Revolcadero, una de las playas más visitadas por los turistas, carece de baños públicos y salvavidas
Karla Galarce Sosa
Tomarse una fotografía con animales silvestres por 10 pesos, dar un paseo a caballo por 100, o rentar una cuatrimoto para disfrutar de la brisa en el rostro sobre la playa por 300 pesos son opciones disponibles en playa Revolcadero, uno de los balnearios de mayor tradición en Acapulco.
Y uno de los más visitados, según las estimaciones de las autoridades municipales, sin embargo cuenta con pocos espacios para estacionarse, carece de baños públicos y tampoco hay salvavidas.
En un recorrido de esta reportera por esa zona se observó a un hombre que ofrecía a los turistas “fotos con una boa” por 10 pesos. El hombre llevaba dentro de una mochila una serpiente de aproximadamente dos metros de longitud y un diámetro de 14 centímetros con el hocico atado con cinta adhesiva, aunque el reptil aún se movía.
Otro servicio que ofrecen los lugareños a los turistas es la renta de cuatrimotos, que conducen sin protección y entregan a menores de edad inclusive, según se observó.
Durante la primera semana de esta temporada vacacional, el conductor de una cuatrimoto, originario de la ciudad de México, atropelló a una niña de diez años que jugaba sobre la playa el 27 de julio y que
no sufrió lesiones; sin embargo el procurador del Turista, Juan García Delgadillo informó que se levantaría una queja en la delegación de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
En el recorrido, se observó que ninguna de las motos de alquiler que circulaban contaban con placas y los conductores la mayoría eran jóvenes de entre 20 y 18 años, sin ningún tipo de protección o casco ofrecían conducir las cuatrimotos para los visitantes por 300 pesos la hora.
Había tres de estos vehículos que esperaban ser utilizadas por los turistas muy cerca de la barra de la laguna Negra de Puerto Marqués.
También se observó a un caballerango que ofrecía paseos a caballo en un equino que tenía una montura desgastada. Era jalado por un hombre mayor quien dijo llamarse Antelmo y que pedía 100 pesos por media hora de renta del jamelgo.
La actividad en la playa, pasadas las 2 de la tarde, muy cerca de la hora de comida, era diversa: había niños construyendo castillos de arena, parejas asoleándose.
Había también meseros y vendedores de diversos artículos que ofrecían sus productos como pulpas de tamarindo, dulces de coco, bebidas frías, tatuajes, trenzas y helados.
Las familias que descansaban tenían muy cerca hieleras de unicel repletas de cervezas –para los adultos– y refrescos –para los niños–, bolsas con frituras y cajas con pizzas o pan para sándwiches.
Decenas de personas disfrutaban del agua ayer por la tarde, y a pesar de la advertencia que han hecho las autoridades de Protección Civil estatal por la presencia de alto oleaje, no se observó a ningún salvavidas y, solo había vigilancia de los surfistas cuya cabaña funge como un establecimiento “no oficial” de salvavidas, pues en la entrada fue colocada una tabla con leyenda “No hay salvavidas y solo están los voluntarios”.




