migración de jornaleros guerrerenses que llegan a Sinaloa y donde trabajan bajo condiciones deplorables, acompañados de sus hijos, quienes provienen de comunidades alejadas de la región de La Montaña, y no hablan español.
El doctor en Geografía, por la Facultad de Filosofía y Letras e Instituto de Geografía de la UNAM, Pedro Vidal Tello Almaguera, señaló que a pesar de que cada año salen del estado miles de jornaleros y de recibir un sueldo por su trabajo en los campos agrícolas del norte, no existe ninguna mejora económica.
“Ven la salida en un momento dado para solucionar su economía, es justo como la migración, pero la autora nos demuestra que eso no se supera ni se soluciona, al contrario la relación de dependencia se fortalece”, explicó.
También destacó que la falta de información sobre las reformas actuales, que no han sido traducidas a sus lengua, los mantiene al margen de la realidad que trascurre en el país, poniéndolos en riesgo y con “la amenaza de quedarse sin sus tierras al ser expulsados por las mineras”.
Señaló durante su intervención, que los migrantes al dejar sus campos en sus estados de origen dejan vulnerable su territorio, que en algunos casos son codiciados por grandes empresas para ser explotados, y esto es lo que los pone en riesgo de dejarlos sin nada.
“Las condiciones geografícas y sociales en Guerrero no son las mismas que en Sinaloa, pero lo que es claro que alguien que vive sin los derechos y a los beneficios de una serie de programas sociales al momento de desplazarse, si bien es cierto mantiene mayores ingresos monetarios, sus derechos son aun más mancillados”, señaló.
Durante la intervención de la doctora Gabriela Barroso Calderón, profesora e investigadora de la Universidad Autónoma de Guerrero, y doctora en demografía por la escuela de altos Estudios en París, coincidió con Tello Almaguera respecto a que las condiciones no han cambiando casi en absoluto y pese a eso, los jornaleros salen del estado en búsqueda de un trabajo.
Señaló que la migración de jornaleros guerrerenses al estado de Sinaloa u otros estados, como San Luis Potosí, Zacatecas o Jalisco, no resuelve precisamente el problema de pobreza en el que viven en La Montaña de Guerrero.
Agregó que a pesar de no solucionar este serio problema, las generaciones de campesinos de la región de La Montaña, así como los de Costa Chica e inclusive algunos del municipio de Acapulco, continúan viajando a los campos agrícolas del norte, con el objetivo de contar con un ingreso.
Señaló que la explotación infantil en los campos del norte es la “cruda realidad”, ya que los niños siguen siendo explotados, sin recibir educación por parte de los patrones, quienes aprovechan sus condiciones para gastar lo menos posible en su inversión. (Anarsis Pacheco Pólito / Chilpancingo).




