Sacude fuerte explosión la sede del partido gobernante sirio; muere al menos un guardia
EFE
El Cairo
Una fuerte explosión se registró ayer frente a la sede del partido gobernante sirio Baaz, del presidente Bachar al Asad, en la ciudad de Alepo, en el norte del país, donde horas antes las fuerzas de seguridad frustraron un atentado, según el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
En un comunicado, el grupo informó de esta explosión y de un tiroteo ante las oficinas del Baaz, que causaron la muerte de al menos un guardia de seguridad del edificio, en un ataque que no ha sido por el momento confirmado por las autoridades sirias.
El origen del estallido se desconoce, agregó el Observatorio, que apuntó que el vigilante falleció en el tiroteo que siguió a la explosión.
Alepo, la segunda ciudad del país, fue blanco en esta jornada también de un intento de atentado suicida en el populoso barrio Al Sheaar, de acuerdo con la agencia oficial de noticias Sana.
Las fuerzas de seguridad lograron interceptar al terrorista, después de que embistiera a dos agentes, y este hizo estallar el cinturón de explosivos que llevaba adosado al cuerpo.
El terrorista conducía una furgoneta cargada con mil 200 kilogramos de material explosivo, según la fuente oficial citada por Sana, que no documentó víctimas salvo el propio agresor.
Mientras, las manifestaciones opositoras para exigir la renuncia del régimen de Bachar al Asad se extendieron el viernes por Siria, un día después de que un sangriento atentado causara al menos 55 muertos y 400 heridos en la periferia de Damasco.
Varios grupos de la oposición, como el Observatorio Sirio de Derechos Humanos y los Comités de Coordinación Local, informaron de protestas en provincias como Idleb y Alepo, en el norte, Hama (centro), los alrededores de Damasco y Deir el Zur (este), que en algunos casos fueron reprimidas por las fuerzas de seguridad.
El activista Otman al Jani explicó a Efe vía internet que en la localidad de Jan Sheijun (Idleb) salieron multitudinarias marchas de varias mezquitas tras la oración del mediodía.
A las protestas se sumaron los asistentes a los funerales de dos personas que, según Al Jani, murieron hoy por disparos de “shabiha” (matones del régimen) contra su vehículo cerca de un puesto de control militar.
En esta provincia septentrional se registraron, además, varias explosiones, cuya autoría se desconoce, en las localidades de Ariha y Yisr al Shugur y la zona de Yabel al Zauya.
Según los Comités, en Yisr al Shugur estalló una mina en una zona industrial, en la que se desplegó un amplio dispositivo de seguridad.
Mientras, el Observatorio señaló que en Magara otra explosión se produjo cerca de un puesto de control de las fuerzas gubernamentales.
En cuanto a la represión de las protestas, convocadas pese al gran despliegue policial, los grupos de activistas denunciaron el uso de gases lacrimógenos y de armas de fuego para dispersar a los manifestantes.
Las fuerzas de seguridad rodearon como otros viernes las mezquitas para evitar las marchas contrarias al régimen que suelen salir de estos centros.
Además de las dos víctimas de Idleb, los Comités documentaron siete muertos más, registrados en Hasaka (noreste), los alrededores de la capital, Homs (centro) y Hama, donde el Observatorio también reportó un número indeterminado de fallecidos.
La violencia persiste en Siria pese al alto el fuego, en vigor desde el pasado 12 de abril, y la presencia en el país de observadores de la ONU.
Un grupo de estos “cascos azules”, que vigilan el cumplimiento del plan de paz del mediador internacional Kofi Annan, visitó hoy la localidad de Al Qusair en Homs.
Ayer, la explosión de dos coches bomba en la zona de Qazaz, en la periferia de Damasco, causó al menos 55 muertos y 372 heridos, según las autoridades, que acusaron a “grupos terroristas” de la masacre.
Desde el comienzo de la revuelta en marzo de 2011, más de 10 mil personas han muerto por la violencia en Siria, según datos de la ONU, que cifra en 230 mil los desplazados internos y en más de 60 mil los refugiados en países limítrofes, como Turquía y Líbano.




