Detienen judiciales y preventivos a cinco trabajadores del Aca Tiki, que se hundió
* Pretendían destruir pruebas y huir, dice el reporte policiaco * La embarcación tiene capacidad para 300 pasajeros, pero llevaba unos 750 * El capitan del barco avisó que antes de zarpar ya tenía averiado un motor y que estaba sobrecargado * Bloquean afectados la Costera en protesta * El hundimiento comenzó a las 00:45 del domingo frente a la piedra del Elefante y terminó a la 1:10 en la terminal marítima * Acude el alcalde Alberto López Rosas * Más tarde llegaron el procurador y el capitán de Puerto
Alfredo Mondragón * Las policías Preventiva y Judicial arrestaron a cinco trabajadores del yate de recreo Aca Tiki, luego de que se hundió la madrugada de ayer con unos 750 pasajeros, ademas de la tripulación y los músicos, y dejó unos 20 lesionados –nueve de ellos, de consideración– y al menos 90 afectados, cuando pretendían huir y destruir documentos oficiales de la embarcación en sus oficinas ubicadas frente al edificio Oceanic 2000, según el reporte policiaco.
El accidente no produjo decesos, según la información oficial.
El capitán del barco, Felipe Castro, dijo a la policía que la causa del accidente fue el sobrecupo, pues subieron unos 750 pasajeros cuando la nave tiene capacidad para 300, y que antes de zarpar ya tenía averiado un motor, lo que “había reportado al gerente de Mantenimiento, Gonzalo Tirado Martínez, y al gerente de Operaciones, José Honorato Domínguez, quienes hicieron caso omiso”.
Un dato asentado en la indagatoria revela que el capitán, Felipe Castro, dio parte de la sobrecarga y motor averiado, antes de partir, al oficial de la Capitanía de Puerto Moisés Borneos, quien, según trascendió, es el encargado de la investigación.
El Aca Tiki es una embarcación de doble canoa, tipo catamarán, con plataforma central y doble vela, y su característica principal era un corazón estilizado formado por luces rojas. La nave data de los años setenta, fue diseñada por el mexicano William Javier Ehuan Arteaga y es propiedad del extranjero Grin Duke, presuntamente prófugo, al igual que otros directivos.
El Centro Inteligente de Vigilancia Avanzada (CIVA) del gobierno municipal, recién inaugurado, tuvo en el accidente primera acción, pues fue la primera instancia en recibir el llamado de auxilio y coordinó a unos 500 efectivos de la Armada, Ejército, Cruz Roja, Bomberos, Protección Civil, Policía Preventiva, Tránsito, Judicial, Federal Preventiva y cinco agencias del Ministerio Público móviles en las labores de rescate.
Unos 200 afectados bloquearon durante 30 minutos uno de los sentidos de la Costera, aproximadamente a las 4:00 horas, en protesta por la falta de seguridad en la embarcación, y en exigencia de la devolución de sus pertenencias y del pasaje.
El agente del Ministerio Público del sector Barrios Históricos, Rafael Meza Adame, a las 13:00 horas de ayer informó que hasta ese momento habían rendido declaración ministerial 25 turistas en representación de 90 agraviados, y que no hubo decesos, “sólo una veintena de heridos de consideración”, e indicó que aún “no se saben las causas del hundimiento” y que “se solicitaron peritajes navales”.
El barco Aca Tiki zarpó a las 10 de la noche del sábado del malecón porteño para su travesía tradicional por la bahía de Santa Lucía pero, aproximadamente a las 0:45 horas, a su regreso, cerca de la Piedra del Elefante, ubicada frente a la discoteca B&B, se apagaron sus luces. El capitán del barco explicó a los pasajeros que “no pasaba nada”, según testigos.
Unos cinco minutos más tarde, el capitán empezó a instruir a los pasajeros a ponerse los chalecos salvavidas, que eran insuficientes, y aceleró la marcha hacia la terminal marítima. Entonces se oyó que sonaba el silbato con desesperación, en espera de que el resto de las embarcaciones acudieran en su auxilio.
En ese momento, el comandante del sector 13 de la Policía Preventiva, cuyo módulo está ubicado en el Parque de la Reina, Silvestre Mojica Aguirre, al escuchar la alarma del yate se percató del problema y solicitó refuerzos al CIVA, instancia que coordinó a los cuerpos de seguridad de los tres ámbitos de gobierno.
Las escenas eran de pánico e histeria. Los turistas se lanzaban al mar a pesar de que muchos de ellos no sabían nadar y estaban alcoholizados. Otros trataban de salvarse, y desesperadamente jalaban a quienes iban arriba de ellos. El CIVA solicitaba a todas las instancias cobertores debido a que algunos turistas tenían frío y presentaban principios de hipotermia.
