Periódico con noticias de Acapulco y Guerrero

Netzahualcóyotl Bustamante Santín

Peña Nieto en California

Eufórico por la promulgación de las leyes secundarias en materia energética, Enrique Peña Nieto realizó su primera visita a Estados Unidos en los veinte meses que lleva en el cargo.
Pese a que la población de origen mexicano que vive en Estados Unidos alcanza los 34 millones de personas, de los cuales 11.5 millones nacieron en México, y de que está vigente el debate sobre una reforma migratoria que beneficiaría a 6.8 millones de indocumentados de origen mexicano, el presidente se animó a hacer una visita para acercarse a sus connacionales y sostener un diálogo con sus líderes comunitarios.
El mandatario no ha acudido a Washington en visita de Estado o bajo otro carácter, como impartir una conferencia en alguna universidad. Lo hizo ahora a California en atención a la invitación formulada por el gobernador de ese estado Jerry Brown, y del alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, cuando ambos estuvieron en la ciudad de México hace unos meses.
En la agenda de Peña durante día y medio por California figuraba un encuentro con la comunidad mexicana en Los Ángeles, una comida con empresarios, un encuentro con el gobernador del estado y un mensaje ante la Asamblea estatal (bicameral).
En el primer acto, realizado en un céntrico hotel angelino, el presidente escuchó a tres migrantes que le contaron sus vicisitudes para adaptarse al american way. Demandaron mejor atención de las oficinas consulares para la comunidad mexicana, y un incremento en el presupuesto federal para los programas orientados a migrantes y sus familias; hasta ahí todo bien, sólo que ninguno se atrevió a exponer la compleja situación que viven millones de indocumentados mexicanos y la necesidad de que el gobierno mexicano acompañe o siga el curso del debate legislativo sobre la reforma migratoria en Estados Unidos.
En la reunión a la que asistieron unos 400 invitados estuvieron presentes el alcalde de Los Ángeles y el cónsul mexicano en esa ciudad, Carlos Sada, quienes fueron ovacionados ampliamente por los asistentes. Garcetti, descendiente de inmigrantes uruguayos expuso en un impecable español los retos que enfrenta la metrópoli que gobierna ante los cambios demográficos, entre ellos el crecimiento aritmético de la población mexicana y los programas sociales que ofrece la ciudad para hacerla más amigable para los migrantes.
Peña Nieto, en su turno destacó el aporte económico y la fuerza laboral de los millones de mexicanos en Estados Unidos y ensalzó los avances que muestran estados como California en su legislación hacia la población migrante (el 1 de enero de 2015, ese estado expedirá licencias de conducir a indocumentados). Fue aquí donde, por primera vez en su gestión fijó su postura sobre la reforma migratoria; dijo que si bien México respeta la soberanía de Estados Unidos así como las decisiones, ritmos y tiempos del Congreso norteamericano, su gobierno desea contribuir y apoyar la construcción de acuerdos que permitan hacerla realidad, consideró un acto de “justicia” otorgarle reconocimiento legal a millones de personas señaladamente indocumentadas.
La comparación entre los progresos legales en California y los retrocesos en otros estados (Arizona, Georgia o Alabama) fue descrito así por Peña, “aún hay estados que no han evolucionado tanto como California, que todavía escatiman reconocimiento y derechos a los migrantes. Esas acciones lejos de ayudar a los estados, sólo afectan los principios y valores de democracia y de respeto a los derechos humanos e igualdad”.
Continuó señalando que “la imposición de medidas discriminatorias que afectan los vínculos entre nuestras comunidades no solamente es éticamente reprobable sino que también se aleja de los principios de responsabilidad compartida y de buena vecindad que se procuran México y Estados Unidos”.
Acaso el anuncio más trascendente del presidente hacia la comunidad mexicana fue que a partir de noviembre se comenzará a expedir la matrícula consular de alta seguridad y que en el presupuesto para 2015 (que se entrega a más tardar el próximo lunes al Congreso) solicitará mayores recursos para los programas que tiene el Instituto de los Mexicanos en el Exterior y el Programa Tres por uno.
El saldo del encuentro fue exiguo. Si bien por vez primera se abordó el tema de la reforma migratoria y se reconoció la política que muestra California hacia los grupos minoritarios, aún sigue pendiente explicar qué política de Estado puede ofrecer este país a los que se fueron y a sus familias que se quedaron… y que también quieren irse.
Así lo demuestra una esclarecedora encuesta del Pew Hispanic Center (PHC) publicada el martes 26 de agosto en el marco de la visita del presidente a California, Mexicanos resentidos con Presidente Peña Nieto (y que mereció una dura respuesta del Secretario de Gobernación al afirmar que el mandatario no trabaja con encuestas en mano), que revela que uno de cada tres mexicanos está dispuesto a emigrar a Estados Unidos (34 por ciento). El resto de los encuestados por el PHC (65%) dijeron que no emigrarían ni aunque tuvieran visa ni recursos para hacerlo, lo que significa que prefieren quedarse en México. La encuesta subraya que las expectativas frente al sueño americano son hoy menores que hace siete años.
44 por ciento cree que la vida es mejor al otro lado de la frontera, comparado con el 51 por ciento de 2007.
Un 32 por ciento de quienes fueron consultados considera que la vida de sus paisanos al otro lado de la frontera es igual que en México, mientras que 18 por ciento piensan que es peor. El 32 por ciento dice que tiene amigos o familiares en Estados Unidos; en 2007 era el 42 por ciento.
El estudio está basado en entrevistas realizadas en abril a mil adultos en todo el país.
Todo lo anterior refleja que, aunque débil, persiste la intención de encontrar el sueño americano porque en México, según los encuestados por el PHC, las cosas no parecen mejorar debido a que la inseguridad, la política económica y la corrupción siguen siendo los principales problemas que los aquejan.
California es el estado donde residen el mayor número de mexicanos, 11.5 millones; el PHC sostiene que Los Ángeles concentra a más de 3.5 millones de connacionales, sin considerar a un gran número de residentes sin papeles.
Al iniciar su mensaje ante los migrantes, Peña Nieto resaltó la presencia mexicana en esa ciudad que tiene, según dijo, más mexicanos después de la ciudad de México. Al salir del encuentro, Efraín Jiménez, líder migrante zacatecano, me dijo que de eso no debería ufanarse sino reconocer que la diáspora mexicana vive allá porque los sucesivos gobiernos no han sido capaces de otorgarles oportunidades para permanecer en su país.

468 ad