Rafael Aréstegui
La dinastía Figueroa
Quisiera iniciar estas notas recomendando al lector la lectura del libro de Ian Jacobs: La revolución mexicana en Guerrero, publicada en 1990 por editorial Era, es un trabajo que se desprende de una investigación histórica muy seria y que permite entender dos problemas que persisten en la entidad: por un lado, la rivalidad entre los dirigentes de los partidos y de los movimientos sociales que invariablemente han significado la fractura de las organizaciones y el estancamiento de los procesos, debido al protagonismo de quienes tienen mucha prisa por llegar a una representación sin saber para qué quieren llegar a ella, que no sea su interés personal por encima de cualquier proyecto; el otro gran problema, es la dinastía Figueroa.
En la revolución en Guerrero, los hermanos Figueroa y Martín Vicario jugaron un papel fundamental: encabezaron el movimiento revolucionario, limitándolo a los aspectos del liberalismo pregonado por Madero y sirvieron de muro de contención para que las propuestas del agrarismo zapatista no penetrara en la entidad, al triunfo de la revolución, esta les hizo “justicia” y se convirtieron en el grupo dominante, política y económicamente hablando, su predominio ha significado décadas de control basado en la alianza con los caciques regionales, pero también jugosas ganancias para la familia de Huitzuco.
Rubén Figueroa Figueroa, llegó a la gubernatura después de vivir el secuestro de Lucio Cabañas y desató con mayor crueldad que Nogueda Otero, su antecesor, la represión en contra de la oposición, cientos de desaparecidos terminaron en el mar por el sólo hecho de ser sospechosos de colaborar con la guerrilla, durante su periodo de gobierno, la impunidad con que funcionó Acosta Chaparro y otros personajes, mostró el exceso y la brutalidad a la que se puede llegar, todos los sectores vivieron la era de terror y autoritarismo.
La universidad vivió como institución esos excesos al verse despojada de su Escuela de Agricultura, la ausencia de espacios democráticos obligó a los universitarios guerrerenses a salir en defensa de la población y este hecho se explica fácilmente por el papel que jugó el pueblo en la conquista de su autonomía, no es gratuito también que muchos cuadros universitarios se convirtieran con el tiempo en dirigentes políticos de la oposición.
Pero a lo largo de este proceso, los Figueroa adquirieron un odio hacia la universidad por no someterse a su autoritarismo político, fueron conocidas sus expresiones de que no se dejaría poner ni talco de un médico egresado de la UAG y desde entonces se hizo costumbre de los gobernantes el otorgar recursos a la institución a cuentagotas y según su estado de ánimo.
Pero otro aspecto de la dinastía Figueroa ha sido su peculiar estilo de hacer política, el lenguaje rudo, el tono brusco, típico del ranchero impreparado ha sido peculiar en ellos, es memorable la anécdota de RFA cuando era diputado y le tocó formar parte de la comisión para recibir al Papa, su torpeza se evidenció al dirigirse al pontífice diciéndole que se le había pedido hacer un discurso, pero como él no sabía de esas cosas, sólo quería decir que “chinge su madre el diablo”.
La figura del Chómpiras como el gustaba que le llamasen, lejos de ser simpática, impone miedo entre los propios priístas, es sabido de sus llamadas telefónicas a los presidentes municipales de su partido y la presión que ejerce sobre ellos para que le compren ganado, como también es sabido que los programas de cemento y fertilizante del gobierno del estado tienen como principal proveedor al propio ex gobernador, que por medio de sus transportes hace llegar las mercancías.
Ha trascendido que en la reunión a la que asistió ya en calidad de coordinador del PRI en la zona norte, intimidó a los presidentes municipales de su partido, los intereses que dice no tener son los que arriba se mencionan y además el propósito de colocar a su hijo en una diputación para seguir protegiendo los interese de la dinastía.
En la entrevista concedida a El Sur, Héctor Astudillo deja ver claramente su preocupación con el coordinador incómodo, el senador es de los posibles candidatos del PRI a la gubernatura, el menos vulnerable, identificado con el difunto Alejandro Cervantes Delgado, ha tratado de mantenerse distante del ex gobernador Figueroa, quién por cierto cuando era presidente del PRI en el estado intentó quitarlo de la presidencia del PRI en Chilpancingo.
Salta a la vista que las disputas por la candidatura al seno del PRI son bastante exacerbadas, la presencia del responsable de la matanza de Aguas Blancas, jugará en contra de los aspirantes priístas a quienes se les asociará con el autoritarismo, el manejo oscuro de los recursos públicos y la impunidad.
Pero el PRD no debe hacer cuentas alegres de la situación, la suspensión del plebiscito para elegir candidatos, fue un duro golpe a las corrientes locales y en virtud de que la contienda interna amenazaba con desbordarse y se anticipaba un proceso accidentado, se optó por una medida vertical que tampoco deja bien parado al partido ante el electorado.
Lo que llama la atención es que en el estado la inconformidad que ha ido creciendo ante la entrada en vigor del apartado agropecuario, no se ha visto una actitud del partido “cercano a la gente” que sea comprometida con los campesinos más pobres, ni siquiera una repuesta enérgica a la burla que hace Fox de que él, no ve la crisis en el campo, seguramente porque él y su rancho es de los 18 mil productores que si se verán beneficiados con el TLC y no de los más de cinco millones de productores que serán afectados.
No cabe duda que tenemos un presidente insensible a los problemas del campo, minimizar, como lo hace al señalar que sólo son doce productos los que entran al tratado, es ocultar que uno de ellos es el principal producto que se siembra en el país: el maíz.
La derecha panista amenaza con crecer en el país conquistando la mayoría del Congreso de la Unión, ello supone que pudiera crecer en el estado, se antoja difícil, pero también se antojaba difícil que en Atoyac, un municipio con tanta tradición de lucha pudiera aglutinar electores y resulta que desplazó al PRD al tercer lugar.
Salta a la vista entonces, que el PRD, debe rectificar su estrategia y ser la oposición de izquierda y democrática que el momento reclama.