El yate de recreo alcanzó a llegar a la terminal marítima, donde se cargó a un costado y se hundió. Aproximadamente a las 1:10 horas se detuvo la sumersión, pero sólo una pequeña parte de un costado sobresalía del agua. Todos los pasajeros se lanzaron al mar, y algunos resultaron con picaduras de erizos.
En esos momentos llegó el secretario de Protección y Vialidad, Antonio Valenzuela Valdez; el jefe operativo de la SPV, Humberto Hernández García, acompañado de seis comandantes de sector y un centenar de agentes; el director de Tránsito, Roberto Abizaid Gracián, con 20 agentes; el director de Protección Civil, Sabás de la Rosa Camacho; el subdirector de Bomberos, José Hugo Navarro, con 12 efectivos y cuatro vehículos de rescate.
Acudió también el capitán de la Armada Luis Rey Mojica Cruz, con 35 marineros buzos y paramédicos, una patrulla interceptora, una embarcación menor, una patrulla oceánica y dos ambulancias.
Fueron, asimismo, soldados de la Novena Región Militar, quienes acordonaron el área y por la mañana impedían el acceso de los civiles –incluidos reporteros– que acudían a ver el desastre.
Paramédicos trasladaron al Hospital General a las turistas Blanca Zamacona Fuentes, de 77 años; Noemí Roldán Gómez, de 48; Daniela del Rayo Jiménez, de 20, y Daniela Platas Palumbo, de 18, todas originarias del Distrito Federal, quienes resultaron lesionadas por semiahogamiento, crisis nerviosa y golpes en varias partes del cuerpo.
Con similar diagnótico fueron trasladados al mismo nosocomio público Perla Cedillo González; Edith Acevedo García, de 41 años; Blanca Leticia Ramos Bustamante, de 29; Josefina González de la O, de 50; Beatriz Calderón Félix, de 57, y César Rodríguez López, de 30, originarios del estado de México, y con pequeñas lesiones Marcos Ulises Padilla, de 19 años, y Pedro Ornelas Oras, de 17, quienes no quisieron atención médica.
El turista Juan Soriano Martínez, procedente de Tultitlán, estado de México, ingresó al Hospital Militar de la Base Naval a la 1:30 horas debido a que presentaba crisis nerviosa, y salió a las 2:40 horas.
Al lugar del accidente, a la 1:50 horas, llegó el presidente municipal, Alberto López Rosas, y la secretaria del ayuntamiento, María de la Luz Núñez Ramos. Trascendió que el alcalde tuvo que llamar personalmente al procurador de Justicia debido a que el personal de la agencia del Ministerio Público de Barrios Históricos no quería acudir al lugar de la tragedia.
A las 3:30 horas llegó el procurador de Justicia, Jesús Ramírez Guerrero; el subprocurador José Antonio Nogueda Carvajal; el delegado Efrén Suástegui Mayo; el comandante regional de la PJE, Alfredo Camacho Millán, y la auxiliar de la agencia central María del Carmen Bueno Abad, quienes abrieron la averiguación previa Tab/BH/173/2003 por los delitos de lesiones, daños y lo que resulte.
Aproximadamente a esa misma hora llegó el capitán de Puerto, Antonio Pizá Vela, quien tras unos minutos se retiró y regresó a las 5:00 horas acompañado de personal de la dependencia federal.
También se acercó al área del siniesto el propietario del yate Bonanza, Roberto Braun Díaz.
En la agencia del Ministerio Público de Barrios Históricos se instalaron tres mesas receptoras de quejas, se tomaron 97 declaraciones a turistas y se integraron tres averiguaciones, informó por la noche personal de guardia.
La detención
Cuando pretendían destruir y sacar la documentación del barco –según el parte policiaco–, en las oficinas de la empresa, ubicadas en calle Andrea Doria, número 2 del fraccionamiento Costa Azul, frente al edificio Oceanic 2000, aproximadamente a las 4:00 horas, las policías Preventiva y Judicial –al mando del comandante Alfredo Camacho Millán– arrestaron a cuatro trabajadores y más tarde, en la Costera frente al Sanborns Centro, a otro.
En las oficinas fueron detenidos al capitán de la embarcación, Felipe Castro de la Paz, de 37 años; el contador Isaúl Canales Malpa, de 48; el fotógrafo Enrique Campos Celestino, de 18, y el encargado del sonido, Eduardo Santiago Fierro Bailón, de 29, quienes “planeaban fugarse y cómo salir del problema”, comentaron fuentes policiacas.
Mas tarde, en la Costera, cerca del restaurante Sanborns Centro, la Judicial y la Preventiva arrestaron al animador del yate, Sergio Plata Motelbán, de 46 años. Todos fueron consignados al MP, que abrió la averiguación Tab/BH/173/03, por los delitos de lesiones, daños y lo que resulte, en agravio de al menos 90 turistas, y enviará desglose a la Procuraduría General de la República.




