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Xavier Carreto A.

Una agresión más que una guerra

Por si alguien todavía tenía dudas acerca de si vivimos en un mundo globalizado, esta agresión militar que el poderío estadunidense ejecuta en estos días en contra de Irak, es la mejor muestra de que nuestro planeta hoy vive la uniformidad de la información, pues no hay prácticamente ningún medio de comunicación local, estatal, nacional o internacional que no ocupe sus principales páginas o espacios para darnos cuenta de lo que está aconteciendo en esa zona geográfica del universo.

Esta es mi justificación para utilizar mi colaboración semanal en El Sur y opinar acerca de esta situación difícil que vivimos los habitantes del planeta tierra. Quiero destacar las partes que considero más relevantes de estos hechos.

La agresión militar ha comenzado después de que fue largamente anunciada. La batalla diplomática previa ha abierto una enorme división entre Estados Unidos y la Unión Europea, lo que impidió detener una dinámica bélica auspiciada por un dictador que llevó a tensar este desafío y, por otra parte, un mandatario norteamericano que considera que ha sido llamado a cumplir una misión histórica. El resultado de esta confrontación será el triunfo de Bush, sin embargo la paz que dice buscar será muy difícil de lograr y el mundo inmediato que nos toca vivir será de una gran incertidumbre.

Esta confrontación militar sería incomprensible si no tomáramos en cuenta lo sucedido en la llamada Tormenta del Desierto, la conflagración bélica de 1991 que quedó inconclusa al no derrocar a Saddam Hussein. Así también debemos considerar los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001, lo cual ha llevado al presidente Bush ha cumplir la encomienda de defender a su patria y guiar al mundo por el sendero de la paz. En suma: desarmar a Hussein, vengar la afrenta del 11 de septiembre, ejercer control sobre las segundas reservas de petróleo más importantes del planeta y reordenar el mapa del Oriente, son las causas esenciales de esta guerra.

No debe olvidarse también, aunque sea menos conocido, el llamado Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, propuesto por un grupo de políticos e intelectuales en 1997, con el cual se proponen integrar un sistema que consagrará la hegemonía de Estados Unidos, en el siglo XXI. Dicho proyecto incluye, por supuesto, usar la fuerza militar en el cercano Oriente que les asegure el uso de las reservas petroleras de la región, aunque para esto tengan que alejar del poder a Sadam Hussein.

Vale la pena recordar, para tener una idea mejor de la situación conflictiva que vivimos, la personalidad de uno de los dos principales protagonistas de este suceso: el presidente de los estadounidenses. George Walker Bush tiene 57 años, nació en Connecticut en 1946, criado en Texas, de donde fue gobernador, hijo mayor de unos padres que tienen cuatro hijos más, nieto de un senador y de un presidente, estudió en Harvard, regresando a Texas a los 29 años para hacerse cargo de los negocios petroleros de la familia. Casado con Laura Welch en 1977, lo cual le dio estabilidad a alguien dedicado a las juergas. Lo que no impidió que siguiera bebiendo hasta cuando la señora Bush, le puso un ultimátum –como él a Hussein–: “O Jack Daniels o yo”. No olvidemos, por otro lado, la forma tan controvertida de cómo llegó Bush a la presidencia de los Estados Unidos, gracias a la ayuda de los jueces del Supremo y a la de su hermano Jeb, gobernador de la Florida.

En cuanto a Sadam Hussein de 65 años y 23 de gobernar Irak, nacido en Ajua una aldea cercana a Tikrit, ciudad ubicada a 170 kilómetros al norte de Bagdad, el 28 de abril de 1937. Casado con su prima Sajida, matrimonio en cual tuvieron 5 hijos Destaca en su biografía la guerra en contra de Irán, la cual se prolongó más de 8 años, dejando un saldo de 250 mil iraquíes muertos. Otro hecho relevante de Sadam es que práctica el nepotismo como pocos, ya que la familia ocupa importantes cargos en el gobierno, siendo su hijo Uday, quien dirige los principales medios de comunicación y su hijo Kusai está a cargo de la Guardia Republicana, el cuerpo de elite del ejército iraquí.

Asimismo, hay otros destacados personajes en este drama bélico como el general norteamericano Tommy Franks, comandante en jefe, quien es un apasionado de la comida mexicana, protegido del secretario de la Defensa, Donald Rumsfield, está siendo investigado por el Pentágono porque su esposa Cathy ha utilizado aviones militares para su uso personal.

Personaje relevante es la consejera de Seguridad Nacional, Condoleeza Rice, quien podría ser la primer mujer en ocupar la vicepresidencia de los Estados Unidos, si Bush logra la reelección, pues el actual vicepresidente Richard Cheney no podría participar por su problema cardíaco. Condoleeza, de 48 años, soltera, mujer de color, ex rectora de la prestigiada Universidad de Stanford y brazo derecho de Bush.

Mención aparte merecen los aliados de Bush, Tony Blair y José María Aznar, jefes de gobierno de Inglaterra y España, quienes tienen una fuerte oposición de los ciudadanos de sus respectivos países por apoyar esta aventura militar.

Un grito en el vacío es el que se escucha en el mundo, ya que a pesar de la fuerte oposición a esta intervención militar norteamericana por parte de los ciudadanos de este planeta la guerra no se detiene.

El impacto económico de la guerra será importante en el mercado mundial del petróleo del cual nuestro país se ha visto beneficiado por los ingresos adicionales de los recursos de este energético, aunque la economía mundial se encuentra debilitada incluso antes de los atentados del 11 de septiembre y el futuro económico, por decir lo menos, es incierto. Ojalá que este conflicto bélico termine pronto y sus consecuencias no nos afecten, es lo que los mexicanos esperamos que suceda.

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