Con cauces azolvados y refugios inservibles comienza la temporada de lluvias 2012
Yee Trujillo
Con cauces azolvados, refugios inservibles, trabajadores del gobierno municipal sin equipo y miles de habitantes en zonas de alto riesgo que no han sido notificados o censados y que desconocen las rutas de evacuación, comienza hoy en el puerto la temporada de lluvias y huracanes 2012.
Hasta la noche de este lunes, a los trabajadores de Protección Civil y Bomberos y de otras dependencias, quienes laboran como responsables de las 25 zonas de alto riesgo en las que se divide el municipio, no se les había entregado el material y equipo necesario para auxiliar a la población en caso de una contingencia.
A pesar del comienzo de la temporada de huracanes, el gobierno municipal no dio a sus trabajadores impermeables, palas, picos, botas plásticas con suela antiderrapante, lámparas de iluminación portátiles, equipo de cuerdas, motosierras para el corte de árboles caídos, bombas de extracción de agua para afrontar inundaciones, ni botiquines de primeros auxilios para poder atender a personas lesionadas.
Un trabajador de Protección Civil, que pidió el anonimato ante posibles represalias, a pregunta expresa dijo que no les han entregado equipo ni material para desempeñar su trabajo durante la temporada de lluvias, ni tampoco se han realizado verificaciones a quienes viven en zonas de alto riesgo, contrario a lo dicho por el director de la dependencia, Melquiades Olmedo, quien aseguró que habían notificado al 70 por ciento de habitantes de zonas de alto riesgo.
“Hasta ahorita no tenemos nada de eso, incluso no hemos recorrido los cauces pluviales, no hemos hecho los censos de alto riesgo, no hemos checado las escuelas que sirven como refugios y hay muchas que están afectadas en sus instalaciones, no tienen agua, están cuarteadas y la verdad esta temporada de lluvias va a ser algo delicado si algún huracán pegara en Acapulco ¿a dónde vamos a meter a la gente?”, cuestionó el trabajador.
El año pasado, recordó, la Subsecretaría de Protección Civil del gobierno estatal fue la que los apoyó con equipo como picos, palas, barretas, impermeables y botas, pero la dependencia encabezada por Melquiades Olmedo no ha entregado nada. “Este año no nos han dado ni uniformes, es el mismo del año pasado”.
Por distintas causas, entre ellas la económica, miles de acapulqueños continúan en zonas consideradas como de alto riesgo o inundables, cerca de rocas que podrían deslizarse sobre sus viviendas o en barrancas inestables que podrían sepultarlos por un alud.
En el anfiteatro, las personas han construido sus viviendas cerca del parque El Veladero, como es el caso de las ubicadas en las partes altas de las colonias Olímpica, Icacos, Praderas y Balcones de Costa Azul, o en los cerros del poblado de Cumbres de Llano Largo y Navidad de Llano Largo.
Otras familias se han asentado en las cercanías de los 74 canales pluviales existentes o en las inmediaciones de puntos conflictivos que pueden generar estancamientos de agua por la fuerza del caudal como son los ríos El Camarón, Aguas Blancas, La Garita, La Venta, La Sabana, y Colacho, en los que cientos de acapulqueños murieron durante el huracán Paulina, en 1997.
Aunque el pasado viernes, el coordinador de Servicios Públicos Municipales, Óscar Hernández Salgado, aseguró que la limpieza de los cauces se encontraba al 90 por ciento de avance, en un recorrido se observó que las partes altas de los ríos, donde emergen, continúan azolvados o invadidos.
En la parte alta de la colonia Palma Sola, en el área conocida como Zapotillo, decenas de acapulqueños se han asentado nuevamente cerca del río del Camarón, olvidando la tragedia que su desbordamiento causó hace casi 15 años, sin ningún impedimento por parte de las autoridades.
Aunque los habitantes no cuentan con escrituras de sus propiedades, el señor Magdaleno Jiménez Bello aseguró que el Instituto de Vivienda y Suelo Urbano de Guerrero (INvisur) les cobró 3 mil pesos para otorgarles una constancia de derecho de la tierra, a escasos metros del cauce.
