Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Héctor Manuel Popoca Boone

Políticas públicas para el agro mexicano

 (Segunda parte)

La nueva estrategia para el desarrollo rural implica que las cadenas productivas agropecuarias no tengan eslabones innecesarios y que en ellas, todos ganen. Desde la compra de insumos hasta la venta del producto final. Que no algunos se fortalezcan en detrimento de los otros y que todos retengan con equidad el excedente económico que generan.

Este apoderamiento productivo prevé la integración de la planeación, la producción, la comercialización y la transformación de los productos agropecuarios y forestales, en un marco de acciones y recursos que en forma corresponsable y en forma conjunta hagan el Estado y productores.

En México existe la agricultura comercial o empresarial y la agricultura campesina. Ambas son importantes, pero requieren tratamientos diferentes. La nueva política agropecuaria no debe dejar de contemplarlas y darles a ambas el lugar que se merecen.

La economía familiar campesina diversificada en pequeña escala, representa una actividad predominante en los estados del sur-sureste de la República. Necesita ser protegida e impulsada como salvaguarda de los quebrantos que puedan provocarse en la agricultura comercial. Hoy por hoy, la consigna campesina productiva es mayor financiamiento, abatimiento de costos, mayor productividad y mejor comercialización.

El nuevo esquema de la financiera rural también tendrá que tener políticas diferenciadas, acorde a las distintas realidades económicas, ecológicas, productivas y sociales del campo mexicano.

El campesino tiene palabra y sabe pagar. Lo que no está dispuesto es a seguir endrogándose por baja rentabilidad o seguir en manos de los agiotistas.

Es un hecho y una realidad, que en términos generales, la banca privada, hoy de propiedad extranjera, no le apuesta al campo; por lo que el Estado debe alentar y fortalecer a los organismos parafinancieros y de autoaseguramiento de los propios productores rurales.

Con los campesinos pagadores es recomendable establecer líneas de crédito multiciclos para que no sufraguen costos de tramitación y registro de sus créditos cada temporada o cada año.

Ante la descapitalización del campo mexicano es urgente la canalización de mayores recursos económicos en sus distintas modalidades, subsidios, inversión, capital de riesgo, apoyos directos al productor y crédito bancario. Todos deben otorgarse de tal forma que capitalicen a las unidades productivas, amplíen las capacidades productivas de los productores e incrementen la rentabilidad rural.

A la agricultura campesina, canalizarlos preferentemente como compensadores del ingreso. A la agricultura comercial en función de productividad e innovación tecnológica. A todos para una mejor comercialización de sus productos. Presupuestos públicos multi-anuales es lo recomendable para generar confianza y certidumbre en el campo.

Los subsidios y los apoyos a los productores deben concebirse y otorgarse con carácter de emancipadores. Es decir, que reivindiquen, acrecienten y desarrollen mayormente las potencialidades productivas y no de forma paternalista-asistencialista que castren las iniciativas y posibilidades emprendedoras de realización económica. Las dádivas lo único que acrecientan son los vínculos de eterna dependencia peticionaria de los productores para con el Estado.

Es de señalarse los programas que ya operan y que muestran bondades: la entrega anticipada del Procampo, que acumulado o capitalizado sirve de garantía para acceder a créditos bancarios; así como el establecimiento de precios objetivos como referentes para un apoyo económico directo al ingreso del productor, cuando el precio de mercado no se mantenga en niveles remuneradores; o el del subsidio a la electricidad o al diesel agrícola. Por ese camino debemos de seguir, ampliando y perfeccionando este tipo de programas.

Debemos insistir y convencernos que una mayor sanidad, inocuidad y calidad en los productos, es una inversión que reditúa mejores precios y mayores ingresos.

El proyecto agropecuario alternativo que el país necesita debe contemplar una mayor equidad en la asignación del presupuesto público entre las regiones y entidades federativas, con especial atención a las mas rezagadas y marginadas, para que a su vez derive, en una mayor equidad en la distribución de la riqueza y el ingreso generado. No es sano que como nación mantengamos graves desigualdades regionales que nos empujen a una fragmentación de nuestra vida nacional.

PD. El Embajador de Estados Unidos en México dijo: “Conocemos a nuestros amigos en la adversidad”. Algún presidente de Estados Unidos, de cuyo nombre no quiero acordarme, también dijo alguna vez: “Nosotros no tenemos amigos en el mundo, tenemos intereses”.

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