En la zambullida, un equipo abdominable demostró que con la bahía no pasa nada
Aurelio Peláez * En defensa de nuestro mar –como se llamó a la convivencia deportiva organizada ayer en playa Tamarindos–, funcionarios municipales exhibieron ayer por la mañana piernas y abdomen, y, por lo visto, el deporte guerrerense no perdió nada porque ellos hayan escogido dedicarse a la política o a la administración pública.
La convivencia, para la foto, para la imagen en los noticieros televisivos, fue para demostrar que con la bahía no pasa nada. El sol estuvo a pleno, y a las orillas de la playa llegaron, como todos los domingos, grupos de familias locales y turistas a bañarse, a zambullirse, como decía la invitación de la alcaldía a los ciudadanos.
Aunque la convocatoria fue abierta, la mayor parte de los asistentes fueron funcionarios y sus familias.
En la playa se acondicionó un área para cancha de futbol, y al lado una carpa con una veintena de sillas para las familias. López Rosas entró dos veces a la playa. Al principio y al final de la ronda de partidos en que trotó, porque a pesar de que se le vio fuerte y en buena condición física, era obvio que el futbol no es lo suyo.
El alcalde jugó dos tiempos de diez minutos. En su equipo, el de los azules, alinearon su coordinador de asesores, Ramiro Solorio; su director de prensa, Roberto Camps; el secretario general del PRD municipal, Serafín González; el periodista Jorge Zamora, y el articulista Edgar Neri.
López Rosas tocó cuatro o cinco veces el balón, los intentos de pases que dio salieron volados fuera de la cancha y cayó derribado una vez al suelo.
En el equipo de los amarillos se vio, entre otros, al síndico Fernando Donoso, y a Francisco Ramos, el monero Frank, también comisario municipal de Pie de la Cuesta. Fuera de la cancha se vio al director de Turismo, Roger Bergeret; al director de Saneamiento Básico, Israel González, y al regidor y ex director de Salud zeferinista, Rubén Padilla. Un equipo abdominable, diría alguien.
El secretario de Desarrollo Urbano, Jorge Juárez Soto, de plano ni se arriesgó y llegó vestido, al igual que el regidor Norberto Refugio Chamú. Otros regidores presentes fueron el panista Guido Rentería, el del Verde Ecologista, Alejandro Carabias, y los perredistas Juan Alonso y Francisco Ramírez.
No asistió ningún regidor priísta, pese a que el gobernador René Juárez mismo encabezó la demanda de que se destituyera al delegado de la Profepa, Inocente León, y rechazó los informes presentados por esa dependencia de que la bahía de Acapulco –y la de Zihuatanejo– tuvieran índices de contaminación que afectarían la salud de los bañistas.
Por cierto, reporteros asistentes a cubrir la nota de la convivencia se enteraron ahí del despido del reportero del noticiero de MVS Radio, Francisco Romo Castro, atribuido a la presión de la Dirección de Comunicación Social del gobierno del estado.
Según Romo, su despido –tras ocho años de trabajo en el noticiero– se debe a un comentario que hizo a propósito de la molestia que provocó en el gobernador, en una conferencia de prensa, la pregunta del reportero Sergio Flores, respecto a que se decía que él había recomendado a Inocente León como delegado, y en qué situación se encontraba la exigencia que hizo a la dirección de Profepa de que se destituyera a ese funcionario como delegado. “Yo no recomiendo a ningún delegado federal”, respondió Juárez Cisneros, y dijo que tampoco tenía atribuciones para despedirlo.
“Yo comenté –en el noticiero, cuenta Romo– que por qué echarle toda la culpa a Inocente León, y hablé de la soberbia del gobernador para referirse a este como ‘delegadete’, una actitud soberbia a la que no le importa lo que la opinión pública piense de que haya designado en la Secretaría de la Mujer a Sandra Belkis Ocampo, quien salió de la alcaldía de Tecpan con la acusación de que había desviado varios millones de pesos”.
Romo, delgado como es, llegó a esta reunión vistiendo un equipo deportivo con el logotipo de MVS Radio. Ahí anunció que este día instalará una protesta en el kiosko, donde informará que su despido se debió a que así lo pidió el gobierno del estado. “A las 10 de la mañana va a estar ahí este reporterete”, dijo, emulando la forma despectiva que usó el gobernador para referirse a León Pineda como “delegadete”.
Durante la convivencia hubo música y se repartieron algunas botellas de agua. O sea fiesta austera. Hubo partidos con niños de la escuela de los Pumas. En la carpa estuvo la familia del alcalde, y ahí la pasó casi todo el tiempo el síndico Marcial Rodríguez. En el inter, entre un tiempo y otro, López Rosas platicó ahí con periodistas y algunos de sus funcionarios, la mayoría también en ropa de playa, playera y short.
En su segunda zambullida, López Rosas fue acompañado por Roberto Velasco, jefe de la Unidad de Ambiente Costero de la Semarnat, quien dijo que “en general” el estado de la bahía es sano, con algunas zonas “que tienen problemas”, pero que esto no constituye un riesgo para la salud de los bañistas. “Yo me meto todos los días al mar y no tengo ninguna roncha”, contó.
El convivió comenzó a las 10:30 y terminó dos horas después, con la retirada del alcalde y su familia, quien este domingo se dio día libre, y fue a la corrida de toros en Caleta, por la tarde. Tras él, funcionarios, regidores e invitados, aún escurriendo por la zambullida.




