Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Juan Angulo Osorio

AL DIA

  César Bajos comunicador

El empresario e ingeniero industrial César Bajos Valverde es desde ayer el sexto director general de Comunicación Social del Gobierno del Estado durante los tres años de gestión de René Juárez Cisneros.

Formado en la vida pública en las filas de la Coparmex junto con su amigo Zeferino Torreblanca, Bajos apenas se incorporó propiamente a la actividad política a fines de 1998 durante la campaña a gobernador de su amigo, el también empresario Angel Pasta Muñuzuri, a quien asesoró precisamente en cuestiones de comunicación e imagen.

Al término de la campaña electoral que concluyó con una mínima diferencia de 15 mil votos a favor de Juárez Cisneros frente al perredista Félix Salgado Macedonio, Bajos Valverde se acercó al nuevo gobernador, y ya en el equipo gobernante ha sido secretario estatal de Desarrollo Económico y candidato a diputado local del PRI por el distrito 26 de Acapulco, donde quedó muy lejos en la votación frente a otra empresaria, la zeferinista Gloria Sierra López postulada por el PRD.

A propósito, Bajos y otros empresarios más o menos del mismo perfil –Ana María Castilleja, Fernando Alvarez, Emilio Villarreal– han tratado de ser presentados como muestra de que el PRI sí tiene presencia en la sociedad civil, y que no solamente es un partido de líderes de taxistas, de vendedores ambulantes, de colonos de la periferia o de campesinos de las áreas rurales marginadas.

En esta lógica se inscribe su participación como candidato de ese partido en el distrito 26, en el que se ubican algunas zonas residenciales emblemáticas de la clase media alta del puerto, que presuntamente sería bien representada por un ciudadano como César Bajos. El cálculo falló –como todo le falló al PRI en Acapulco– y el empresario ahora aterriza en una función para la cual el gobernador no termina por definir una política duradera.

Comenzó en la DGCS el actual secretario de Educación, Daniel Pano Cruz, un joven colaborador de todas las confianzas del gobernador que entró allí como para tomar control de un área muy sensible para los fines de cualquier gobierno, en la que se manejan millonarios fondos y se establecen compromisos políticos –y a veces hasta mercantiles– con editores y dueños de más o menos poderosos medios de comunicación locales y nacionales.

Una vez establecido este control –del cual por cierto Pano sigue de algún modo cerca–, por la Dirección de Comunicación Social han desfilado cuatro titulares más: el comunicador Arturo Solís Heredia, que intentó –al final sin éxito– profesionalizar esa función vinculándola más al manejo de la información gubernamental, que al cuidado de la imagen del Ejecutivo estatal; el joven político Julio César Bernal Reséndiz, que estuvo apenas algunos meses y que no dio color a su paso por la dependencia; el ahora procurador Jesús Ramírez Guerrero –el que más cerca ha estado de cumplir eficazmente con las funciones de un director de Comunicación Social, dada su experiencia en la política– y finalmente Mario Pintos Soberanis, quien significó un retroceso a los tiempos en que el poder entendía su relación con los medios sólo como una relación de subordinación, fuera de la cual se debe castigar a los insumisos.

De nada sirvió al gobierno del estado esta política en las pasadas elecciones, que además significó cuantiosas e infructuosas erogaciones de dinero público, y tal vez en todo esto resida la decisión de remover a Pintos Soberanis.

Un muy importante político de la oposición perredista me contó apenas que ve en René Juárez Cisneros a un gobernador más humilde, luego de los resultados electorales de octubre pasado. Que no ve a un político que sentía que podía gobernar solo el estado, como parecía después de que el PRI ganó nueve de los diez distritos electorales federales en el 2000.

Si esto es cierto, ello se reflejará muy puntualmente en el área de comunicación social. Si se sigue privilegiando la imagen del gobernador por encima de la información gubernamental, seguiremos viendo en las primeras planas de algunos diarios fotografías del gobernador que fueron tomadas varios días antes de la fecha de su publicación, y sin ninguna información de la actividad que allí se retrata. Nada cambiará, por otro lado, si se sigue manteniendo la agenda del gobernador como una información privilegiada a la que sólo tienen acceso algunos medios, como si fuese una condición para una cobertura superficial de los actos oficiales o para formular preguntas que sirvan al lucimiento del gobernador.

Si éste exige sumisión más que respeto, nada cambiará. Si prevalece la opacidad y la discriminación en la asignación de la publicidad a los medios y se cree que los convenios son el pago al ocultamiento de la información, nada cambiará. Todo seguirá igual, asimismo, si se siguen destinando partidas millonarias para el pago mensual de embutes a directivos, coresponsales y columnistas de medios nacionales, y reporteros locales, que nos colocan en la prehistoria de la política y que son una afrenta a la dignidad de los periodistas en un estado tan pobre como Guerrero.

Se requiere, pues, imaginación y un sentido de servicio público que ojalá aparezcan en el segundo trienio del gobernador Juárez Cisneros. Por lo pronto, a César Bajos le damos esta crítica bienvenida a la jungla de los medios de comunicación, con nuestros mejores deseos de que cumpla con sensibilidad política su misión.

Lula, un presidente inteligente

Seguimos reproduciendo aquí el artículo sobre Lula del historiador Lorenzo Meyer, publicado en Reforma el jueves pasado:

“El día de la toma de posesión del nuevo presidente brasileño, el país simplemente se entregó a una gran fiesta nacional. De acuerdo con los sondeos, Lula cuenta con el apoyo del 80 por ciento de la opinión pública. Los brasileños están dispuestos al cambio y Lula se comprometió con ellos: ‘No voy a desperdiciar esta oportunidad conquistada con la lucha de millones de votantes honestos’.

 

“ La gran oportunidad brasileña existe, pero también los grandes obstáculos: la economía brasileña está estancada, la deuda pública llega a los 250 mil millones de dólares y la deuda externa –pública y privada– asciende a 165 mil millones de dólares, de ahí la negociación de Brasil con el FMI para recibir un préstamo de 30 mil millones de dólares. El problema social queda bien delineado con unas cuantas cifras: el PIB per cápita en 1999 fue de 4 mil 350 dólares, pero su distribución es terrible: en 1995 el 10 por ciento más pobre de la población brasileña recibía apenas el 0.8 por ciento del ingreso disponible en tanto que el 10 por ciento más afortunado se quedó con el 47.9 por ciento”

“En favor y para cumplir con los objetivos del nuevo Presidente, Brasil cuenta con recursos naturales abundantes y variados, con un sector industrial desarrollado y competitivo internacionalmente, con una participación del Estado en el PIB superior a la que hay en México y con un sistema de recaudación más moderno. Pero, sobre todo, su ventaja inmediata está en la calidad de su clase política.

“En algún momento, los adversarios políticos del nuevo presidente brasileño lo descartaron como adecuado para el puesto por no tener un título universitario, pero el electorado brasileño prefirió fijarse en lo que el candidato del PT sí tenía: energía, éxito como organizador político y congueruencia entre su discurso y su acción. La experiencia mexicana y de muchos otros países demuestra que una buena educación formal no es garantía de un buen gobierno, ni de conocimiento adecuado ni menos de sensibilidad, vocación, fuerza de voluntad o de honestidad, inteligencia, valor y sentido de la realidad y de la dignidad que requiere el cargo”.

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