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Octavio Klimek Alcaraz

Veinte años de la Propeg

El próximo 22 de mayo se cumplen 20 años de la publicación en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Guerrero, del decreto con el que se crea la Procuraduría de Protección Ecológica del Estado de Guerrero (Propeg). Con ello, se ratifica a la procuraduría como la procuraduría ambiental más antigua del país.
Formalmente fue el 15 de mayo de 1992 cuando se crea la Procuraduría de Protección Ecológica del Estado de Guerrero; ese día se aprueba en el Honorable Congreso del Estado la adición de un capítulo I Bis al título segundo de la Ley del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente del Estado de Guerrero.
La Procuraduría fue creada con el impulso del gobernador del estado, José Francisco Ruíz Massieu, quien expidió el decreto para la publicación el día 20 de mayo de ese año. El designó como primer procurador de Protección Ecológica al Dr. Ricardo Klimek Gamas, que es mi padre.
Esto no fue casualidad, se trataba de que el procurador fuera conforme a la ley, una persona con experiencia en las materias vinculadas a la protección ecológica. El primer procurador, el Dr. Klimek Gamas, tiene una trayectoria y formación académica reconocida en el campo de la ciencia de la ecología.
Conforme al artículo 7A del decreto se crea a la procuraduría “como un órgano administrativo desconcentrado por función, jerárquicamente subordinado a la entonces Secretaría de Planeación, Presupuesto y Desarrollo Urbano, y con autonomía técnica para propiciar la participación ciudadana y realizar investigaciones sobre las denuncias de hechos, actos u omisiones que causen daño al medio ambiente o que representen riesgos graves para el mismo.”
En aquel entonces se buscó estructurar a la procuraduría con una unidad de atención jurídica a quejas y denuncias, una unidad de coordinación institucional, otra de organización y participación de la comunidad, así como una unidad de investigación científica y técnica, que fue el núcleo del Instituto de Ecología Aplicada del Estado Guerrero, hoy en triste receso.
Posteriormente, en octubre de 1999, durante el gobierno estatal de René Juárez Cisneros, se impulsa que la procuraduría fuera un organismo directamente adscrito al titular del Ejecutivo estatal. Esto fortalecía su quehacer, para no estar jerárquicamente subordinada a otra dependencia estatal.
Debe hacerse énfasis, que la procuraduría en sus primeras etapas logró con recursos presupuestales mínimos generar una buena capacidad de respuesta técnica ante la complejidad de los problemas ambientales en Guerrero, con esta óptica se trataba de impulsar a través del conocimiento la defensa de la naturaleza. Se partía de la premisa de que no es posible procurar justicia ambiental sin conocer realmente el estado de salud de los ecosistemas, para proponer a partir de un buen diagnóstico la mejor terapia posible. Se llegaron a tener de los mejores laboratorios de aguas, suelos y ecotoxicología de la región sur del país, pero en un acto de barbarie en el año 2001, se dejó de pagar la renta de la casa por el gobierno estatal donde estaban instalados los laboratorios. Esto acabó con los laboratorios logrados prácticamente gratis para el gobierno estatal a través del Instituto de Ecología Aplicada de Guerrero. Es el primer caso, en donde se entregan equipos de laboratorio de millones de pesos de inversión a un gobierno estatal y este prefiere aventarlos literalmente a la basura.
En mi opinión, la procuraduría tenía una misión clara en materia ambiental, que era ayudar a corregir los desequilibrios de poder, la falta o desacato a los derechos ambientales de la naturaleza y de la ciudadanía, así como promover un uso de los recursos naturales con una visión de sostenibilidad. Por lo menos así creíamos que tenía que ser.
Sin embargo, al final del gobierno estatal de René Juárez Cisneros, la procuraduría fue de manera adicional sacrificada y degradada a ser un apéndice de la nueva Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semaren) del gobierno estatal. Se le rebajó al nivel de una dirección general del Ejecutivo estatal. En los hechos se desmontó a la procuraduría para generar la nueva estructura de la secretaría, convirtiéndola en un verdadero patito feo de la Semaren. La llave del presupuesto estatal para la procuraduría venía nuevamente de la secretaría, esto la hizo vulnerable y débil a los vaivenes de la buena o mala relación del secretario de la Semaren y del procurador en turno.
Al día de hoy se busca nuevamente lograr la autonomía de la procuraduría, se trata de lograr un organismo responsable de la aplicación y vigilancia de la legislación ambiental, con los suficientes dientes para lograr procurar la justicia ambiental en nuestra entidad e impedir tantos atropellos en materia ambiental que día con día se realizan en él. En los últimos años han surgido procuradurías ambientales en un gran número de entidades federativas del país, obviamente con mejores características en atribuciones y recursos que la actual Procuraduría de Protección Ecológica del Estado de Guerrero.
