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Organismos vinculados al saneamiento de la bahía, por décadas en manos de políticos

 Aurelio Peláez * Hasta hace algunos años, los organismos encargados de los programas de saneamiento de la bahía han estado en manos de políticos. El caso más ejemplar es el de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Acapulco (CAPAMA), que por casi dos décadas fue una extensión del PRI, y que durante ese periodo fue acusada de ser la caja chica de ese partido.

De 1986 a 1998 la lista de políticos que pasaron por la CAPAMA es muy extensa. Estuvieron al frente de la dependencia Mario Pintos Soberanis, Alfonso Argudín Alcaraz, Fernando Navarrete Magdaleno, Antonio Pizá Soberanis, Raúl González Villalva, Fermín Alvarado Arroyo, Manuel Añorve Baños y Jesús Velázquez Peña.

Los políticos también han estado al frente de delegaciones federales que tienen que ver con el medio ambiente, como la Semarnat, la Profepa y la desaparecida Sedue.

De esta manera, pareciera que con el encargo a políticos del manejo de organismos que tienen ver con el medio ambiente y el saneamiento de la bahía se habría decidido que estos asuntos ocuparan un segundo plano, o la atención a sus problemas se fuera posponiendo. Así, las quejas de asociaciones ambientalistas o ecologistas se centraban a menudo en la falta de continuidad de los programas para el saneamiento y de cuidado de la bahía.

La CAPAMA como extensión del PRI

En 1986, cuando comenzaron a trascender los problemas de contaminación de la bahía de Acapulco, era director de la CAPAMA –entonces bajo tutela estatal– Mario Pintos Soberanis. Economista éste, llegó al cargo por su amistad con el gobernador José Francisco Ruiz Massieu, y durante los tres años que estuvo al frente de la dependencia ocupó el cargo para allegarse respaldos, ya que buscaba ser el candidato del PRI a la Presidencia Municipal.

No obstante, en algún momento tuvo un distanciamiento con el gobernador, y salió de la dependencia. Un año después regresa como delegado del ISSSTE, respaldado por su entonces director nacional, Emilio Lozoya, sin consultar a Ruiz Massieu, lo que en los hechos significó la interrupción de sus aspiraciones políticas.

En 1989 ocupa la dirección de CAPAMA Fernando Navarrete Magdaleno. Era un empresario al que Ruiz Massieu pretendía hacerle una carrera política, luego de conocerle como presidente de la Canaco local. Antes de ese cargo había sido dirigente municipal del PRI.

Con Navarrete Magdaleno, la CAPAMA tiene su periodo de mayor priísmo, pues se incorpora a un gran número de dirigentes priístas a cargos directivos, a tal punto que en su edificio se llegó a guardar propaganda política de ese partido, según informan notas periodísticas de aquel entonces. El empresario metido a político también toma como plataforma política a ese organismo, pues se conocen sus aspiraciones por la candidatura de su partido a la Presidencia Municipal. En 1991 es designado candidato a diputado federal.

Ese mismo año, Alfonso Argudín Alcaraz sustituye a Mario Pintos. Argudín había sido alcalde seis años antes y, de hecho, se encontraba en la banca política. El ex alcalde se había hecho fuerte en el grupo ACA, donde había sido designado presidente. Esa asociación era una de las escasas voces civiles críticas al gobierno, y la renuncia de Argudín, en los hechos, la descabezó.

En 1994 es designado director de CAPAMA Antonio Pizá Soberanis, quien había sido síndico en el gobierno municipal de René Juárez, cuando se da la trasferencia de esta dependencia al municipio. Al llegar al cargo, Pizá, del grupo del entonces gobernador Rubén Figueroa Alcocer, había ocupado en varias ocasiones la presidencia del PRI en Acapulco, y su estancia en este organismo fue apenas unos meses, pues en ese mismo año es designado candidato del PRI a la diputación federal por el distrito 10.

Raúl González Villalva, ex alcalde de Chilapa y ex presidente del PRI, es quien releva a Pizá. Durante su administración, los partidos de oposición acusan que desde esa dependencia se respalda las campañas priístas. Este titular es también del grupo de Rubén Figueroa. Permanece en el cargo por dos años y regresa a ocupar diversos puestos directivos en el PRI.

En 1996 llega a CAPAMA –aún Figueroa gobernador– Fermín Alvarado Arroyo, quien ha sido en ese periodo secretario de Educación y secretario general de Gobierno. Tan pronto llega al organismo, instala un equipo de trabajo cual si se preparara para una campaña, y eran conocidas sus aspiraciones por ser candidato priísta a la diputación federal. No obstante, en el ínter se da la caída de Rubén Figueroa, y, con el nombramiento de Angel Aguirre Rivero como gobernador sustituto, el reacomodo de los grupos políticos.

Alvarado Arroyo, que en lo inmediato aspiraba a ser candidato a diputado federal, se niega a entender los mensajes que se le enviaban de que debería renunciar al cargo, por lo que su sustitución se dio de hecho como una ocupación del edificio por parte de los colaboradores de Manuel Añorve Baños, el ex síndico miembro del grupo de Aguirre Rivero. La salida de Figueroa trastocó también el proceso priísta de selección de candidato, y en lugar de serlo Rubén Robles Catalán, el figueroísta, lo fue Juan Salgado Tenorio, el aguirrista.

