Ni voy a exorcizar a la bahía ni a echarle agua bendita a las playas: Aguirre Franco
* Felicita el arzobispo a porteños por lograr que la Semarnat diera marcha atrás en la colocación de banderas rojas
Ossiel Pacheco * “Son bromas que hacemos, pero no voy a ir a echarle agua bendita a las playas”, dijo el arzobispo Felipe Aguirre Franco quien sobre el anuncio de la Semarnat de que no serán colocadas las banderas rojas en las playas Caletilla y Tlacopanocha, dijo que se trató de “un jaloncito de orejas para que cuidemos nuestras playas”.
Entrevistado al término de la misa que ofició la tarde de ayer en la catedral de Nuestra Señora de la Soledad, el prelado católico emplazó a la Semarnat a tener más consideración con los destinos turísticos, y en lugar de señalar que las playas son insalubres, ayuden a que estén limpias.
Felicitó a los acapulqueños por haber logrado que la Semarnat diera marcha atrás en la colocación de las banderas rojas en las playas Caletilla y Tlacopanocha, así como a los turistas que visitan todas las playas del puerto, “incluyendo estas dos minusvaloradas”.
“Se trató de un jaloncito de orejas (que) nos dio la Semarnat para que los acapulqueños y guerrerenses tengan más cuidado de nuestras playas y deje de haber prietitos en el arroz, gracias a que nos están corrigiendo”, dijo.
No obstante, el prelado católico instó a las autoridades federales a hacer este tipo de llamados de manera más adecuada y oportuna.
“Lo demás son bromas, yo no voy a ir a echarle agua bendita a las playas. Son bromas que ustedes y yo hacemos, pero no es que voy a ir a echarle agua bendita, no les voy a ir a sacar el diablo si está presente toda la gracia de Dios en el regalo que nos dio como es la bahía”, dijo en respuesta a los comentarios que hizo Brozo en El Mañanero, en su emisión del miércoles pasado de El Mañanero junto con el titular de la Semarnat, Víctor Lichtinger.
Pidió al gobierno federal tener más consideración y que en lugar de señalar que hay playas contaminadas, “ayuden a que estén correctas, no que de pronto nos pongan limitaciones o prohibiciones a los turistas, nuestro pueblo no merece que se nos restrinja de esta manera”.
Sobre el riesgo de que los turistas enfermen por bañarse en playas calificadas de riesgo sanitario, Aguirre Franco consideró que son “exageraciones, y no es broma son exageraciones, no va a haber exorcismos para nuestra bahía, no hay que ser tan drásticos y tan puritanos”.
Y asentó que está dispuesto a ir a bañarse a las playas Caletilla y Tlacopanocha, “pero no lo voy a hacer por publicidad, lo voy a hacer porque me gusta zambullirme en las playas; sé nadar poquito, no soy un experto en nado, pero aunque sea de a perrito o de muertito lo voy a hacer”.
Misa del lavatorio de pies a los doce apóstoles en la catedral
Este Jueves Santo, el arzobispo de Acapulco por la tarde encabezó la solemne misa de lavatorio de pies en la catedral de Nuestra Señora de la Soledad. Ahí, ante católicos que llenaron el templo, Aguirre emuló la última cena que sostuvo Jesucristo con sus apóstoles.
Sudoroso y apoyado por el diácono Víctor Nuñez Radilla, el prelado católico con agua y jabón lavó los pies y los besó, tras secarlos con una toalla de doce feligreses que interpretaron a los apóstoles en el altar mayor de la catedral, en señal de humildad, tal como lo hizo Jesucristo.
Sin embargo, la importancia de esta ceremonia que para la Iglesia es una asamblea similar Jesucristo antes de ser aprehendido por soldados romanos instituyó la Eucaristía, así también convirtió en sacerdotes a sus apóstoles y promulgó el mandamiento del amor.
En su homilía, Aguirre Franco recordó a los asistentes que la colecta de las misas de ayer en toda la arquidiócesis será destinado para apoyar a los damnificados de Irak por la invasión de Estados Unidos e Inglaterra a través de Caritas, una asociación internacional que presta ayuda humanitaria vinculada a la Iglesia católica.
“De esta manera nos solidarizamos en esta Semana Santa con los que padecen hambre, que han perdido sus casas y seres queridos y que en estos momentos se encuentran padeciendo los horrores de la guerra. Para ellos nuestras plegarias y ayuda material”, dijo.
Durante la misa hizo pública la promulgación de la encíclica del papa Juan Pablo II, que ayer mismo firmó y que se titula La Iglesia vive de la eucaristía. Sobrios cantos acompañaron la liturgia de la solemne misa de ayer por la tarde en el máximo templo católico de esta ciudad. También oficiaron la misa los párrocos Pedro Rumbo Alejandri y Rafael Ayala.




