Como militar y como judicial, Acosta Chaparro en denuncias de desapariciones
Maribel Gutiérrez y Sergio Ocampo (Sexta parte) *Mario Arturo Acosta Chaparro es el nombre más frecuente en las denuncias que familiares de los desaparecidos de la guerra sucia presentaron ante la Fiscalía Especial. Testimonios de los afectados lo sitúan antes y después de que ocupara el cargo de jefe de la Policía Judicial del Estado como cabeza de un grupo de militares dedicados a la contrainsurgencia en Guerrero, que en realidad estaba por encima de las corporaciones policiacas oficialmente reconocidas.
Acosta Chaparro tiene acusaciones directas de desapariciones, detenciones ilegales, torturas y homicidios.
Antes del gobierno de Figueroa
El ex preso político Arturo Gallegos Nájera, ex integrante de la organización Fuerzas Armadas Revolucionarias, fundada por Carmelo Cortés Castro, y quien presentó ante la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado la denuncia por la desaparición forzada de seis de sus familiares: Petronilo Castro Hernández, Guadalupe Castro Molina, Fabiola Castro Molina, Eleazar Castro Molina, Daniel Martínez García, Humberto Brito Nájera.
–¿Conociste a Acosta Chaparro ahí?
–Sí, yo lo conocí momentos antes de mi detención, el 20 de septiembre de 1974, en la colonia Progreso, en la calle de Perote, en Acapulco. De momento me vendaron los ojos pero cuando llegó el grupo de policías, entre ellos Wilfrido Castro Contreras, estaba entre esas caras Acosta Chaparro. Después, me llevaron a una cárcel clandestina en la Base Aérea Militar de Pie de la Cuesta, y estuve ahí cuatro días desaparecido. Durante ese tiempo me sacaban a torturar, a una casa que tenían en la avenida Insurgentes, y Acosta Chaparro era el que iba a interrogarme, y cuando yo no quería decir algo él era el que ordenaba que me golpearan.
–¿Qué te preguntaba?
–Me preguntaba dónde están los demás, dónde está Carmelo (Cortés, el dirigente de las FAR), dónde están las armas, dónde está el dinero.
–¿El mismo te golpeaba?
–No, él ordenaba que me golpearan, decía: ahí te lo dejo, hazlo hablar, pártele su madre. Esas eran sus palabras, Me volvían a vendar, maniatado hacia atrás, y atado de los pies me tiraban con golpes o con la corriente eléctrica, y tirado me pateaban y me golpeaban sobre todo en los riñones.
–¿Cuándo supiste que él era Acosta Chaparro?
–Eso ya lo supe después, porque hasta ese momento él era parte del grupo de inteligencia militar, estaba comisionado por la Sedena, al grupo de investigaciones sobre movimientos subversivos en Guerrero, así lo entiendo yo. Pero en ese año, 1974, él no era una persona pública, más bien era el poder tras bambalinas, porque quien aparecía oficialmente era Wilfrido Castro Contreras.
“Acosta Chaparro y otros elementos como (Francisco Javier) Barquín (Alonso), el capitán (Alberto) Aguirre (Quintanar), (Francisco) Quirós Hermosillo, y otros, formaban parte de una estructura clandestina, que nosotros dimos en llamar el grupo de inteligencia militar.
“Y yo supe después que era Acosta Chaparro cuando apareció primero como comandante de la Policía Judicial de Acapulco y las dos costas y después como jefe de la Policía Judicial del Estado.
“Con el gobierno de Rubén Figueroa Alcocer, en 1975, nació como policía a la luz pública, pero ya estaba aquí desde 1972, porque según palabas de él, él fue de los que interrogaron a mi cuñada Guadalupe Castro Molina, cuando fue detenida el 23 de abril de 1972.
“En ese tiempo, la Policía Judicial trabajaba en conjunto con ese grupo, es más, la Policía Judicial de Acapulco estaba bajo las órdenes de ese grupo de inteligencia militar, por eso Acosta Chaparro estuvo en mi detención. Las corporaciones policiacas estaban bajo la tutela de ese grupo clandestino, aunque para cualquier cuestión legal apareciía Wilfrido Castro”.
En una cárcel clandestina en la ciudad de México
El ex preso político, ex diputado y dirigente perredista Juan García Costilla fue detenido ya durante el gobierno de Rubén Figueroa Alcocer, aunque señala que la persecución contra él comenzó en el gobierno de Israel Nogueda Otero. Afirma que después de su detención, Acosta Chaparro lo fue a ver a una cárcel donde lo tenían desaparecido en la ciudad de México.
En su testimonio aparece Acosta Chaparo: “Cuando a mí me detuvieron en Morelia, (en 1975) me llevaron a México, me tuvieron ahí como 8 días, posteriormente me trajeron a Acapulco y me presentaron a los 14 días con el juez. Entonces en México me fue a ver Acosta Chaparro, a una cárcel cladestina no sé dónde exactamente. Cuando llegué yo a Acapulco el que me llevó al Ministerio Público fue Acosta Chaparro.
“Uno de los que me torturaron a mí fue un capitán del Ejércto que se llamó Aguirre Quintanar, era un hombre muy cruel, él golpeaba a uno en el pecho, no en otra parte, sólo en el pecho. Que por ciento, posterioremente lo trajeron detenido en una camioneta acusado de narcotráfico, pero lo pusieron en libertad casi inmediata. Luego lo mataron.
Pruebas de 1978
La profesora de la UAG Alejandra Cárdenas también señala a Acosta Chaparro en la denuncia de su detención, desaparición forzada y torturas, en 1978.
–¿Usted qué denuncia presentó?
–Yo soy de las personas que están acusando a Acosta Chaparro de desaparición forzada de personas, que es un delito de lesa humanidad. Acosta Chaparro, junto con otros militares, son los que me llevan a la cárcel pública, el documento con el que se me entrega a la cárcel pública está firmado por Acosta Chaparro como responsable de mi entrega y los testigos son todos militares, entonces, yo no tengo ninguna duda, hay pruebas fehacientes de que este señor participó en mi tortura, mi detención, desaparición y después fue la persona que me llevó a la cárcel pública
–¿Cuánto tiempo estuvo desaparecida?
–Tres semanas.
–¿Nunca supo en donde?
–Estuve en una cárcel clandestina del Distrito Federal, y estuve en dos cárceles clandestinas en Acapulco; en el caso de Acapulco, una es en lo que hoy alberga las instalaciones de la Judicial, atrás de la Coca Cola y la otra puede ser Las Quintas Papagayo o la calle de El Tigre, incluso hice un mapa que se le presentó a (Carlos Ulises) Acosta Viques en aquel tiempo, que era el procurador en Guerrero, el dijo que yo estaba loca, y llevé a familiares de desaparecidos, porque yo además vi con vida en esos lugares a varias personas desaparecidas, algunos de los que tenían incluso dados por muertos, pero yo en la cárcel clandestina los vi con vida entonces.
–¿Quiénes estaban allí de los que recuerda?
– Allí vi con vida a Concepción Jiménez que fue la pareja de Octaviano Santiago Dionicio; vi con vida a Jaime López Sollano, hablé con él; vi también a Luis Armando Cabañas que también aparece después en la lista de los muertos; una persona que dijo llamarse Fredi Radilla, y otras personas de las que no sé sus nombres.




