María de la Luz Núñez Ramos*
Participación ciudadana y pacto por Acapulco
Es para nosotros motivo de alegría la constitución del Parlamento Ciudadano y la toma de protesta de sus directivos.
Acapulco necesita de todos.
La solución de sus problemas más urgentes y determinantes para el porvenir nos demandan hacer realidad el pacto por Acapulco.
Estamos en el momento preciso. Acapulco tiene arreglo.
Todavía podemos revertir las calamidades que nos agobian y ponen en riesgo la viabilidad de la ciudad corazón y capital, motor del desarrollo de Guerrero.
Existe hoy una creciente voluntad de participación responsable y activa. Basta y sobra con recordar la elevada votación en las elecciones de octubre; con leer las notas, los artículos, los reportes de los medios de comunicación, con repensar en los sucesos de la temporada turística para confirmarnos todos que la fuerza principal de Acapulco es la existencia de una sociedad informada, decidida a tomar en sus manos el destino propio, el del municipio.
Opiniones y propuestas saltan por todos lados.
La participación de la sociedad es la fuerza liberadora.
Mediante un Pacto por Acapulco romperemos las cadenas de quienes no se resignan a entender que es la hora del tiempo nuevo; que la noche negra del Acapulco, rehén de mezquinos intereses particulares, ha terminado.
Estamos comenzando la época de sepultar las ambiciones personalistas, para poner por delante el presente y el futuro de Acapulco.
La sociedad, los partidos, el gobierno municipal y los tres órdenes de gobierno se benefician mutuamente con una intensa, plural, crítica y propositiva participación ciudadana.
Las organizaciones sociales se enriquecen y multiplican su poder, con la participación genuina, plural, intensa, diversa, limpia y libre de ambiciones electoreras. Las organizaciones sociales se debilitan cuando caen en el dominio de las cadenas de control de los partidos o de los individuos.
Los partidos potencian su calidad y su fuerza con el respeto pleno a las organizaciones sociales civiles; los partidos elevan su calidad política si respetan a los órdenes de gobierno, y coadyuvan a la formación de una poderosa red de participación ciudadana y social.
Los tres órdenes de gobierno y de manera especial el municipal, contribuyen a la gobernabilidad si gobiernan con la sociedad y respetan la independencia de las organizaciones, de los partidos y de los agrupamientos políticos.
El gobierno municipal que preside el licenciado Alberto López Rosas respeta, alienta y fomenta la participación de la sociedad.
El gobierno municipal respeta la independencia y la libertad.
Cada instancia e institución y orden de gobierno tiene funciones distintas. Si logramos ser escrupulosamente respetuosos de ellas, estaremos sentando las bases para fortalecer la gobernabilidad democrática.
Este es el tiempo de la participación positiva. Estamos en el lapso cuando el ayuntamiento debe elaborar el Plan Municipal de Desarrollo 2002-2005.
El diagnóstico de la situación es generalmente compartido. Acapulco vive como lugar turístico una crisis. El punto crítico es la oportunidad y el reto de encontrar las soluciones de fondo.
Acapulco para definr las propuestas a los grandes problemas requiere de una voluntad generalizada, de una conciencia de participación colectiva, de una actitud política de someternos todos y cuando digo todos es todos, al interés general.
Los grandes desafíos del saneamiento de la bahía, de las lagunas, los ríos y de las cuencas; en general del desarrollo sustentable; del agua potable, del manejo y tratamiento de basuras y desechos sólidos y líquidos; el orden democrático en el transporte público y el comercio; la construcción de vialidades y de nuevos medios de transporte –entre ellos el marítimo–, la seguridad, la generación de empleo y el combate productivo a la pobreza generando el desarrollo humano integral, la armonía entre la ciudad y el campo, los anhelos de vivienda, de educación, de salud, de recreación; la extirpación del cáncer del vicio, del tráfico y el consumo de estupefacientes, la prostitución en todas sus modalidad y sexos, y esa lacra perversa que es la prostitución infantil; la impostergable construcción del rastro, del nuevo panteón, pero por encima de todo la construcción del nuevo Acapulco como playa de primer nivel y calidad mundial; la gran inversión en infraestructura moderna; la renovación de la oferta turística, la de elaborar los proyectos estratégicos detonadores del desarrollo; son los retos y las oportunidades que tiene ante sí esta generación de autoridades, de partidos y de ciudadanos.
La elaboración del Plan Municipal de Desarrollo y del Pacto por Acapulco nos ofrece la oportunidad de unir esfuerzos y de encontrar el común denominador.
A esto es a lo que convoca el gobierno municipal
Necesitamos sumar esfuerzos y saber distinguir responsabilidades.
Ojalá y todos tengamos el talento para no contaminarnos con la disputas partidistas, interpartidistas y electorales o electoreras. El ayuntamiento no defraudará la confianza ciudadana.
Acapulco necesita de todo y todos necesitamos de un Acapulco mejor.
Hago votos, con la representación oficial de nuestro presidente municipal, porque el Parlamento Ciudadano sea fiel a los objetivos formalmente expresados.
Que viva Acapulco ciudad del amor y de la felicidad
* Texto leído por la secretaria general del ayuntamiento de Acapulco en la constitución del Parlamento Ciudadano el 15 de enero.
puede ser ineficaz.




