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Busca la Iglesia contribuir ante la violencia y la pobreza en Guerrero

Ossiel Pacheco * Al culminar su visita pastoral por Guerrero, el nuncio apostólico Giuseppe Bertello dijo que en estos días en su recorrido por Acapulco, Costa Grande y Costa Chica escuchó hablar mucho de violencia, de pobreza y de las dificultades que hay en el estado, para lo cual la Iglesia busca contribuir a la fraternidad, la paz y la caridad.

Anoche, el representante del Papa en México en su homilía durante la misa que ofició en el atrio de la parroquia de Cristo Rey pidió el respaldo de los feligreses al plan diocesano de pastoral que en una asamblea en marzo de 2001 aprobó para los próximos cinco años.

El plan pastoral 2002–2006 asienta que en las costas de Guerrero, los niveles de la pobreza extrema son cada vez más alarmantes, dado las deficientes condiciones en materia de salud, educación, alimentación y empleo, pero a su vez la arquidiócesis brindará “una atención muy especial” a los pueblos indígenas y afroamericanos que se mantienen en condiciones de marginación. Precisamente el nuncio visitó a estos grupos de la arquidiócesis.

“No debe ser tan sólo un documento de una Iglesia estructura sino por el contrario como una posibilidad, que la reflexión de todos, los presbíteros, los laicos, con el obispo han madurado en la oración para ver cuáles son los caminos de este Evangelio hacía la sociedad. Vean el plan pastoral en ese sentido, no como un esquema”, dijo anoche el nuncio.

Bertello dio su respaldo al proyecto que ya ejecuta la arquidiócesis para construir en ese mismo sitio la nueva catedral de Cristo Rey, para lo cual, pidió la contribución económica de todos los católicos, “es importante que hay un cuidado en el patronato, un grupo coordinador, la catedral debe ser el fruto de la contribución de todo los fieles”.

Consideró que es necesario que una ciudad como Acapulco, “tenga una obra que sea la expresión de la fe, de la comunidad católica de la diócesis, pero debe ser el símbolo de la unidad de la comunidad cristiana”, recomendó.

Llamó a recobrar el espíritu misionero de la Iglesia y recomendó al arzobispo Felipe Aguirre Franco impulsar las vocaciones religiosas y sacerdotales en la diócesis, pues reconoció que hay déficit de religiosos, “no es suficiente el número de sacerdotes que hay en la arquidiócesis, no podemos permitir que haya una parroquia de 40 a 50 mil personas y tienen uno o dos sacerdotes”.

El centro de la solemne misa de anoche en la parroquia de Cristo Rey fue la declaratoria que hizo el embajador de El Vaticano del Año del Rosario para la arquidiócesis de Acapulco.

Durante la ceremonia litúrgica a cielo abierto, el nuncio estuvo flanqueado por los arzobispos de Acapulco, Aguirre Franco y el emérito Rafael Bello Ruiz, pero a su vez, por los párrocos Angel Martínez Pérez, Blandino Bárcenas Agatón y Pedro Rumbo Alejandri.

A la misa del nuncio concurrieron más de 80 sacerdotes de las diversas parroquias, seminaristas y religiosas de diversas órdenes hicieron presencia, al igual que unos mil 500 feligreses que llenaron el atrio de la parroquia, donde se construye la nueva catedral.

Muchos de los asistentes son feligreses que militan en la Legión de María, la Adoración Nocturna, Acción Católica, Encuentros Conyugales, Llama del Amor Inmaculado Corazón de María, entre otras asociaciones católicas que se dieron cita con sus estandartes.

Entre los asistentes, en primera fila se encontraban la secretaria de Fomento Turístico del gobierno del estado Guadalupe Gómez Maganda, quien acompañaba a Ricardo Juárez, padre del gobernador René Juárez Cisneros y el subsecretario de Gobierno para Asuntos Religiosos, Javier Bataz Benítez, y el presidente de la AHETA, Rafael García Pimentel.

Al término de la misa, el nuncio apostólico salió aprisa del altar montado frente a un monumento a Cristo Rey que hay en el atrio, sin conceder entrevistas a los reporteros. El prelado católico abandonó la parroquia con demora pues su vuelo comercial de la empresa Aeroméxico para regresar a la ciudad de México salía a las 21:15 horas del aereopuerto Juan Alvarez.

Aguirre Franco señaló que Bertello va satisfecho por la visita que realizó durante cuatro días a Guerrero, y que su presencia motivó la pastoral afroamericana, pero también la pastoral indígena.

Informó que dieron a conocer al nuncio apostólico un estudio sobre la situación sociopolítica y religiosa de Acapulco, además del documento pastoral sobre la visión cristiana del turismo en Acapulco.

Por la mañana el representante del Papa en México participó en un encuentro con sacerdotes de la arquidiócesis que sostuvieron un retiro espiritual en la Casa Vianey, ubicada en la avenida México en el fraccionamiento Cumbres de Figueroa, donde oraron y reflexionaron. Pero además al medio día, Bertello visitó a los seminaristas que estudian para convertirse en sacerdotes en el Seminario del Buen Pastor en Costa Azul.

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