Héctor Manuel Popoca Boone
Prevenir es gobernar
Prevenir y tomar medidas para amortiguar los efectos desastrosos de meteoros resulta de mucho menor costo que reparar los daños después de acontecidos los eventos. Dicha aseveración, dicha por el director General del Fondo Nacional de Desastres Naturales, la compartimos del todo.
Por eso, el Comité de Reactivación Rural, subsidiario del Consejo Estatal de Restauración de Guerrero, es de la idea de que se destine un mayor financiamiento para realizar programas tendientes al desarrollo integral y sustentable de las principales cuencas hidrológicas de las regiones de la Sierra y la Montaña que depositan finalmente sus aguas en el océano Pacífico y en el gran río Balsas.
Al estar ubicadas estas cuencas en una de las zonas geográficas del sur de la república donde inciden con mayor frecuencia, los huracanes y tormentas tropicales provocan de vez en vez, y en diversas magnitudes, desastres humanos, materiales, ecológicos y de salud, así como severos daños en la infraestructura de comunicaciones y de asentamientos humanos que se localizan dentro de las áreas de influencia de las cuencas de los ríos.
Cada año, con las lluvias torrenciales de la temporada, el agua de los ríos baja con mayor contusión y rapidez, junto con el arrastre de grandes cantidades de suelos, piedras, restos de barreras naturales, así como de detritus orgánicos. Tales avenidas descontroladas y contaminadas tienen como receptáculo final las planicies costeras; ocasionando también fuertes problemas en las infraestructuras de puentes, caminos y en las actividades económicas de las poblaciones asentadas en las desembocaduras de los ríos.
Algunos desbordamientos e inundaciones de ríos que han impactado en forma catastrófica estas tierras del sur a lo largo de los años son, a guisa de ejemplo: la casi desaparición del pueblo de Nuxco, en la Costa Grande; los diversos siniestros, arrastres y muertes causadas por los ríos La Sabana, Papagayo y El Camarón, en Acapulco; los recientes y lamentables ocurridos en las cuencas del río Atoyac y del río de Coyuca de Benítez; los acaecidos en los ríos que desembocan en la Costa Chica; los estragos causados por desbordamientos del río Jale en la región de la Montaña o, para no ir más lejos, los del río Huacapa, en la cañada de Chilpancingo.
Causas propiciatorias de este tipo de desastres, en mucho, son entre otras: la desforestación, la ganaderización, las explotaciones mineras a cielo abierto, los desperdicios agroindustriales, la contaminación de aguas negras, lo mismo que bazofias y brozas de todo tipo crecientemente vertidas a los ríos.
La presencia de abundantes lluvias, junto con la ausencia de árboles (por su tala inmoderada y rapaz), la destrucción de matorrales, el arrastre de tierra, la erosión constante del suelo, la destrucción de bordos y terrazas naturales, así como la pérdida de toda capa de material vegetativo menor han contribuido también a la pérdida de la capacidad natural de los terrenos para retener el agua, así como la disminución o desaparición de manantiales, pozos y veneros, por la poca filtración al subsuelo de este líquido, dando como resultado menor cantidad de agua subterránea durante el estiaje.
La única forma de detener los grandes e intensos caudales contaminados de los ríos es reconstruir las barreras naturales mediante toda clase de obras de conservación de suelo y agua, pequeñas presas filtrantes en los afluentes, programas de reforestación masiva de alta densidad tipo plantación comercial, así como otras actividades productivas bajo la modalidad de agro-forestería, agricultura de ladera sostenible, al igual que la construcción de adecuados rellenos sanitarios y de plantas de tratamiento de aguas negras en las comunidades.
PD1. Dilucidar el asesinato del político Armando Chavarría adquiere ahora más claridad que el agua de los manantiales de los Alpes suizos. ¿O no?
PD2. No podemos pregonar la vigencia del Estado de derecho cuando en la práctica alentamos un Estado de impunidad. ¿O sí?
PD.3 El gobierno federal no ha aportado el presupuesto que le corresponde para terminar de construir y poner en funcionamiento el Centro Comunitario para la Mujer Indígena en Ayutla. ¡Uff!




