Usa Ángel Vargas la figura poética del castrato como metáfora del hombre contemporáneo
El acapulqueño se hizo acreedor a un estímulo del Fonca con un tema sobre los niños que eran castrados para conservar aguda su voz como cantantes, para hacer un símil con el despojo, la explotación social y la soledad que se viven hoy
Óscar Ricardo Muñoz Cano
“Me enteré de la existencia de una comunidad que estaba escribiendo cosas desde allá (Guerrero) muy interesantes, hasta que estaba yo acá en la ciudad de México”, reveló el joven poeta Ángel Vargas Castro, quien respondió que lo que definiría como generación a quienes como él nacieron en los 80 y se dedican a la poesía en la entidad, son precisamente las diferencias entre todos.
Ganador de un estímulo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) en la categoría Jóvenes Creadores 2014 dijo reconocer a muchos poetas, y de diferentes edades; “Yelitza Ruiz, Adriana Ventura, Antonio Salinas, Citlalli Guerrero y Jeremías Marquínes, son algunos de ellos y pues eso, ya no podemos hablar de que las generaciones se identifican por puntos en común en estilo, en escritura, aunque seguramente los tenemos, más bien es la posibilidad de poder hacer cosas tan distintas con nuestra obra aun siendo de la misma edad y del mismo lugar lo que me gusta y festejo”.
Son precisamente esas diferencias que al escritor acapulqueño le permitieron presentar ante el Fonca un proyecto poético que propone rescatar la figura del castrato (cantante sometido de niño a una castración para conservar su voz aguda) y colocarlo en otra dimensión histórica; “instalarlo en el presente como metáfora del hombre contemporáneo hablando del despojo, la explotación social y la soledad”.
Homo Fractus, nombre del proyecto, es una exploración poética, agregó el escritor, que como todo, tendrá una parte de investigación documental sobre los castratos, que en su momento eran verdaderas máquinas vocales, recordó Vargas Castro.
Al respecto, detalló que “a mí me fascina la ópera desde hace mucho tiempo, es la música que más escucho y el hecho que haya decidido por este tema no es nada casual, es parte de mis intereses primordiales: la música”.
Asimismo, “me interesó mucho de que cuando se habla de ópera, sobre todo la barroca, de los siglos XVII y XVIII, la gente tiene la idea de los castratos como grandes cantantes pero nada más”, mientras destacó nombres como los de Farinelli o Senecino, dos de los castratos que sí alcanzaron la fama; “sin embargo lo que casi nadie sabe es que en aquella época se castraban a muchísimos niños, miles, y sólo una pequeña parte conservaba las cualidades de su voz y podía dedicarse al canto”.
Es ahí, agregó, “donde me interesa también explorar con la poesía lo que pasaba con esos niños que no desarrollaban una gran voz y aparentemente se dedicaban a otro tipo de actividades como la prostitución”.
“Ese es el contexto, porque luego pensé que sería provechoso buscar un símil con el hombre contemporáneo, una especie de castrato trasnshistórico”.
La poesía, un asunto personal
Si bien el trabajo a realizar para el Fonca tiene un poco de trabajo por encargo ya que requiere de investigación documental, escritura y corrección, así como el armado final de un todo a partir de los poemas que se generaron, Vargas Castro indicó que la poesía es algo muy personal; “cuando decidí que quería dedicarme a escribir no pensé en si era una forma de trabajo y redituable, además, sólo me dejé llevar por el gusto y así, sin que suene tan romántico, me seguí por el gusto; esto me gusta, es el género que me acomoda (la poesía) y donde percibo, digo más cosas”.
El gusto por la escritura surgió desde la primaria y reveló haber escrito algún poema; “fue en la preparatoria en que empecé de la mano del ensayo, pero había una inquietud por escribir y no sabía por dónde canalizarla, fue varios años después que encontré a la poesía”.
No obstante, acotó, “me hice lector primero, y el que me haya decidido escribir fue derivado de eso, de leer”.
Reveló que su primer opción de estudios fue la química (actualmente estudia letras en la UNAM) no ocultó su sorpresa al saber que “en la actualidad, hay mucha gente joven trabajando en la literatura y me sorprende que exista una generación de gente en Guerrero que escribe y se lo está tomando en serio, que no piensa que escribir era un hobby”.
“Muchos jóvenes están ya en esa etapa, de que no ven a la escritura, la poesía, como un divertimento sino como un trabajo, un oficio, algo formal pero sin dejar de ser divertido”, destacó.
Por ello, invitó a la gente a que se acerque a leer poesía “puede ser divertido; quizás la idea actual de la poesía sea esa, la de ser un género prácticamente decadente y aburrido, pero no, hay cosas interesantes y divertidas que estamos haciendo los jóvenes de manera divertida, espontánea, que tienen calidad estética y que valen la pena más allá de un acto mediático, puede ser nuestra poesía algo que puede perdurar”, concluyó el escritor que en octubre participará en el Encuentro de Jóvenes Escritores Acapulco Barco de Libros.
Ángel Vargas Castro (1989) obtuvo el Premio Estatal de Poesía Joven en 2012 y en 2013 resultó ganador del Bando Alarconiano. Junto con Omero Leyva Flores, Antonio Lozano Cuevas y Emiliano Aréstegui Manzano, resultaron ganadores de un estímulo del Fonca en su categoría Jóvenes Creadores.