En el lugar, parada a unos metros del cauce del río de El Camarón, la señora Francisca López Cisneros recordó con tristeza las lluvias torrenciales que el huracán Paulina arrojó sobre esta zona, ocasionando la muerte de muchos de sus vecinos, así como la destrucción de decenas de viviendas que fueron arrastradas por la corriente o sepultadas por enormes rocas, que aún continúan allí.
“Fue un desastre, ya cuando amaneció ya vimos todos los esqueletos, el agua se había llevado casas, había traído piedras grandísimas, se trajo una casas de más para allá arriba; mucha gente murió, sí… niños se llevó”, describió con voz entrecortada al acordarse de que muchas familias completas murieron y que de los habitantes del cauce sólo quedó con vida una niña.
En otro recorrido realizado por el arroyo ubicado entre las avenidas Paseo de la Cañada y Ruiz Cortines, en el Infonavit Alta Progreso, se observaron decenas de viviendas que tampoco han sido notificadas o censadas por el gobierno municipal, de acuerdo con los testimonios de varios de los vecinos.
Allí, los habitantes del cauce se refieren al lugar como colonia Paseo de la Cañada y aunque se encuentran conscientes de que en caso de un huracán el arroyo crecería inundando sus viviendas y poniendo en riesgo sus vidas, no abandonan sus precarias viviendas de madera o adobe por la falta de recursos económicos.
Ana María Torres, su esposo y dos niños viven dentro del cauce en una humilde vivienda construida con adobe, hueso de palma y lámina de cartón desde hace más de 6 años, listos para “salir corriendo” en caso de que el río crezca.
Para su vecina, Victoria Abril Niño, esta será la segunda temporada de lluvias dentro de la cañada, en compañía de sus dos pequeños niños, su esposo y sus suegros, temiendo que la fuerza de un huracán haga que las casas ubicadas en la parte alta del cauce caigan sobre ellos, o que la corriente del río se lleve su casa.
“Me junté con mi marido, pues aquí vivimos, y la verdad ahorita no tenemos dinero para comprar otro terreno, por eso no nos hemos ido de aquí”, lamentó mientras miraba el canal que se encuentra completamente azolvado, lleno de maleza y basura de los habitantes del Infonavit, algunos árboles, llantas y escombro.
Además, existen familias que viven en zonas con un riesgo latente por deslizamiento de laderas, como las ubicadas en las partes altas de las colonias Francisco Villa y Clemencia Figueroa; y otros miles que habitan en las áreas inundables de Llano Largo, Puerto Marqués, y en las inmediaciones de la Laguna de Tres Palos.
Nunca hubo desalojos
En los últimos días del mes de julio de 2010, tras el desgajamiento de una ladera y el deslizamiento de enormes rocas en un barranco ubicado en la parte alta de la colonia Francisco Villa, funcionarios de la Subsecretaría de Protección Civil del Estado y la Dirección de Protección Civil y Bomberos municipal, anunciaron que cinco familias que vivían a unos dos metros del borde del precipicio serían desalojadas para evitar una tragedia, utilizando la fuerza pública de ser necesario.
Sin embargo, el desalojo nunca ocurrió y hasta el día de ayer ninguna autoridad había acudido a notificarlos o censarlos como habitantes de una zona de alto riesgo por inestabilidad de ladera, reubicarlos, señalarles sus refugios temporales más cercanos, o realizar alguna obra de mitigación que pudiera salvaguardar sus vidas, porque dicen “que no pueden, que es muy caro hacer algo para protegernos”.
Preocupados por su seguridad, la familia del señor Santiago Pérez invirtió durante los últimos dos años más de 40 mil pesos para tratar de cubrir con cemento las orillas de la cañada y un estrecho andador que los separa de una caída de más de 70 metros; “pero pues aquí estamos, arriesgándonos, tenemos miedo pero nos aguantamos”, porque no tienen otro lugar a donde ir, o más recursos para construir otra vivienda.