Existen antecedentes para la autonomía de la procuraduría, por ejemplo desde principios del 2009 se presentó una propuesta al respecto en el Congreso del Estado, se trata de impulsar reformas a la legislación secundaria. Infortunadamente y de manera inexplicable, después de tres años, no hay un dictamen de las Comisiones Ordinarias de Estudios Constitucionales y Jurídicos y de Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable sobre dicha propuesta. Las consecuencias son en estos tres años mayor impunidad ambiental en Guerrero para la conveniencia de todo tipo de intereses, menos los de la sociedad y naturaleza.
Por ello, hay que lograr que con este nuevo gobierno estatal se tenga un compromiso claro y concreto hacia la procuración de la justicia ambiental a través de la procuraduría. El propio Plan Estatal de Desarrollo 2011–2015 plantea en la estrategia 4. 2. 16. 4. impulsar la autonomía de la procuraduría. No se omite el señalar que el plan tiene como uno de sus principales objetivos la creación de una nueva Constitución Política del Estado de Guerrero, que podría hacer en congruencia con dicha estrategia a la Procuraduría de Protección Ecológica un organismo autónomo con operación y presupuesto propio; lograr que el nombramiento por un periodo determinado del procurador fuera realizado por el Congreso del Estado a propuesta del gobernador del estado, y que fuera un ciudadano o ciudadana guerrerense con probada trayectoria, compromiso y capacidad en la materia ecológica, como fue en su inicio.
Con la autonomía a la procuraduría se debe incluir el impulso de una mayor participación de la sociedad en su labor cotidiana; así como incluir mecanismos menos policíacos, menos coactivos, que vayan más allá de las auditorías ambientales voluntarias, en especial se debe aplicar a trabajar más en materia de resolución de conflictos ambientales, como la consulta pública, la negociación, la mediación y el arbitraje.
Urge este tipo de actuación cuando se observan problemas ligados a lo ambiental, que incluso carecen después de años de estar ahí presentes de mecanismos institucionales confiables de monitoreo y seguimiento, como los de la termoeléctrica de Petacalco, el proyecto de la hidroeléctrica de La Parota, la lucha por conservar los bosques en diversos sitios de la entidad, el cuidado del paisaje y de las playas para la recreación en nuestros principales sitios turísticos, sólo por citar algunos de los asuntos en los que se requieren defender el derecho constitucional de las personas a un medio ambiente sano.
En especial otra atribución para lograr tal fin sería impulsar la competencia de la procuraduría para realizar el seguimiento y control de la evaluación ambiental de las políticas, planes y programas de la administración pública que tienen por ámbito de acción al estado de Guerrero. Es triste decirlo, pero muchas veces los principales agentes del deterioro ambiental vienen de la mala toma de decisiones dentro de las estructuras de gobierno; debe existir una vigilancia real de que esto no suceda bajo el pretexto retórico del crecimiento económico.
Lo anterior dotaría a la procuraduría de los mecanismos y procedimientos que permitirían verdaderamente evaluar el desempeño de la gestión ambiental de las instituciones adscritas a los diferentes órdenes de gobierno que actúan en la entidad. Con ello, además se contribuiría a hacer realidad el principio de transversalidad, para que los instrumentos de la planeación sean orientados a favor del desarrollo sustentable.
En ese sentido, una atribución importante del procurador de Protección Ecológica debe ser el presentar al Congreso del Estado un informe anual público sobre el estado del ambiente y los recursos naturales en la entidad. El objetivo sería conocer si se están cumpliendo los objetivos para logra el desarrollo sustentable en Guerrero, identificando además responsabilidades y otorgando en su caso las correspondientes sanciones a aquellos que desde el ámbito público o privado impulsen acciones que deterioren al medio ambiente y los recursos naturales.
Esta reforma de la Procuraduría de Protección Ecológica debe lograr una profesionalización de sus integrantes, en la que no predomine el personal administrativo, sino una masa crítica de personal multidisciplinario pagada dignamente, con la más rigurosa formación técnica y científica en las ciencias ambientales y de la ecología, dotados del equipamiento de laboratorio y campo necesario para sus fines de investigación en materia ecológica y ambiental, como fue en sus orígenes esta dependencia.
Finalizo señalando que el impacto presupuestal sería mínimo, ya que la actual procuraduría tiene desde hace 20 años derechos respecto a su propio presupuesto. Además, de que todo esto se debe ver como una inversión y no un costo ante los preocupantes costos del actual deterioro ambiental de la entidad. Sólo hace falta voluntad política y compromiso real con nosotros mismos y las futuras generaciones, más allá de la retórica.
P.D. Un ejemplo de compromiso, dignidad e inteligencia han dado a la vieja clase política del país los jóvenes estudiantes de universidades públicas y privadas, han demostrado que no son manipulables. Recordemos que las universidades son el aprender y el disentir, y el aprender a disentir.

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