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Rechazan en la Casa Rosita Salas del DIF estatal a anciano con desnutrición severa

Alfredo Cejudo Velasco, de 73 años de edad, quien presenta una severa desnutrición y no tiene familia en el puerto fue rechazado de la Casa Rosita Salas –que depende del DIF Guerrero–, cuando el médico Eduardo López Sotelo solicitó la ayuda para el indigente.

A la redacción de El Sur, acudió el médico que sugirió al anciano acudir al centro de asistencia senil ubicada en Ciudad Renacimiento para que fuera atendido por las graves consecuencias de su desnutrición.

Sin embargo, cuando solicitó la ayuda a la trabajadora de la casa de nombre Andrea, quien le respondió que el anciano “debía valerse por sí mismo” y sin más argumentos le negó el ingreso.

López Sotelo explicó que a Alfredo Cejudo Velasco lo conoció desde hace más de tres años, luego de meses de no verlo por su casa, apenas hoy lo volvió a ver desgastado físicamente.

Lamentó que los trabajadores sociales no cumplan con su función, incluso supuso que por racismo se le negó la atención a Alfredo Cejudo.

Alfredo Cejudo dijo que trabaja vendiendo dulces y cerillos para pagar la renta de 200 pesos por un cuarto ubicado en la colonia Tecnológica, calle Pitágoras.

Originario de la Ciudad de México, pero tiene ya más de 40 años en el puerto sin tener un familiar, relató que hace unos meses trabajaba vendiendo paletas heladas en la calle con un carrito, pero por la desnutrición comenzó a padecer de desmayos que lo hicieron perder su trabajo.

Por eso, ahora el anciano en una caja de cartón ofrece dulces para subsistir y capta de 20 a 30 pesos diarios que le son insuficientes para comer “un buen caldito”. (Raquel Santiago Maganda)

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