Proyecta Emiliano Aréstegui Manzano una novela en verso libre que jugará con el humor negro
*El chilpancingueño se hizo acreedor a un estímulo del Fonca con una propuesta que hibrida la poesía y la narrativa
Óscar Ricardo Muñoz Cano
Luces de neón y nota roja o Dientes de león y nota roja son los títulos tentativos del trabajo con el que el escritor Emiliano Aréstegui Manzano obtuvo un estímulo por parte del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) en su categoría Jóvenes Creadores. En entrevista telefónica explicó que su proyecto tiene la estructura de una novela; “una novela en verso libre con toda la intención narrativa y que jugará con lo grotesco, con el humor negro alrededor de un tema policiaco”.
Desde la capital del país, donde estudia creación literaria en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, abundó vía telefónica en que si bien el título aún no está definido, la estructura sí; “va a haber epístola, va a haber monólogo, y hasta un lenguaje pericial en algún momento”, pero todo para ponderar el humor negro.
“Experimentaré en los géneros, sí, pero es un poemario en verso libre”, del que dijo, tendrá un personaje, un narrador, cuya voz es la de un físico-constructivista que es racista y muy obsesionado con la belleza.
Luego de aceptar que el proyecto pudiera ser un “atentado” contra la poesía tradicional, explicó que será un ejercicio de ficción solamente ya que “siempre he trabajado la poesía como algo narrativo y me gusta esta hibridación de géneros pues me siento muy cómodo al explorar un poco de todo”.
En ese sentido, recordó que algunos de sus mentoras fueron Guillermo Samperio, Alberto Chimal o Eusebio Rubalcaba, ilustres narradores mexicanos.
“La poesía, al ser el patito feo de la literatura claro que te da la libertad de hacer lo que te venga en gana un poco”, comentó, y tras ello, reveló que para él la poesía es “poder tener un diálogo conmigo mismo pues creo que el acto de escribir te vuelve consciente de quien eres”.
“Creo que la poesía es una oportunidad de conocerse, de conocer la palabra, aunque a veces sea cansado, más, cuando uno sabe que mientras unos hacen sillas o construyen casas uno escribe cosas que se encierran en unas sencillas hojas de papel”.
La narcoliteratura
El ganador del primer lugar del certamen de poesía José Emilio Pacheco en 2012, y del premio Internacional de Poesía Gilberto Owen Estrada en 2011, dijo estar consciente de la violencia en la que se vive en el país y señaló que la violencia está muy a flor de piel.
“He vivido por ejemplo en Cuaji (Cuajinicuilapa, Guerrero) y está muy cabrón; compas que matan, compas que ajustician y no se puede dejar de pensar en eso”, declaró, no obstante sobre el trabajo literario que se hace actualmente sobre el tema, opinó que “me parece que de repente se vuelve puro folclor, que se vuelve un tema recurrente que llega a ser un lugar común, sobre todo en la literatura que se hace en el norte”.
Tras ponderar a autores como Yuri Herrera, “el resto la siento un poco vacía, pero bueno, es lo que se vive y sobre lo que se está escribiendo ya que en el mercado la literatura del norte, la narcoliteratura se está vendiendo mucho”.
Asimismo, declaró que “la violencia es parte de nosotros, hay que aprender a convivir con ella y una de las formas es tener acceso de la literatura que bien podría satisfacer tu humanidad”.
“El humano es una máquina que experimenta, si no se agota, y la forma más sana de experimentar todo esto es hacerlo a través de la literatura”, agregó.
Guerrero, un semillero a pesar de todo
Emiliano Aréstegui Manzano nació en Chilpancingo en 1982 y por lo mismo ha tenido la oportunidad de participar, por ejemplo, en el Encuentro de Jóvenes Escritores Acapulco, Barco de Libros, participación que repetirá este año en octubre.
A pregunta expresa sobre cómo ve a los jóvenes que escriben en el estado, dijo que “he tenido la fortuna de acudir a dos encuentros, el Acapulco en su tinta y el de Jóvenes Escritores Acapulco y a partir de ahí he conocido a varios escritores por lo que me atrevo a decir que Guerrero se encuentra muy bien; conozco el trabajo de Antonio Salinas, de Úlber Sánchez, de Jesús Bartolo, poeta de voz consolidada, así como más chavos que dan cuenta de que hay vida y hay futuro…”.
No obstante al preguntarle sobre la cultura que se hace en la entidad, declaró que “si hablamos de cultura, Guerrero está muy jodido; hay una ceguera por parte del gobierno que es quien tiene recursos para apoyar las cosas” y mencionó que uno de los pendientes es poder publicar en el estado sin tener que emigrar”.
“Fuera de los amigos en Acapulco o Chilpancingo hay un ambiente desfavorable, pero afortunadamente la banda no está con la presión de publicar y publicar, más bien está en la onda de escribir a su tiempo porque ya después habrá momentos de regresar a los textos y aprender el oficio”.
“Hay que publicar como los grandes maestros: poco, pero que ese poco sea perdurable”, concluyó.




