Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Por una manda, cada año Rosendo Rodríguez se convierte en Jesucristo desde hace 13

 * Ya he saldado mi cuenta con Dios; a mi edad lo que quiero es trabajar decentemente, sin meterme en problemas, dice

 Xavier Rosado * La fe religiosa de Rosendo Rodríguez Nieves lo ha llevado a representar el papel de Jesús en la escenificación de la Pasión de Cristo de la colonia Santa Cruz durante 13 años consecutivos debido a que él mismo prometió que lo haría si Dios salvaba de la muerte a su madre.

A sus 45 años, ha decidido que esta será la última vez que hace ese papel, porque considera que ya ha saldado su cuenta con Dios.

“Mi mamá estaba muy enferma de diabetes y pues yo ya estaba desesperado porque se ponía muy mala y no teníamos para comprar las medicinas que son muy caras, entonces yo me fui a la iglesia, me metí hasta donde estaba el santo señor Jesús crucificado y le dije que si salvaba a mi madre yo iba a cargar su cruz y a ser azotado en Semana Santa durante siete años seguidos y gracias a él mi mamá todavía nos duró 10 años más”, dijo Rosendo al tiempo que alzaba los brazos como agradeciendo al cielo.

A un lado del canal que divide el Fovissste y el ex ejido de Santa Cruz, rodeado de jóvenes y señoritas que esperan a su director para empezar a trabajar, Rosendo aguarda sentado.

Rostro serio, ojos negros, cabello largo, rizado, asentado por una gorra de los Mets de Nueva York que alguna vez fue blanca, delgado y de mirada triste, apenas sonríe cuando sus jóvenes compañeros actores hacen alguna broma.

–¿Por qué si hizo una manda por siete años, sigue haciendo el papel?– se le pregunta.

“Lo que pasa es que después lo hice por uno de mis nietos que se puso malito del corazón y Dios me hizo el milagro de que se aliviara, ahorita ya tiene ocho años mi nieto Eduardo, luego la extendí porque yo tomaba mucho y prometí hacer el papel si me ayudaba a dejar de tomar. Y ahora gracias a él, ya llevo tres años sin gota de alcohol”, dijo.

Sin embargo, desempeñar el papel de Jesucristo en la representación del vía crucis no es cosa sencilla. Es necesario arrastrar sobre los hombros una cruz de madera que pesa aproximadamente 140 kilos, mide casi cuatro metros de largo y tres de ancho, por si esto fuera poco, durante toda la representación recibe el escarnio de los “romanos” que lo azotan con látigos y fuetes.

Esto se pudo comprobar en un ensayo que se efectuó en la calle Vicente Guerrero de la comunidad, cuando Rosendo, ataviado con su ropa cotidiana, pero en el papel de Jesús, cargó la pesada cruz y comenzó a jalarla cuesta arriba.

“¡Camina falso profeta!, ¡toma esto hechicero!” le gritaban y lo golpeaban los romanos mientras avanzaba lentamente.

“Lo bueno que estos son los ensayos, el mero día me hacen más feo”, comenta resignado Rosendo.

Agregó que para prepararse para este día tan difícil, debe hacer ejercicio durante tres meses, llevar una dieta especial, tomar vitaminas y cuidarse en todo lo posible. Sin embargo, a pesar de toda esta preparación, su delgado cuerpo parece que no soporta ni un costal de madera, sin embargo, sorprende cuando levanta la pesada cruz.

Al peso del objeto, hay que aumentarle las largas y empinadas calles de la colonia, que está enclavada en el cerro de Palma Sola, además de que en ese día, por respeto y sacrificio, Rosendo debe permanecer en ayunas.

Dijo que cuando termina la representación termina muy agotado, sin embargo no siente dolor porque trae “la sangre caliente”, pero al despertar a la mañana siguiente, la espalda la tiene llagada por los latigazos, los músculos de todo el cuerpo los tiene endurecidos y lo invade una fuerte temperatura.

“Tengo que estar en mi cama recuperándome durante toda una semana, porque termino agotado”, dijo el creyente.

–¿Cuántos años más va a seguir haciendo este papel?

“No, yo ya cumplí, este año ya es el último, creo que diosito ya me perdonó por mis pecados, ahora yo ya cambié mi vida, ya soy otro, ahora le voy a dejar el camino a otro muchacho más joven; yo ya a mi edad lo que quiero es trabajar decentemente, sin meterme en problemas. Esto fue muy bonito mientras duré aquí porque te hace reflexionar y te hace sentir el amor de Dios muy dentro de ti. Porque cuando voy cargando la cruz en la subida, voy pidiendo con todas mis fuerzas para poder llegar hasta arriba y quién sabe cómo, pero siempre llego”, explicó Rosendo.

En cuanto a la obra dice que ya se la sabe muy bien, aunque cada año tratan de hacerle algún cambio con el director, Efraín de Labra Gante.

“La parte que más me gusta es cuando estamos todos en la última cena, porque son las últimas palabras de aliento que les da el señor a sus apóstoles. Cuando hacemos esa escena yo le tengo que lavar de a de veras a todos los que la hacen de mis discípulos, después yo también me lavo y cenamos –también de a de veras– pero después de ahí empieza lo bueno”, dijo sarcásticamente Rosendo, refiriéndose a que al día siguiente, es cuando tendrá que desplegar el mayor esfuerzo físico.

468 ad