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La crisis educativa reventó en Ayotzinapa, pero es peor en la UPN y las normales, señala Santos Bautista

Rosendo Betancourt Radilla

 

Chilpancingo

 

El director de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Humberto Santos Bautista, dijo que existe una crisis en el sistema educativo que reventó en esta institución en diciembre –con el asesinato de dos estudiantes– porque son los más combativos de la entidad, pero que es sólo la punta del iceberg.

Informó, como fundador de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) que está oculto que en cada UPN y en las normales públicas, el nivel académico es inferior al de Ayotzinapa y su infraestructura está en peores condiciones.

Así, lamentó, “estamos formando profesores que no le sirven para nada al estado de Guerrero”, por eso advierte que “es tiempo de reformar el modelo pero a partir de los maestros y alumnos, no de la OCDE, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial”, o la educación pública desaparecerá.

Informó que ante esta situación ya está trabajando en un proyecto que busca la restructuración de un sistema educativo, el de Guerrero, que es de los más corruptos del país pues, ejemplifica que “en el área de educación indígena se necesitan 10 personas para operar todo el programa, pero están cobrando 90”, según cifras oficiales.

En conferencia de prensa en el Zócalo capitalino, recordó que con la crisis que se desató en Ayotzinapa después del 12 de diciembre, se corría el riesgo de que se perdiera el semestre y con esto se cerrara la escuela pues se cerraron las vías del diálogo entre estudiantes y el gobierno del estado.

Desde entonces a la fecha los normalistas decidieron no sostener reuniones con el gobernador en tanto no se esclarecieran los asesinatos de los jóvenes Gabriel Echeverría de Jesús y Alexis Herrera Pino y se castigara a los culpables de ordenar la balacera en donde éstos cayeron, en la Autopista del Sol mientras protestaban.

En este contexto se nombró director de la Normal Rural a Humberto Santos, quien ante la pregunta, admite que esa decisión fue para darle una salida política al conflicto ya que la planta docente no quería regresar a dar clases y los estudiantes no aceptaban al director que tenían.

“Pero también le hemos dado una salida académica. Había un riesgo serio de que cerraran la escuela, de que perdieran el semestre y de que se presentara un conflicto permanente, acepté ir para ver si era posible restablecer un diálogo que sigue aún roto.

“El reto es cómo levantar de la tragedia a una institución emblemática que tiene abandonada más de 20 años. El problema fundamental de Ayotzinapa es el académico, debería estar generando alternativas al rezago educativo, a la alfabetización, a la actividad educativa para que no se tuvieran que andar firmando pactos por la calidad de la educación para que los profesores lo rechazaran”, propone.

Y explica, “es decir, los profesores no tienen que estar esperando que el gobierno les firme pactos diseñados por la OCDE, por el FMI o el BM, sino que deberían ser ellos quienes tendrían que estar generando propuestas, porque el problema no es Ayotzinapa, Ayotzinapa es sólo la punta del iceberg, si revisan las otras normales están peor, también están peor las UPN, los Centros de Actualización del Magisterio”.

“Por ejemplo, se supone que las UPN deberían generar conocimiento pero el 80 porciento de la planta de aquí, jamás ingresó por un examen de oposición, somos pocos los que ingresaron por examen de oposición calificado por una comisión académica dictaminadora”.

El sistema educativo de Guerrero se empezó a podrir a partir de la firma del acuerdo nacional por la modernización de la educación básica, a partir de 1993 cuando se firma el acuerdo a nivel nacional. Los sistemas locales no supieron qué hacer con el sistema educativo”.

–¿Por qué el problema revienta en Ayotzinapa, si hay instituciones en peores condiciones?

–Primero por el espíritu combativo de Ayotzinapa, pero se ha movido en la esfera ideológica y ha descuidado las demandas pedagógicas y eso le ha ocurrido también a la CETEG, que tiene años ahí pero las demandas pedagógicas las dejó de lado, hasta que empezó a armar congresos que ahora ya abandonó.

“Entonces, no hay un proyecto educativo propio, por eso lo que pretende Ayotzinapa es tener un proyecto educativo propio que funcionaría a largo plazo, de 2012 a 2021, es una fecha tentativa porque de 1810 a 1821 todos los países latinoamericanos lograron su independencia, ahora se plantea una independencia cultural y de pensamiento”.

