Critican a Aída Espino por no dar el apoyo prometido a escritor campechano
Xavier Rosado * “La directora municipal de Cultura, Aída Espino, quedó de aportar tres mil pesos para la organización de este evento, pero nunca nos los entregó” denunció la escritora Citlalli Guerrero durante la presentación mensual del taller literario Círculo de Fuego en el bar del Puerto.
Con esa suma, agregó, se le regresaría el costo del boleto de avión al escritor José Landa, “pero nos quedó mal y ahora Landa tendrá que pagar su boleto de su bolsa”, precisó la escritora.
El sábado por la noche se presentaron las lecturas de los escritores Carlos Barreto Niño y el campechano José Landa, quien viajó desde su ciudad natal específicamente para leer fragmentos de su obra narrativa y una espontánea expresión de uno de sus versos.
El programa comenzó con la presentación de la pieza de teatro para atril El hombre nixtamal, a la que su autor –Barreto Niño– llamó “un diálogo interno para una audición-desdoblamiento”, en la que el autor presenta a diversos personajes que abren su yo interno para dejar que el público los juzgue.
El único personaje de la obra es un locutor de radio que entrevista y manifiesta su opinón acerca de las noticias del mundo moderno entremezcladas con alucines de peyote, hongos y mariguana en los que surge el mundo del teponaxtle y del maíz, de donde se deriva el título de la obra, del rock urbano propuesto por personajes como Rockdrigo, canciones como Sexy Saidi y de personajes como un doctor adicto a la morfina, Tonatiuh.
Por una hora Barreto sorprendió al público tanto por los pasajes de teatro ricos para un monólogo de atril, así como por la poesía en la que el personaje presenta su febril estado:
Allí está el hombre
Bajo el oropel de una marquesina
(empatizado al héroe)
contrasta miradas mudas con oídos sordos
en la cartelera de un cinema
del tonel donde envejece el rojo vino
el hombre, la tierra
el nixtamal cotidiano
sonríe amargura
aunque destilada
la mueca no colma
ningún corazón.
Barreto hizo lo que quiso con su obra, interrumpiéndola para hablar de la guerra, de la situación política entre Estados Unidos y México y también para callar en repetidas ocasiones al público que charlaba sin poner atención a su lectura, aderezada con sonidos incidentales, música de fondo y hasta un teléfono que utiliza para dar realce a la acción de su personaje.
Los organizadores estuvieron a punto de interrumpirlo por exceder por casi el doble los 30 minutos que le habían otorgado, pero culminó la obra con un aplauso de la audiencia, unas 30 almas bohemias.
El siguiente lector, el escritor José Landa, llegó al bar del Puerto un poco después de las 22 horas procedente de su natal Campeche y después de atender la lectura de su compañero en el presidium, manifestó, entre otras cosas que los viajes para él “son un poco como los orgasmos, igual de satisfactorios”.
Fue presentado por el responsable del taller literario Círculo de fuego de la Casa de la Cultura de la Universidad Autónoma de Guerrero, Iván Angel Chávez quien destacó que José Landa, es escritor, periodista y miembro del Partido del Trabajo, nació el 13 de junio de 1976 en Campeche y ha publicado los siguientes libros: Tronco abierto, editado por el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Campeche, en 1993;· Habitación del cuerpo, publicado por Ediciones del Artesano, también de Campeche, en 1996; La confusión de las avispas, editado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través de su Fondo Editorial Tierra Adentro, en México, en 1997.
Después, comenzó la lectura de sus textos, algunas narraciones cortas y otros poemas. Destacaron Río Lerma y Apunte con huracán narraciones en las que destaca un lenguaje coloquial, con algunos modismos de su región, el poema Esta noche de cristales rotos y el cuento corto Gatos.
Pare la madrugada un río de niebla que empieza a reclamar sitios vacíos en la ciudad. Azoteas. Callejones húmedos de orín. Alcantarillas. Entonces los gatos se asedian, se lastiman deseosos, aman la veloz lentitud de la oscuridad, se penetran con la ansiedad de un fanático en la última noche del tiempo. Son los seres predilectos del insomnio y la eternidad, sus ojos son dominio de la muerte. Osiris grabó en ellos el secreto de la resurrección, les heredó el poder de la inocencia y la perversidad –caras de una sola moneda. Después de leer sus textos, entró en un diálogo con la comunidad literaria porteña y contestó algunas preguntas desde el presidium acerca de su estilo y técnica narrativa.




