Xavier Carreto A
Todavía es tiempo de corregir el rumbo
Han transcurrido 4 años desde aquél 1 de abril de 1999, cuando el licenciado René Juárez Cisneros asumió la responsabilidad de gobernar el estado de Guerrero. Fue el inició de un gobierno que no ha tenido el aval de la sociedad guerrerense, pues no consiguió en las urnas el respaldo popular requerido. Sin embargo, en un clima de enorme tensión social, con el respaldo del entonces presidente de la República y con el apoyo de la fuerza pública, se hizo del poder.
El pueblo de Guerrero esperaba que después de esta imposición el desempeño del nuevo gobernador fuera bueno, ya que si no se tuvo la preferencia de la mayoría de los electores, sus acciones de gobierno serían para congraciarse con una ciudadanía que no lo había escogido para gobernar. Lamentablemente no ha sido así en estos 48 meses pasados de los 72 que dura el sexenio.
Hay muchas formas de observar el desencanto de la sociedad guerrerense con el gobernador Juárez. Una muy importante, aunque no la única, es que su partido ha sufrido un serio descalabro en el pasado proceso electoral local al perder los ayuntamientos de los municipios más importantes de la entidad y la mayoría en el Congreso local, aunque los diputados mal llamados opositores no han cumplido con el encargo que recibieron de los electores, es decir tener un desempeño independiente y no subordinado al Ejecutivo. El gobernador fue reprobado por la ciudadanía; él, por supuesto, se niega a reconocerlo culpando a otros de lo que es su principal responsabilidad: ganarse la confianza de los gobernados.
En este mismo ámbito comicial, se puede apreciar en el horizonte del cada vez más cercano del 6 de julio, fecha en que se realizarán las elecciones para renovar la Cámara de Diputados, el PRI perderá la mayoría de los 10 –Cuenta con 9 actualmente– distritos electorales federales. No obstante que este partido ha realizado consultas abiertas para seleccionar a 5 de sus l0 candidatos. Todo esto resultado del descontento de los guerrerenses con su gobernador. Estamos a tiempo para empezar a corregir el rumbo
El mal trabajo que prácticamente se ha tenido en la mayoría de los rubros de la administración pública están a la vista: educación pública por el piso, con protestas cotidianas que por diversa razones realizan maestros, padres de familia y alumnos. Venta de plazas, cientos de aviadores que desangran un presupuesto grande, pero insuficiente por la ineficacia de su manejo.
Graves deficiencias en los servicios de salud que hacen casi nula la atención a los guerrerenses más necesitados.
Continúa en ascenso la inseguridad pública, particularmente por el incremento de los secuestros y el robo de vehículos.
No se ha visto un buen desempeño del gobernador, pues seguimos apareciendo como la entidad del país más atrasada, sitio en el cual ya estabamos, pero el licenciado Juárez no ha hecho nada para remediar esta situación. Ejemplos recientes de nuestro rezago son, entre otros, que el municipio de Acapulco ocupa el primer lugar nacional en familias con pobreza alimentaria al sumar 28 mil 602 hogares. Asimismo, el pueblo más marginado del país, adivino, es Barrio de Santiago, localizado en Taxco. Por otra parte, en la más reciente evaluación de Transparencia ocupamos el lugar 31 de 32, ya que solamente tenemos 28 de 100 puntos, dos más que Baja California Sur que cuenta con 26. Finalmente, para no seguirlos angustiando, como lo informó ayer El Sur, estamos en primer lugar en mortalidad materna de indígenas.
Nuestros diputados muy bien gracias, estrenando todos ellos un vehículo nuevo. El mal ejemplo, por supuesto, cunde y no para no ser menos, los regidores del ayuntamiento de Acapulco, también harán lo propio, bien por ellos se lo merecen. Que suertudos somos los guerrerenses y los acapulqueños al contar con un gobernador “eficaz” como el mismo se reconoce, diputados y regidores así de responsables.
Faltan 24 meses para que concluya este gobierno, ojalá que, ante la triste situación que se vive en Guerrero, el gobernador Juárez Cisneros se conmueva y cierre bien esta tercera y última etapa de su gestión para que lo extrañemos como lo ha expresado.




