Marcial Rodríguez Saldaña
El fracaso de Peña Nieto
A casi dos años de que Enrique Peña Nieto fue impuesto en la Presidencia de la República en medio de un proceso electoral marcado por la compra del voto y la participación directa de los poderes fácticos económicos y mediáticos, las promesas de campaña han resultado un engaño, pues el estado que guarda la nación es deplorable.
1. En el asunto fundamental que es el de la igualdad social, de acuerdo con los datos más recientes dados a conocer por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) el número de personas que viven en pobreza en nuestro país es de 60.6 millones, más del 50 por ciento de la población. En cuanto a pobreza extrema, de acuerdo con las cifras recientes del Consejo Nacional de Eva-luación de la Política de Desa-rrollo Social (Coneval), los estados en donde más se refleja son Chiapas (32.2 por ciento), Guerrero (31.7 por ciento), Oaxaca (23.3 por ciento) y Puebla (17.6 por ciento). En consecuencia, en el periodo de Peña Nieto la pobreza se ha incrementado en México.
2. Otros indicadores esenciales para medir el rezago que existe en los niveles de bienestar social se ubican en que el 71.8 por ciento de la población en México no tiene acceso a seguridad social; el 40 por ciento carece de servicios de salud; 36 millones de mexicanos no tienen vivienda digna; más de 22 millones de personas no tienen agua potable; existen más de tres millones de habitantes que no tienen servicio de energía eléctrica. Con estos datos, podemos constatar que los servicios básicos e indispensables para la subsistencia de la población de nuestro país aún no están resueltos.
3. En la cuestión económica, las promesas de Peña Nieto han resultado una farsa, toda vez que se comprometió a que habría un crecimiento anual al menos del 6 por ciento, tres veces más de lo que en promedio había crecido la economía mexicana en los últimos once años (2 por ciento). En 2013, el gobierno Peñista proyectó un crecimiento económico del 3.5 por ciento, el cual no se cumplió, ya que sólo llegó en términos reales al 1.1 por ciento, y para 2014 pronosticaron un crecimiento del 3.7 por ciento, pero al darse cuenta que no se realizaría lo han tenido que ajustar al 2.7 por ciento. La falta de crecimiento económico ha tenido un impacto directo en el desempleo, el cual ha aumentado del 4.9 por ciento que hubo en 2013 al 5.7 en julio de 2014, de igual forma incide en contra de la economía popular al incrementarse el precio de los artículos de consumo de primera necesidad por encima del incremento al salario mínimo, por lo que ha disminuido la capacidad adquisitiva.
4. Ésta es la realidad en que vive la población de México, a pesar de que haya un despliegue mediático que busque maquilar los hechos con las cacareadas reformas estructurales de Peña Nieto y sus aliados en el Pacto por México, quienes hasta ahora lo que han hecho es aumentar los impuestos como en el caso de la gasolina que tiene un efecto multiplicador en el incremento de los productos de la canasta básica y de los servicios de transporte, premiar a los legisladores que aprobaron estas reformas para que en el futuro se puedan reelegir, pero sobre todo que han cambiado principios fundamentales de la Constitución para entregar contratos a empresas nacionales o extranjeras para la explotación del petróleo, el gas, la refinación, la petroquímica y la industria eléctrica, lo cual se va a revertir con la consulta popular directa a los ciudadanos el 7 de junio de 2015.
5. El grupo de Peña Nieto que se aglutinó en el Pacto por México se ha ocupado de realizar reformas que benefician a quienes detentan el poder, a los grandes empresarios mexicanos y extranjeros y a los jefes de las élites políticas, pero no de resolver la pobreza y la desigualdad en que vive la mayoría de la población. Tampoco les ha interesado combatir el problema más grave que hay en las instituciones públicas en México que es el de la corrupción, ya que para Peña Nieto ésta existe en todo el mundo y es un problema cultural –para él irresoluble–, con lo cual da por hecho que la corrupción siga creciendo en nuestro país y se siga arraigando en nuestra cultura nacional, como algo natural como parte ya de un sistema corrupto de gobierno.
6. Los saldos de estos casi dos años del gobierno de Peña Nieto están a la vista y quien mejor puede evaluar su gestión es el propio pueblo y preguntarse ¿en qué ha mejorado la situación económica y social de cada persona y familia mexicana con Peña Nieto? La respuesta es obvia, en nada, por el contrario ha empeorado, es por ello que a pesar de las costosísimas campañas publicitarias de los aduladores de Peña Nieto, en las encuestas la mayoría de la población reprueba su gestión, con lo cual concluimos que su gobierno ha resultado un fracaso.
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