Manuel Añorve ocupa la dirección de CAPAMA poco menos de un año, y pasa a dirigir la Secretaría de Finanzas estatal, con Angel Aguirre. No obstante, lo sustituye otro político, Jesús Velázquez Peña, del grupo del gobernador, quien permanece en el cargo hasta 1998, cuando es relevado por Gerardo Sierra Ulloa.

La llegada de Sierra Ulloa a la dirección de CAPAMA rompe de esa manera con la tradición de que esta dependencia fuera ocupada por políticos, aunque en su designación intervino una recomendación del presidente de la república, Ernesto Zedillo, quien sugirió que para la reconstrucción de la red de agua potable y drenaje de Acapulco, luego del huracán Paulina, se nombrara a un técnico, que fuera cercano además al director de la Comisión Nacional del Agua, Guillermo Guerrero Villalobos.

Delegaciones federales, las recomendaciones

Las delegaciones federales tampoco han estado exentas de tener a políticos a su cargo. No obstante, el matiz ha sido menos partidista que en la CAPAMA. En la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (Sedue), por recomendación de Ruiz Massieu, en 1988, se tuvo al frente a Leopoldo Ayala Guevara, un articulista del diario El Universal, cuya estadía en esa dependencia fue criticada, dado que se le acusó, entre otras cosas, de nepotismo. Por ello Ruiz Massieu lo removió y lo colocó al frente de Radio y Televisión de Guerrero.

El cargo a Ayala Guevara se dio, trascendió, como una forma de acallar las críticas que al gobierno de Ruiz Massieu hacía el articulista.

Llegó después José Antonio Arjona, quien había ocupado la delegación en Colima. Permaneció en el puesto por casi seis años, y se sabe que en su designación privó el criterio del gobierno federal.

Con el presidente Ernesto Zedillo se dio la transformación de la Sedue en la Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semarnap), y su titular, Julia Carabias, aceptó recomendaciones del gobierno estatal para la delegación, aunque de funcionarios que tuvieran un perfil de conocimiento y trabajo por el medio ambiente.

Así, pasaron por la Semarnat, Pablo González Villalva, quien en el periodo de Angel Aguirre tuvo el respaldo del secretario general de Gobierno, Florencio Salazar Adame; Adrián Flores Eredia, subsecretario de Planeación de la Semarnat, cercano a Arjona, y Octavio Klimeck, quien es cercano al secretario de Desarrollo Rural del estado, Héctor Popoca Boone.

La Zona Federal Marítima (Zofemat), aunque más relacionada con las concesiones en la playa, no se salvó de recomendaciones, y estuvieron ahí políticos como Rogelio de la O Almazán, en el periodo del gobernador Rubén Figueroa Figueroa; Rafael Camacho, también en el figueroísmo, y Manfred Camero Navarrete, recomendado por el ex gobernador Alejandro Cervantes Delgado.

En la Procuraduría Federal de Protección, que se creó en el periodo del presidente Ernesto Zedillo, han estado Alejandro Lamadrid Bazán, cercano a José Antonio Arjona, e Inocente León Pineda. Estos dos funcionarios fueron blanco de la animadversión, en su momento, del gobernador René Juárez. El primero, por hacer las primeras observaciones críticas al proyecto del Restigouche, y el segundo, al ser culpado de información divulgada por la Profepa, en el sentido de que la había está contaminada.

Direcciones de Ecología locales, cargos a modo

En el gobierno de Rubén Figueroa Alcocer, a principios de 1993, se creó la Dirección de Ecología, un espacio creado ad hoc para que lo ocupara Héctor Zurita Brito, quien había sido dirigente del Partido Ecologista de Guerrero. El activismo de Zurita Brito se dio durante el gobierno de Ruiz Massieu, y culminó al ser candidato a gobernador en 1993, cuando contendió ante Figueroa, aunque su participación en esa contienda pareció más bien un intento por dispersar el voto opositor.

Esta dirección, sin recursos ni infraestructura, sólo estuvo vigente los tres años de Figueroa Alcocer. Con Aguirre Rivero, el espacio derivó en una subsecretaría, que se dio al dirigente del Movimiento Ecologista de Guerrero, David Gallardi Genchi, como parte de una política del gobernador, de cooptación de líderes opositores.

Al terminar Aguirre, esta dependencia desapareció, sin que se haya conocido algún programa en relación a temas como el saneamiento de la bahía o a la recuperación de espacios ecológicos de la entidad o el municipio.

En 1996, en la presidencia municipal de Juan Salgado Tenorio se creó la Dirección Municipal de Ecología, que se dio al dirigente del Partido Verde Ecologista, Moisés Avila Román. Esto, como pago a su adhesión a Juan Salgado, alcalde electo por el PRI, luego de la elección en la que Avila fue también candidato, pero por el Partido Verde.

En 1999, con Zeferino Torreblanca, comenzó como director de Ecología Alejandro Escalante Puig, ex secretario de Organización del PAN estatal, del grupo coordinador de su campaña, y quien trabajaba en una empresa recicladora de basura. No obstante, a los dos meses renunció al cargo, alegando conflicto de intereses.

Le sustituyó Jorge Rentería, un ecólogo. Pero la oficina fue minimizada en esa administración.

El actual director municipal es Miguel Balleza, presidente del colegio de egresados en Ecología Marina, quien llegó al cargo, además, porque fue parte del equipo de campaña del actual alcalde, Alberto López Rosas.

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