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Muriel Salinas: la literatura femenina ha ido de lo personal a lo público y a lo político

Claudio Viveros Hernández, corresponsal Taxco de Alarcón * “He dejado de escribir. Lo confieso. Apenas he podido reconstruir mi historia. Me quedé sin nada durante mucho tiempo. Lo perdí, lo abandoné. Dejé escapar el amor. También la vida. Me he sentido perdida. No puedo sostenerme sin el amor de un hombre…”.

El fragmento anterior es parte de las 10 historias-cuentos-sueños-revelaciones incluidas en El espejo de una mujer rota, el primer libro de la joven escritora taxqueña Muriel Salinas recientemente publicado por el Instituto Guerrerense de la Cultura y la revista Hojas de Amate.

La autora, con tres décadas de haber nacido, con el ímpetu de ver su proyecto hecho realidad y tener la oportunidad de ser becaria en la categoría de Jóvenes Creadores del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Guerrero en 1998, platicó acerca de la gestación y desarrollo del trabajo literario.

A corto plazo, los planes que tiene es presentarlo a los lectores con el apoyo de diferentes amigos e instancias culturales. Desde luego su inquietud es que uno de los primeros lugares sea en la Casa Borda en Taxco, donde ya afinan la fecha y los comentaristas. Posteriormente, informó, existe la posibilidad de que esto se haga en Chilpancingo, Acapulco y en Cuernavaca, Morelos, entre otros sitios que en los cuales han surgido invitaciones.

La autora busca retratar a la mujer mexicana contemporánea, no necesariamente contextualizadas en Guerrero, aún cuando hay personajes en los que sus historias se están desarrollando en diferentes contextos rurales y urbanos y en otros se hace una interiorización de todas las contradicciones de la identidad femenina, según sus palabras.

Del contenido, Gela Manzano, directora de la revista Hojas de Amate, apunta en la presentación del libro: “Ahora Muriel-niña, Muriel-mujer, Muriel de papel y tinta que a fuerza de ir acotando en su memoria lo más resplandeciente, decide narrar con desparpajo, sin rubor su mundo íntimo (…) su prosa es precisa y libre. Su obsesión por los espejos se debe tal vez a que éste representa la frontera entre la realidad y la magia, la frontera entre dos realidades paralelas; o la línea divisoria entre vida y muerte”.

La misma presentadora agrega: “El espejo es para Muriel esa línea invisible entre amor y locura, la intensidad del placer y el dolor, de búsqueda rabiosa por estar viva, desgarrándose, reconciliándose con el ‘otro’, con los otros a pesar de sí misma”.

El más breve de los textos de la publicación –con viñetas en portada e interiores del pintor Ulises Baylón y diseño y foto del escitor Isaías Alanís–, es El viaje, y de ahí en adelante aparecen Sueño de agua, Profundo terciopelo, La llamada, Alferecía, Qué felicidad, la vida, Desde mi espera y Palabras para una noche en blanco, de la autoría de esa “habitante de la noche y una deshabitada de sus noches (que) se enciende a la menor provocación y su ansiedad de libertad la lleva al acto impulsivo”, como también afirma Gela Manzano.

Muriel Salinas dice que le interesaba la perspectiva feminista, no tanto la apreciación literaria, sino también el análisis de fondo. Acerca de su labor para dar a luz el material impreso señaló que “fue una experiencia muy agotadora. Escribir es un proceso que cansa, que duele y me costó mucho trabajo no solamente el desarrollo sino la decisión de publicarlo, fundamentalmente porque a casi cinco años de haberlo escrito mi apreciación cambia. Eso me tuvo como con renuencia y finalmente lo hice para poder cerrar el ciclo y emprender otras cosas”.

Satisfecha de la experiencia con El espejo de una mujer rota, que forma parte y es el primer texto de la colección Letras surianas, admite creer que tiene todas las limitaciones que implica el primer trabajo en su proceso creativo, pero para ella “la tarea que me resta ahora es entregarlo a los lectores y lectoras y esperar cuáles son las expresiones, las opiniones que se generan al respecto”.

Del panorama literario en Guerrero considera que hay una generación de nuevos escritores “pero ha hecho falta la apertura de espacios que nos permitan a las mujeres dar a conocer la obra y valorarla. Habría que revisar la perspectiva que se tiene de la literatura feminista o femenina. Cuando nosotras publicamos un libro sobre mujeres se pretende o se cree que es un libro que sólo pueden leer o les interesa a las mujeres. Esto, de verdad, tiene su parte porque la narrativa tiene una fuerte carga de subjetividad y eso a veces no gusta; se habla de lo negado pública y socialmente, de la intimidad y el erotismo y todo aquello que tiene que ver con nuestra vida cotidiana y todas las contradicciones que implica en nuestro desarrollo como seres humanos”.

En este sentido dijo que las escritoras tienen un reto que están alcanzando, “estamos abriendo una puerta importante en la literatura en donde lo personal ya es público, es político, es social”, comenta con énfasis.

–Luego de andar navegando en las letras y la tierra suriana, que dices de Taxco?

–Yo tengo mucho que agradecerle a Taxco, en primer lugar por haberme acunado. Estoy muy orgullosa de ser taxqueña. Tengo mucho que agradecer y reconocer a compañeros y amigos en este proceso, donde me permitieron publicar mis primeros trabajos, que fueron más bien opinión y después de corte literario. Y están muchos otros, un círculo de gente, donde me sentí en mi casa, que me abrigaron y fueron quienes me convencieron de que yo podía dedicarme a esto. Eso se los voy a reconocer toda la vida.

Muriel Salinas representó a Guerrero hace algunos años en el Encuentro de Jóvenes Creadores de la revista Tierra Adentro y en cuya antología aparece; ha recibido la presea como Valor joven de literatura en el estado y ha leído sus textos en foros diversos, “desde las Jornadas Alarconianas hasta reuniones y reventones con músicos pornoesquizos acompañados por una botella de sangre de toro. Estudia economía en la UAG. Canta blues cuando la noche promete y es militante del movimiento feminista amplio de mujeres”, como se lee en el texto de la contraportada de este esperanzadora obra de quien puede formar parte de una nueva generación de escritores guerrerenses.

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