La obra SURrealismo, una invitación a reflexionar sobre la condición femenina
Xavier Rosado * Creativa, emotiva y profunda son algunos de los calificativos con los que se podría definir la obra de Nora Fernández SURrealismo en el que la autora y actriz hace gala de una excelente técnica en el manejo de emociones que transmite efectivamente al público.
El texto original de esta dramaturga argentina, mueve las conciencias del género femenino, desde los siete personajes que desarrolla en un alarde de profesionalismo.
La mujer ejecutiva, la adolescente, la discapacitada, la niña, la esotérica, la sirvienta y la pareja, son mujeres recreadas por Nora Fernández que dan a la audiencia su particular perspectiva.
La obra intenta mostrar la percepción de la autora sobre la realidad en Argentina, aunque por ser latinoamericano, la sociedad y circunstancia de aquél país refleja similitudes casi paralelas con México.
A pesar de su título, no se hace referencia a este género artístico en la obra, al contrario, los personajes están anclados en la realidad del rol que desempeña cada mujer desde su ubicación social y grupos de edad.
Entrevistada después de la obra, la actriz expresó que se piensa que la realidad que viven las mujeres de países del sur es diferente a la que viven las mujeres del norte, que la cotidianeidad de las mujeres de regiones desarrolladas es ajena a la de mujeres de países subdesarrollados.
“Sin embargo, más allá de diferencias sociales, culturales o religiosas, existe una realidad común a todas las mujeres del mundo. Esta tiene que ver con una cuestión de género, de sentir y vivir la vida, de percibir y concebir una sola realidad”, indicó la actriz.
La obra está estructurada en monólogos en los que la actriz encarna a siete personajes femeninos: una mujer que tiene que compaginar sus deberes maternales con su cargo en la política, una madre soltera y pobre, una adolescente aparentemente superficial, una paralítica cerebral, una mujer esotérica que busca en las medicinas alternativas un bienestar personal, una niña hija de padres separados y una mujer que desnuda su alma ante su pareja.
Con momentos que llevan de la hilaridad a la reflexión, de la ternura a la sorpresa, con pocos recursos escenográficos, una mesa y dos sillas, la autora-actriz lleva a su audiencia a visualizar la realidad interna de cada personaje.
Dirigida por Ricardo Horacio Fernández, este montaje no emite ningún juicio, no critica ni califica, solo cuenta historias y proporciona elementos para una reflexión individual.
En las palabras de la autora, la obra nace de una necesidad personal, como actriz y como mujer, de hablar de determinados temas. “Había escrito más de 50 monólogos y un día Ricardo me propuso seleccionar algunos para preparar un espectáculo. Nos pusimos a trabajar mucho, sin prisas, explorando distintos géneros teatrales y sin darnos cuenta que estábamos gestando un hijo medio fenómeno”.
Desde su estreno, el 10 de septiembre de 1993 en Mendoza, Argentina, esta obra ha sido todo un éxito. En estos nueve años ha recorrido Sudamérica, Centroamérica, Estados Unidos, Europa y desde hace dos años se representa todos los fines de semana en el teatro Ofelia de la ciudad de México.