De acuerdo con el señor Santiago, las otras familias abandonaron el lugar pero ellos se quedaron porque su propiedad sí está regularizada ya que Fideicomiso Acapulco les vendió el terreno “cuando supuestamente ellos decían que no era de alto riesgo, pero ahora ya dicen que sí”.
Refugios inservibles
En pésimas condiciones y con deficiencias se encuentra la mayoría de los 108 inmuebles que la Dirección de Protección Civil y Bomberos municipal prevé como refugios temporales para la temporada de lluvias y huracanes 2012.
Desde que estos inmuebles fueron propuestos como refugios tras el huracán Paulina, hace casi 15 años, el listado no ha cambiado considerablemente, sin importarles a las autoridades las carencias que presentan o el deterioro de la mayoría de escuelas, iglesias o centros deportivos que son contemplados para albergar a miles de personas en caso de una catástrofe como este huracán.
Tan sólo en la zona poniente, la escuela primaria Guadalupe Victoria, de la colonia Pedregoso, presenta problemas por desabasto de agua potable, no cuenta con sanitarios suficientes para recibir a cientos de damnificados de las colonias Pedregoso, San Isidro y Pie de la Cuesta; así como la primaria Emperador Cuauhtémoc, de la colonia Jardín Azteca, en la que las goteras inundan varias aulas, la barda perimetral se encuentra a punto de caer y se ubica a un costado de un canal pluvial azolvado que podría desbordarse en caso de un huracán.
El único refugio temporal de la zona de alto riesgo número 5, Silvestre Castro, se ubica en la primaria Rubén Figueroa de la colonia Antorcha Revolucionaria, pero el patio del plantel se inunda durante las lluvias, así como algunos salones de la parte baja.
En la zona número 6 Juan Álvarez, el refugio de la escuela Cecyteg número 1 del Infonavit José López Portillo, se ubica bajo las líneas de alta tensión de la Comisión Federal de Electricidad y cerca de un arroyo, lo que representaría un riesgo para las personas desplazadas.
Al habilitar el Jardín de niños Cleotilde Guillén de Rezzano, de la colonia Alianza Popular, el gobierno municipal pondría en riesgo a los posibles afectados de la zona número 8 Magallanes, ya que desde hace varios años el inmueble se encuentra en pésimas condiciones, con varillas oxidadas expuestas que han derribado grandes pedazos de concreto de techos y paredes.
En la zona de alto riesgo número 13, que comprende a todos los habitantes que se ubican entre la avenida Farallón y el fraccionamiento Club Deportivo, entre el Parque el Veladero y la Bahía, no existe ningún refugio temporal.
Para cientos de habitantes del poblado de Cumbres de Llano Largo y los terrenos irregulares ubicados cerca de enormes piedras y barrancas de las áreas situadas entre la Base Naval y la glorieta de Puerto Marqués, únicamente se encuentra disponible la escuela Guadalupe Victoria, que tiene apenas unas cuantas aulas, para las zonas de alto riesgo 15 y 16.
A pesar de las constantes inundaciones registradas en los últimos años, para las áreas ubicadas entre Las Cruces hasta el poblado de Puerto Marqués, entre el parque de El Veladero y el río de La Sabana, solamente existen 10 refugios temporales para miles de habitantes de colonias que han sido severamente afectados por las lluvias o el desbordamiento de ríos o arroyos como los poblados de Cayaco, Puerto Marqués, y Llano Largo, o unidades habitacionales como Alejo Peralta, Casas Ara, y la parte baja de El Coloso.
En la zona Diamante, en la que se registraron las peores inundaciones durante la pasada temporada de lluvias por el desbordamiento de un río en los poblados de La Poza y Las Delicias, únicamente se ubican seis refugios temporales para todos los acapulqueños que viven entre Puerto Marqués y el poblado de Barra Vieja, los cuales demostraron ser insuficientes hace apenas un año.




