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Rafael Aréstegui

2 de febrero y el TLCAN

Este 2 de febrero se conmemoran 31 años del asesinato del profesor Genaro Vázquez Rojas, el mejor homenaje que se le puede hacer a un hombre es retomar sus banderas, para que se haga realidad lo que el esclavo Espartaco dijo hace más de dos milenios: “Volveré y seré millones”.

Tal parece que el que se hable de globalización nubla el entendimiento de las grandes contradicciones que este mundo globalizado ha traído para la inmensa mayoría de la población, tal es el caso de las implicaciones que el TLC, expresión clara de las características de la globalización y de las consecuencias que traerá para los campesinos de nuestro país.

Se dice y es cierto, que hoy más que nunca las fronteras son casi simbólicas y que el mundo camina a pasos agigantados hacia una mayor integración económica, política y cultural, pero a la vez debe analizarse que pasa en los sectores del México profundo.

En el periodo de Carlos Salinas de Gortari, México firmó el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, el tratado supone un proceso gradual pero de corto plazo para ir quitando las protecciones arancelarias para que las mercancías de los tres países vayan teniendo libre acceso a los mercados de consumo de los países integrantes del tratado, la integración rebasa la simple circulación de las mercancías y paulatinamente las economías se irían integrando.

Aparentemente esto significaba la entrada de México al círculo selecto de los países del primer mundo, pero los propósitos de Salinas pronto dejaron ver las grandes dificultades que tiene el tratado para nuestro país en los términos que se firmó y dadas las consecuencias que hasta ahora ha tenido para nuestra economía.

En primer lugar la relación en la magnitud de las economías de los países firmantes es extremadamente desigual, Estados Unidos tiene una economía por lo menos siete veces mayor y la de Canadá cuatro; en el terreno industrial, pronto se vio el comportamiento del gobierno de los USA: permanentemente ha puesto obstáculos a la exportación que México ha hecho de su acero y su cemento, quizás los más importante de los productos industriales de nuestro país: les ha elevado los impuestos para aminorar el supuesto doping con que dicen cuentan los productos mexicanos y nuestras autoridades federales han doblado la espalda ante lo arbitrario de la medida, pero las trampas no sólo se han limitado a estos productos, todos tienen presente el embargo atunero al que fue sometida la industria pesquera y también nos llegan las noticias de la prohibición que hacen a los traileros mexicanos para que transporten mercancías en su territorio a pesar de ser un rubro contemplado en el tratado, pero como el flete en México es más barato que en el vecino país no permiten el paso por considerarlo peligroso en términos de competencia comercial.

Desde el año pasado, las voces de los productores del campo que representan aproximadamente el 18 por ciento de la población económicamente activa, es decir, que son 5 millones 338 mil 299 de un total de 33 millones 730 mil 210. denunciaron que el impacto que va a tener la entrada en vigor del apartado agropecuario del TLC solamente va a beneficiar a 18 mil productores, que son los grandes productores del país y va a dejar en la ruina a 5 millones 320 mil, salta a la vista lo dañino que es el impacto del tratado en el campo, ello se debe a que en el país vecino los subsidios que tiene la producción agropecuaria son inmensos y ese elemento explica la gran productividad que existe en el país vecino, sistemas de riego, investigación en semillas, maquinaria y tecnología al alcance de los productores y subsidios económicos a la producción agrícola.

En contraparte, en nuestro país, el gobierno federal, primero con Salinas, después con Zedillo y ahora con Fox han ido eliminando el financiamiento al campo, no sólo en términos de subsidios sino también en la infraestructura necesaria para la producción y la comercialización de los productos agrícolas, argumentando que el Estado no debe tener actitudes paternalistas, la realidad es que el abandono al campo tiene el propósito de forzar a una mayor dependencia del país hacia los Estados Unidos.

Nuestro país vivió la reforma agraria más audaz del continente, pero la visión que tuvo el artífice de la misma: el general Lázaro Cárdenas, contemplaba que la reforma no sólo era el reparto de tierras, sino también financiamiento para hacerlas producir, capacitación técnica, maquinaria y equipo, sistemas de riego para aprovechar mejor las cuencas hidrológicas e incluso armas para que los campesinos defendieran sus tierras.

Los diferentes gobiernos que sucedieron al del general Cárdenas, poco a poco fueron abandonando esta visión y retirándole los distinto apoyos, el régimen de Salinas de Gortari, le dio el golpe final al modificar el artículo 27 de la constitución, para propiciar, de nueva cuenta el despojo de las tierras de los ejidatarios, vía la venta forzada de las mismas al no poderlas hacerlas producir y al sumir cada vez a la economía de los productores agrícolas a la ley de San Garabato: comprar caro y vender barato.A las protestas hechas por los productores agrarios no se les escuchó, tuvieron entonces que elevar el tono de la protesta y ocupar el palacio de San Lázaro y ante la fuerza de la protesta, Fox los convocó a un supuesto diálogo, las organizaciones de productores aceptaron, pero de nueva cuenta las maniobras de Fox de ausentarse del país y pretender que el movimiento se desgaste, orillaron a las organizaciones a posponer las discusiones hasta que no esté Fox presente.

Este viernes 31 de enero, la capital del país fue testigo de la fuerte movilización campesina que aglutinada en el movimiento: El campo no aguanta más, demostró que el campesinado en el país tiene claro que hoy luchar por la justicia al campo es luchar por la defensa de la soberanía nacional, ese concepto que para muchos intelectuales globalizados consideran fuera de moda, valor del pasado, pero si bien es cierto que la globalización nos ha alcanzado, también es cierto que debemos pensar globalmente, debemos actuar localmente y esa acción local hoy significa defender el campo, que es defender la soberanía nacional.

Al recordar en esta fecha a Genaro, recordamos que ya en los años sesenta la ACG, se proponía la derogación de los decretos y acuerdos que lesionaran la economía de los campesinos, la lucha de los campesinos ha sido una larga de aquellos que hicieron posible la revolución en 1910 y que hoy casi un siglo después,       esperan que se les haga justicia. *Versión resumida de la conferencia dada en San Luis Acatlán con motivo del aniversario de la muerte de Genaro Vázquez Rojas.

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