“A los estudiantes les he dicho que en Tixtla no está solamente el padre de la patria, Vicente Guerrero Saldaña, ahí está también el padre de la literatura nacional y el padre del normalismo, Ignacio Manuel Altamirano. Entonces ¿cómo es posible que tengamos esta crisis, esta educación mediocre y este analfabetismo terrible?”

 

Del proyecto

 

De la propuesta que plantea, explica: “estamos consensuando un proyecto entre maestros y alumnos, queremos socializarlo con la Secretaría de Educación Guerrero”.

El proyecto parte de que sólo hay dos opciones para las escuelas de formación de docentes en Guerrero “y quizá para la educación pública: o se transforma académicamente y se vuelven instituciones que formen educadores o va a desaparecer por las inercias. Es la dinámica que se ha vivido en el estado”.

“Pero nosotros pesamos que sí se puede mejorar académicamente, se puede hacer una transformación, pero primero se requiere que el estado asuma el compromiso con seriedad, que los maestros lo asuman también y que los alumnos hagan lo propio”.

El proyecto, agrega, es sobre tres ejes: El desarrollo, la cultura y la educación.

“Uno es la oferta educativa porque, así como están egresando los profesores no le sirven a Guerrero. En el caso de Ayotzinapa se tiene que buscar una nueva vinculación con las áreas rurales y lo que estamos buscando es cómo los conectamos con las comunidades, los estamos llevando para que conozcan esas realidades”.

“En esa vinculación la idea es que los egresados no estén condenados al desempleo y para eso tendríamos que revisar los problemas emergentes, que uno que hemos detectado es el asunto de la Educación Ambiental, en el sentido de la vinculación territorio-comunidad y vamos a revisar el asunto de la migración y sobre todo de la cultura”.

“Queremos que los alumnos egresen con una visión amplia de lo que es la situación educativa, ahorita lo que se necesita y se mueve a nivel mundial es la generación de conocimiento, la generación de ideas que resuelvan lo que afecta al contexto local”, expone.

Dice que el quiebre en el vínculo de la gente con su entorno ha generado contradicciones que cuestan en cuanto a salud y desarrollo y ejemplifica con los habitantes de la región de La Montaña “tienen grandes reservas de agua pero consumen más refrescos, eso genera nuevos problemas a las comunidades”.

De los involucrados en el proyecto, mencionó que han tenido reuniones con los estudiantes, con los maestros y autoridades de la SEG, “ahí tenemos un núcleo para que redacte esas cosas, pero es un proyecto para proponer una reforma, para ese proceso estamos conformando una comisión de estudiantes y alumnos”.

A nivel nacional, agregó, ya se han movilizado y cuentan con un doctor del Colegio Mexiquense, Daniel Gutiérrez y “académicos como Carlos Ornelas y otros intelectuales que conocen el trabajo que hemos hecho, pero para esto necesitaremos que los estudiantes entiendan también que hay cosas que tienen que cambiar”.

–¿Por ejemplo?

–La asistencia a clases, a veces las obligaciones que tienen los que están al interior del Comité Estudiantil los hace distraerse y se debe entender que si eres dirigente de un movimiento, estás obligado a ser un alumno de excelencia, un alumno de 10.

–¿Está en crisis el sistema educativo nacional?

–Evidentemente la hay, en Guerrero tenemos un sistema educativo con tremendos vicios y no estamos atendiendo las causas, sino que se resuelven los efectos, por eso tenemos un sistema educativo tremendamente politizado en donde se va a heredar la mediocridad educativa, ¿de qué manera? Vendiendo plazas, heredando plazas, entregando las plazas sin ningún criterio académico. Esto no puede seguir así, pero cada quien tiene que asumir su papel.

Luego se quiere arreglar con este programa de Guerreros por la Alfabetización que no va a alfabetizar a nadie, es un despilfarradero de dinero que no sirve para nada porque no es lo mismo alfabetizar a un ciudadano de una sociedad urbana que alfabetizar en una rural.

 

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