Moisés Alcaraz Jiménez
RFE, expresión de la democracia
Mañana sábado los consejeros locales y distritales del Instituto Federal Electoral (IFE) en Guerrero nos reuniremos cerca de Acapulco para tratar lo referente a los avances de los programas y proyectos que este órgano está aplicando como parte del proceso ya en marcha para renovar la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.
Al reflexionar sobre el tema en el que me toca participar y en un recuento rápido de lo que dentro del IFE ha sido el Registro Federal de Electores (RFE), sobresale el encomiable trabajo que esta importante área ha realizado para dar mayor certeza y confiabilidad a las contiendas.
El RFE está convertido en una sólida estructura técnica totalmente libre de tendencias políticas o partidistas, como lo es el IFE en su conjunto, y que cumple sus funciones dentro de un marco de absoluta independencia, eficacia y profesionalismo.
En tan solo poco más de una década, el RFE ha alcanzado altos niveles de eficiencia. Sus productos: la credencial para votar con fotografía, el padrón electoral y las listas nominales de electores, son elaborados con reconocidos estándares de calidad y han sido ejemplo para otros países que al igual que nosotros buscan mejorar sus procesos electorales y dar un mayor impulso al desarrollo político y al avance de la democracia.
Tenemos ahora una credencial para votar infalsificable, elaborada mediante los más sofisticados procedimientos electrónicos y bajo la supervisión de verdaderos expertos en la materia. Junto a ella, el padrón electoral y las listas nominales de electores, se han convertido en el factor fundamental que ha venido a dar la transparencia, credibilidad y confianza que antes no tenían nuestros procesos electorales.
Esos documentos han dejado de ser motivo de reclamos y fuente de conflictos. Ahora los muertos ya no votan. Tampoco nadie puede hacerlo dos veces en una misma elección. El rasuramiento del padrón es cosa del pasado, se acabaron los carruseles y ratones locos. Aunque aún existen las operaciones tamal, esto no es atribuible al IFE. Se acabó el dolo, la mala fe y las irregularidades que antaño tenían como fin beneficiar a algún partido político y se ha dado paso al profesionalismo y la imparcialidad que han traído consigo la pulcritud al momento de elegir a nuestros gobernantes.
Elaborar estos productos no es un trabajo temporal. Esta magna obra es permanente, pues debemos mantener siempre actualizados esos documentos. Hemos alcanzado aquí, también, sustanciales logros pues pocos países como el nuestro, en un contexto de gran movilidad territorial ciudadana, han obtenido coberturas del 98 por ciento.
El RFE es también una de las áreas de este instituto donde con mayor vigor se expresa la participación democrática de los partidos políticos. Además de la Comisión Nacional de Vigilancia que integran estas representaciones políticas al interior del RFE, existe a ese nivel el Comité Nacional de Supervisión y Evaluación, en el que participan técnicos de cada partido que de manera plural planean y definen todas las estrategias, procedimientos y metodologías que, una vez aprobadas por el Consejo Nacional, son aplicadas escrupulosamente por el RFE bajo la estricta supervisión de los órganos mencionados.
A nivel estatal están establecidas en cada entidad federativa las comisiones locales de vigilancia y comisiones similares existen en cada una de los 300 distritos electorales en que se divide el país.
En todos esos órganos, los partidos políticos tienen una destacada participación y por lo tanto les corresponde también una gran parte de la responsabilidad para sacar adelante cada día con mejor calidad y limpieza, estos instrumentos electorales en bien de la democracia que todos estamos empeñados en seguir perfeccionando.
Sin embargo, no todo es una balsa sobre un río de aceite. La estructura y funcionamiento del IFE han sido duramente afectadas por los constantes recortes al gasto público y las cada vez menores asignaciones presupuestales, como acaba de suceder en el Presupuesto de Egresos de la Federación de este año.
El impacto se ha sentido en todas las áreas del Instituto, pero más en aquella que da la cara a la población: el RFE, cuyos servicios que presta a la ciudadanía se ven ahora permanentemente saturados a causa del prácticamente desmantelamiento en materia de recursos humanos del cual han sido objeto sus módulos de atención al público y que ahora obliga a la ciudadanía a hacer largas filas y a soportar mayores tiempos de espera para ser atendidos.
A pesar de ello, mandos superiores, medios y personal operativo del RFE, se esfuerzan día con día para preservar el nivel de calidad y eficiencia de esta área, como parte del trabajo general del IFE para consolidarse como el órgano del estado mexicano garante de la democracia en el país.




