Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Rinden homenaje familiares, amigos y lectores a Carlos Fuentes en Bellas Artes

Oscar Cid de León y Dora Luz Haw / Agencia Reforma

Ciudad de México

Los deudos de Carlos Fuentes eran más que los amigos, más que la comunidad de escritores y los miembros vivos del ‘boom’, más que la propia Silvia Lemus y Cecilia Fuentes Macedo, esposa e hija; estaban sobre la explanada del Palacio de Bellas Artes y eran cientos, aguardando el acceso para llorar su parte.
La viuda pensó en ellos justo cuando los lectores ingresaron por fin al recinto, convertido hacía unos minutos en un búnker debido a la presencia en el homenaje del Presidente de México; un letrero con la frase “Aquí nadie entra” parecía colgar de los brazos cruzados de cada guardia del Estado Mayor.
“Fuentes, amigo, el pueblo está contigo”, gritaban ante la cerrazón. O “Carlos Fuentes es del pueblo, no del gobierno”.
Pero cuando por fin se retiró Felipe Calderón y accesaron, Silvia Lemus los vio desfilar frente al féretro y la embargó la emoción: “Me emociona muchísimo tanta espontaneidad… cariño y admiración es lo qué el merece”.
Mientras lo decía, pareció de pronto más débil y más delgada; más rubia, por ir de luto, o “güerita”.
“Güerita” fue la última palabra que escuchó del autor. “Así me decía, ‘Güerita’, y ‘güerita’ dijo cuando le dije, ‘Carlos, vamos al hospital’, porque no quería ir. Estaban allí los médicos y volví a decirle: ‘Carlos, tenemos que irnos al hospital’, y entonces dijo, ‘Sí, güerita’”.
Apenas pudo despedirse: “No sabíamos que debíamos despedirnos”, dijo a través de un hilo de voz.
Pero ayer se le despidió, y en grande, entre aplausos y vivas que venían, sobre todo, de quienes habían tomado la explanada y exigían entrar. Había muerto, de una hemorragia intestinal asintomática, la voz referencial de la literatura mexicana contemporánea.
Estaban ahí diversos amigos de quien escribiera títulos como La región más transparente, Aura o La muerte de Artemio Cruz: José Luis Cuevas, Laura Esquivel, Elena Poniatowska, Héctor Aguilar Camín, Porfirio Muñoz Ledo, Adolfo Castañón, Gonzalo Celorio, Ignacio Padilla, Ramón Xirau, Carlos Prieto, Jaime Labastida, Ángeles Mastretta, María Luisa La China Mendoza, Pilar del Río, Felipe Garrido, José María Pérez Gay, Federico Reyes Heroles, entre muchos otros; de Gabriel García Márquez, nada.
La ceremonia estaría encabezada por la viuda, acompañada del presidente y el jefe de Gobierno Marcelo Ebrard.
El primero destacó que “Fuentes había muerto para ser amado más”; el segundo, su condición de “abogado de la Nación”. “Era ante todo el abogado de la esperanza mexicana”, señaló. Pero el orador principal sería Federico Reyes Heroles, quien definió al autor como un seductor de la palabra, un hombre cruzado por la pasión.
Recordó su generosidad con los autores jóvenes, a quienes nunca dejó de impulsar. “Por algo murió el día del maestro”, observó.
Como comentarista político, fue una pluma para tenerle miedo. “Su posición liberal y progresista lo llevó a comprender los límites de los ensueños de los 60 y a fortalecer las libertades como única ruta hacia la gran libertad”.
Siempre discutió su México, dijo, un México que deseaba mejor y más próspero, a la altura del mundo.
Tras los discursos, vendrían las guardias de honor.
La gente en la explanada, mientras tanto, exigía entrar, entre ellos figuraba desde seguidor fiel hasta Rafael Acosta Juanito, quien aseguró haber leído de Fuentes Cien años de soledad.
Entre ellos también estaban invitados que sólo pudieron acceder hasta que concluyó el homenaje oficial, como Raúl Renán y Carmen Parra.
Los restos del autor serán incinerados y trasladados a París, según informó hoy su viuda, Silvia Lemus. París, porque ahí pasaron su primer año en común y porque ahí descansan sus dos hijos: Carlos y Natasha.
La urna, llamada Montrachet, una doble caja en metal y maderas finas, será depositada en el cementerio de Montparnasse. (Con información de Claudia Salazar).

Sus restos descansarán en el panteón de Montparnasse

Carlos Fuentes lo tenía muy claro. Su última morada será el panteón de Montparnasse, al lado de sus hijos Carlos y Natasha.
“Carlos Fuentes hace dos años tomó una decisión personal de ser enterrado en París”, confirmó a Reforma el consejero de Prensa de la Embajada, Eduardo del Río.
“Fue una decisión personal y él, personalmente, hizo las gestiones ante la dirección de cementerios en París”, precisó.
Montparnasse es también el cementerio parisino de dos personalidades mexicanas, Porfirio Díaz y el artista Julio Ruelas. En la pequeña capilla de Porfirio Díaz los turistas mexicanos regularmente dejan huella de su visita y la adornan con una bandera o escriben mensajes. Otras celebridades latinoamericanas que reposan aquí son el peruano César Vallejo y el argentino Julio Cortázar. (Mónica Delgado / Agencia Reforma / París).

468 ad