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Octavio Klimek Alcaraz

Segundo informe alemán sobre fracking

 

El pasado 30 de julio fue presentado en Berlín, Alemania, por la Agencia Federal Alemana del Medio Ambiente (UBA por su acrónimo en alemán), su segundo informe sobre los impactos ambientales de la fracturación hidráulica (fracking) relacionados a la exploración y explotación de yacimientos de gas en lutitas. El informe se presenta en un documento de 634 páginas, estando disponible en la página electrónica de la Agencia http://www.umweltbundesamt.de/publikationen/gutachten-2014-umweltauswirkungen-von-fracking-bei
El primer informe de la UBA fue presentado en 2012, ya en un anterior artículo se había comentado sobre el mismo (El Sur, 22/02/2014). La UBA sometió el segundo informe a un amplio proceso de evaluación. Los resultados preliminares se presentaron en un seminario público en enero de 2014, donde académicos y otros actores relevantes tanto del sector gubernamental, privado y de organizaciones ambientalistas tuvieron la oportunidad de comentarlo. De hecho las relatorías y resultados del seminario se encuentran incluidas también en el segundo informe o estudio.
El estudio refleja los temas ambientales que en la actualidad son relevantes en el desarrollo de la exploración y explotación de gas de lutitas, considerándolos en siete contribuciones individuales (paquetes de trabajo). Los temas tratados son:
Desarrollo de un concepto de monitoreo de las aguas subterráneas.
La evaluación de un registro o catastro nacional de sustancias químicas del fluido de fracturación.
La evaluación de las opciones ambientalmente racionales de eliminación para el flujo de retorno de la fracturación.
La revisión del estado de la investigación de la huella de carbono.
La investigación sobre los peligros potenciales causados por la sismicidad inducida;
Identificar y evaluar los aspectos relevantes del uso del territorio, así como los impactos en los ciclos naturales, ecosistemas, paisajes y biodiversidad.
El objetivo general del informe fue la evaluación técnica y científica de los temas antes mencionados, así como los riesgos asociados. Además, se conocieron las preguntas abiertas y las lagunas de conocimiento, así como los enfoques y propuestas para resolver éstas.
De manera resumida se presentan algunos resultados y recomendaciones:
Se recomienda la implementación de un monitoreo de línea base para conocer las  sustancias existentes en el agua subterránea antes del inicio del proceso de fracturación. Posteriormente, se debe establecer un monitoreo de vigilancia, especialmente durante de la operación de la fracturación, así como durante la fase de extracción del gas y clausura del sitio. El control de vigilancia se realiza a través de pozos de monitoreo de aguas subterráneas en cuatro acuíferos separados unos de otros. Con base en la legislación vigente, se recomienda establecer e implementar un “registro nacional de sustancias químicas usadas en la fracturación hidráulica” dirigido por una autoridad federal. El registro debe basarse en una ley federal correspondiente, con acceso gratuito a través de Internet para cada persona.
El tratamiento del flujo de retorno –el fluido que retorna a la superficie durante y poco después de la perforación y la fracturación del suelo– debe llevarse a cabo de una manera diferenciada de acuerdo con el objetivo de tratamiento (reutilización, descarga o eliminación, por ejemplo, a través de inyección). Este fluido de retorno contiene sustancias del subsuelo, algunas de ellas tóxicas, como metales pesados, hidrocarburos aromáticos, e incluso sustancias radioactivas en algunos puntos. Sería mejor para el medio ambiente reutilizar este flujo tras su uso.
El equipo de evaluación recomienda desarrollar la normativa de aguas residuales para regular el procedimiento en detalle. Se determinó que el esfuerzo requerido para una planta de tratamiento puede variar significativamente dependiendo de la calidad del tratamiento requerido. El tratamiento adecuado sólo puede lograrse a través de una combinación razonable de las diferentes tecnologías de tratamiento.
Los impactos ambientales acumulados, incluyendo un dictamen de línea de base sismológico obligatorio, deben ser evaluados a través de una evaluación del impacto ambiental y una evaluación ambiental estratégica.
El informe ratifica la estricta prohibición, sin excepciones de cualquier modalidad de fracking en áreas de protección de las aguas y áreas de manantiales minerales, así como en otras zonas sensibles como lagos y embalses, áreas naturales protegidas y zonas sensibles para el hábitat de flora y fauna silvestre.
Los balances de gases de efecto invernadero (simplificado huella de carbono) para el gas de lutitas y la comparación con las fuentes de energía fósiles fueron realizados por unidad de energía. Sin embargo, para tener en cuenta los efectos globales de desplazamiento, así como los efectos competitivos de fondos de inversión deben realizarse análisis de datos más precisos.
En general, se recomienda realizar medidas de prueba supervisadas científicamente, ya que sin estas medidas de prueba serán limitados los nuevos conocimientos científicos sobre las oportunidades y los riesgos de la tecnología fracking.
En el comunicado de prensa emitido sobre el segundo informe por la UBA debe destacarse las palabras de la presidenta de la UBA, María Krautzberger, en su presentación en Berlín. “El fracking es y sigue siendo una tecnología de alto riesgo y por lo tanto requiere directrices estrictas para proteger el medio ambiente y la salud. Hasta que los riesgos que entraña esta tecnología no puedan ser previstos con certeza y por lo tanto controlados, no debería haber fracking para extraer gas de veta de carbón o de lutitas en Alemania” (http://www.umweltbundesamt.de/presse/presseinformationen/fracking-jetzt-regulieren)
Respecto al tema del fluido de retorno, María Krautzberger, destacó: “Respecto al desecho del fluido de retorno y agua de reserva, sigue existiendo la necesidad de investigación y desarrollo. Hasta ahora ninguna compañía ha sido capaz de sacar adelante un concepto viable de desecho.”
También sobre la propuesta del registro nacional de las sustancias químicas usadas en la fracturación, Krautzberger, comentó “La industria, después de todo, cada vez hace un esfuerzo mayor para evitar sustancias calificadas como peligrosas o al menos por trabajar con sustancias que solo implica un riesgo leve para el agua. Mantener un registro oficial permitiría transparencia y conocimiento del progreso que la industria dice estar haciendo.”
Finalmente, se agrega en el comunicado, la valoración crítica de la presidenta de la UBA sobre el boom del fracking en Estados Unidos desde el punto de vista de la protección ambiental. “La tecnología del fracking no es la salvadora de la protección climática que pueda facilitar el cambio a las energías renovables. Sería mejor para nuestro país –Alemania– centrarnos más en formas de energía que hayan demostrado ser sostenibles para el medio ambiente. Además, si el gas del fracking puede usarse para calentar nuestros edificios, tendremos a largo plazo que hacer nuestros edificios más eficientes para reducir el consumo de gas. Y al final de esta forma no necesitaríamos para nada el gas procedente del fracking.
Concluyó, en mi opinión necesitamos de manera urgente el auxilio técnico del gobierno alemán, ante el escenario inmediato de la exploración y explotación con tecnología fracking de hidrocarburos en yacimientos no convencionales, como las lutitas, en México. No queramos inventar el agua tibia.

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