Detiene la Judicial a tres presuntos asesinos del inspector de la Semarnat
* Se trata de Cristino Millán Sánchez, de 30 años; Donato Millán Celis, de 38 años; y el autor material Ausencio Barrera Millán, de 20 años, residentes de Omiltemi * Les decomisaron una escopeta calibre 12 y un rifle M-1, y las botas del inspector
De la corresponsalía, Chilpancingo * La madrugada de este lunes fueron detenidos en la sierra de Chilpancingo tres hombres como presuntos autores materiales del crimen del inspector de la Delegación estatal de la Semarnat, Wilfrido Sotelo Alvarez, quien fue asesinado de un tiro en la cabeza luego de haber efectuado una inspección de la tala inmoderada del bosque, y en su declaración ante reporteros dijeron haber sido torturados por los agentes judiciales.
Se trata de Cristino Millán Sánchez, de 30 años; Donato Millán Celis, de 38 años; y el autor material Ausencio Barrera Millán, de 20 años quienes en su declaración ministerial que hicieron en los separos de la Policía Judicial del Estado (PJE) aseguraron que el móvil del crimen fue el robo.
Aunque, por declaración del presunto asesino material, Ausencio Barrera Millán, desligó de estos hechos a Cristino Millán Sánchez y Donato Millán Celis.
Además señaló a tres de sus cómplices, entre ellos uno de nombre Crispín y Andrés Barrera Millán.
“Yo soy trabajador de Capach (la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Chilpancingo) y andaba viendo las cisternas cuando me detuvieron”, dijo Donato Millán Celis, quien es velador de la planta de abastecimiento de agua potable en Omiltemi.
Entrevistados en forma breve en los separos de la PJE, los detenidos dijeron que durante su detención fueron torturados por los elementos de la PJE, y solicitaban la presencia de personal de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos del Estado de Guerrero(Codehum) para exponer su queja.
Sin embargo, hasta la tarde de ayer lunes, nadie de la Codehum llegó a la Procuraduría de Justicia.
Los tres presuntos asesinos residen en la comunidad de Omiltemi y durante su detención se les decomisó una escopeta calibre 12 y un rifle M-1, así como las botas que tenía el inspector de la Semarnat el día en que lo mataron.
En su declaración, los sujetos dijeron que al también director de la Unidad de Aprovechamiento y Restauración de Recursos Naturales de la delegación estatal de la Semarnat, Wilfrido Sotelo Alvarez, le quitaron un teléfono celular, una cartera con dinero y las llaves de su casa.
El pasado 26 de marzo, Wilfrido Sotelo iba en su camioneta acompañado del comisario municipal de la comunidad de Xocomatlán, Ruperto Martínez Organista y cuando pasaban por el lugar de Encino Barrigón, fueron emboscados a tiros.
El funcionario de la Semarnat murió en forma instatánea al recibir un tiro en la cabeza, y el comisario solamente resultó herido en el hombro quien como pudo logró salirse del vehículo y correr hacia su comunidad.
En su declaración ministerial, los presuntos asesinos admitieron que luego de haber dado muerte al funcionario de la Semarnat, incendiaron la camioneta.
En las próximas horas, los tres sujetos podrían ser puestos a disposición del Agente del Ministerio Público Federal (MPF) porque el delito del que se les acusa es del fuero federal.
Los tres presuntos asesinos se dedican a la agricultura, y uno de ellos, Donato Millán Celis, trabajaba de vigilante en la planta de almacenamiento de agua potable que se surte a la ciudadanía de Chilpancingo.
Por su parte, el delegado estatal de la Semarnat, Octavio Klímek Alcaraz declaró que espera que las autoridades judiciales hagan una “verdadera justicia” y que en verdad se esclarezca el asesinato de Sotelo Alvarez, “porque era un verdadero compañero al que admirábamos mucho”.
Indicó que no se descarta que el móvil del asesinato de Wilfrido Sotelo haya sido por la explotación irracional de los bosques que existe en la Sierra donde desde hace años se han suscitado enfrentamientos entre comuneros.
Y se refirió al caso del parque Omiltemi donde pese a que el gobierno estatal lo declaró como zona de reserva natural, sigue la explotación irracional del bosque y ello ha originado problemas entre campesinos.
“Nosotros hemos planteado que se legalice al parque Omiltemi como reserva natural y que pase a manos del gobierno federal ya que ese lugar representa uno de los pulmones de la capital del estado”, aseveró.




