Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Jaime Castrejón Diez

Estado de México

Las tan esperadas elecciones del estado de México concluyeron, ya los resultados empiezan a mostrar cambios importantes en la estructura del voto, vemos ante todo que la jornada electoral se caracterizó por un alto abstencionismo ya que de alrededor de 8 millones de registros en el padrón electoral solamente votaron cerca de 3 millones 200 mil; es decir, solamente el 40 por ciento del electorado acudió a las urnas. Esto significa que hay un desencanto con el sistema porque en realidad todos los partidos fueron afectados por igual con el abstencionismo, hubo poco interés en las campañas o también la reacción de mucha gente que no quiso votar porque las características de las campañas le fueron repugnantes.

La campaña fue negativa en muchos aspectos, ataques, un dispendio de publicidad con un sentido hiriente hacia el oponente. Y también detrás de bambalinas algo que no debemos olvidar, que es el efecto de la rivalidad entre el gobernador Arturo Montiel y el presidente del PRI, Carlos Madrazo, de hecho le sacaron las manos al PRI del juego y se le entregó a una gente que ha sido incondicional de Arturo Montiel y una de las fuerzas que planearon la campaña de Labastida, Isidro Pastor.

Esta campaña se caracterizó además por tratar de llevar al Ministerio Público la campaña, no fue tanto ganar adeptos sino descalificar al oponente, lo que en muchas formas se logró.

Pero son realmente los números los que finalmente hay que analizar, si se revisa todo el panorama de las distintas localidades del estado de México, se ve que sigue siendo un voto en cierta forma clasista, las ciudades, la clase media votando por el PAN, el campo votando por el PRI y las clases populares y las partes más desatendidas de la población votando por el PRD. Sin embargo, sí hubo excepciones en una región de clase media como es Huixquilucan, el PAN pierde la Presidencia Municipal y la gana el PRI. Todo esto también relacionado con mucho del desencanto que hubo con administraciones que, inclusive, algunas de ellas tuvieron en su historial crímenes políticos y deshonestidad.

Pero es bueno asomarnos a los números, el PAN que había tenido 2.2 millones de votos en las elecciones del año 2000 bajó a cerca de 900 mil en las actuales elecciones, lo que fue el voto útil o el aliento de la democracia o el bono a la democracia como se llamó en aquel entonces, fue sustituido por el voto del desencanto o el voto de castigo, algunos periodistas pronosticaban que el efecto Fox sería reemplazado por el defecto Fox.

Los números exactos hasta el momento que da el Consejo Electoral del Estado de México, con 90.9% de las casillas contadas nos dan ya los datos suficientes para hacer un análisis. Votaron 3 millones111 mil 202 electores, es decir, el 40% del electorado, de éstos votaron 1 millón 059 mil 611 por el PRI, que es el 34% de los votantes, 888 mil 853 por el PAN 28.6% y por el PRD 730 mil 385 que significa 23%. Si hacemos un análisis más a fondo, vemos el verdadero desencanto del electorado, porque si bien el PRI tiene 34% de los que votaron, tiene solamente 13.2 del padrón, el PAN 11.1 y el PRD el 9.1.

Tanto el PRI como el PAN bajaron en forma relativo y el que aumentó su presencia, fue el PRD tal vez porque fue al contrario de su estilo, la menos agresiva de las campañas y quienes utilizaron la agresión bajaron en sus porcentajes aunque hayan ganado municipios y diputaciones.

Esto nos lleva al verdadero fondo del resultado de esta elección, la legalidad está cubierta, las diputaciones repartidas, los municipios asignados, pero a pesar de todo les falta la legitimidad que es el reconocimiento del gobernado al gobernante. Sigue siendo una crisis de los partidos políticos, estos resultados deben alarmarnos porque quiere decir o que la gente perdió la confianza en sus partidos políticos y en sus gobernantes o la política pasó a ser algo en el segundo plano de la conciencia ciudadana.

La verdad es que la elección estatal dejó de ser un triunfo para alguien. Ni la alegría artificial del pasado cuando en los mítines organizados por el gobierno la gente se desgañitaba cantando Zacazonapa, ni el silencio indiferente del abstencionismo significan democracia. Hay en realidad una crisis política del sistema, los resultados del 8 de marzo significa que el electorado reprobó al sistema, ya que con el 4 no se pasa.

468 ad