Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Juan Angulo Osorio

AL DIA

  La encuesta y el plebiscito

 Varios aspirantes a las candidaturas por los dos distritos federales de Acapulco están enmendándole la plana al presidente estatal del PRD, Martín Mora Aguirre.

Sí es cierto que no es cierto lo que Mora dijo al término de la reunión que sostuvo con ellos el lunes pasado: que “muchos se pronunciaron” por la encuesta como método para seleccionar a los candidatos de los distritos 09 y 10. Lo cierto es que no muchos, sino casi todos, dijeron que querían ir a las urnas para que allí se decidiera, porque así lo marcan los estatutos, que no incluyen la figura de la encuesta.

Que querían demostrar su presencia en un plebiscito electivo, como llaman los perredistas a la consulta en que participan correligionarios suyos y ciudadanos sin partido.

De modo que no se confirmó que la mayoría quería encuesta, como adelantamos aquí ayer, y por tanto todavía no podemos hablar de un triunfo político de las dirigencias estatal y nacional que encabezan Martín Mora y Rosario Robles.

Dijimos también que tal vez ahora no correría sangre en el PRD, un partido que no ha alcanzado las preferencias de los electores que se supondrían en un país de pobres y de clases medias progresistas, en parte por los constantes conflictos internos en que se ve envuelto. Y todo indica que se encaminan a otro.

La convocatoria expedida por el Consejo Nacional plantea que las candidaturas se decidirán por plebiscito electivo, que es el método intermedio que los dirigentes perredistas encontraron para no dejar la definición de las candidaturas solamente en los militantes de ese partido. Así, se permitiría que votaran ciudadanos fuera del partido, y ya sin el requisito de que se tuviesen que afiliar necesariamente al momento de emitir su sufragio.

Se suponía que así se evitaría que, dejada la decisión sólo a la militancia, obtuvieran las candidaturas dirigentes tal vez con mucho trabajo partidario, o en las zonas de influencia del perredismo, pero con poca presencia en el resto de la sociedad, es decir, entre los electores, que generalmente forman una masa heterogénea, que es finalmente la que va a definir en las urnas.

Anticipándose a esta situación, en la misma convocatoria se indica que si todos los aspirantes de un distrito así lo acuerdan, la definición del candidato saldrá de una encuesta.

Se entiende que la dirigencia que encabeza Rosario Robles haría un trabajo de convencimiento distrito por distrito –al menos, en los considerados prioritarios– para que los aspirantes se inclinaran por la encuesta.

Parace que en el caso de los distritos 09 y 10 de Acapulco este trabajo apenas comenzará, pues igualmente riesgoso que la elección interna puede ser que simplemente se pretenda imponer una decisión desde el centro.

Y aun cuando el mismo conflicto resulte del plebiscito electivo que de la encuesta –lo cual tampoco es cierto– el segundo método se acerca más a lo que puede suceder en la elección constitucional. La experiencia indica que a la elección interna sólo acuden los perredistas, y ni siquiera todos, sino solamente los más activos o los que pueden llevar literalmente a las urnas las corrientes y sus precandidatos.

En su pasada asamblea nacional, en el PRI también se fijó elegir a sus candidatos en consulta a las bases. Pero ya encontrarán allí la manera de justificar los tradicionales dedazos. Aquí no se está abogando ni por centralazos ni por imposiciones, pero el PRD se arrepentirá si deja al libre juego de sus corrientes la definición de las candidaturas a diputados. Las acusaciones de juego sucio que ya se levantan por doquier son apenas el comienzo de lo que se vería más adelante.

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