Arturo Solís Heredia
CANAL PRIVADO
Goya
Mientras que los diputados rechazaban cualquier rastro de redacción foxista del presupuesto; mientras una turba quemaba vivos a dos policías; mientras Vicente Fox despedía comodinamente a Marcelo Ebrard; mientras López Obrador eludía el conflicto del día; mientras incontables funcionarios públicos y representantes populares utilizaban sus cargos para proyectar su futuro político; mientras Torreblanca y Astudillo intercambiaban críticas y gracejadas; en fin, mientras transcurría normalmente la rutina cotidiana de nuestra política nacional, los Pumas de la UNAM concentraban el interés y el ánimo de buena parte de los mexicanos, ganando el campeonato de futbol profesional.
La pumanía, como bautizó con tino Arturo Elías Ayub, presidente del patronato del club, la súbita cosecha de muchos nuevos seguidores de los últimos dos años, conquistó la atención y el apoyo por los que aquellos suspiran: en el segundo juego de la final, en el Valle de México, 54 de cada 100 televisores encendidos sintonizaban el juego; y a nivel nacional, 45 de cada 100. La venta de playeras con el escudo del equipo tuvo un incremento de más del 300 por ciento, en las últimas dos semanas. La euforia y la asistencia del público a los dos partidos de la final, convocada en parte, por supuesto, por el equipo y afición rayados, también alcanzó niveles extraordinarios para este tipo de eventos.
Aunque ya muy oído y analizado, el impacto social que tiene el futbol fue evidente el pasado sábado, más que de costumbre, no sólo por el éxito y los resultados de los jugadores pumas, ni únicamente por la polémica personalidad de Hugo Sánchez, sin duda fundamentales; hubo algo más que hizo que muchos mexicanos y mexicanas (perdón por la retórica foxista), incluso aquellos alejados generalmente del futbol, fueran seducidos por el triunfo de una causa que, al menos por un día, representó el espíritu nacional.
Es posible que esté exagerando, dejándome llevar por mi corazón futbolero que, aunque de latido americanista (¿¡y qué!? –digo, por si las dudas–), tiene en los pumas un bálsamo emergente para aliviar tantos años de miserias aguileñas. Puede ser también que mi perspectiva esté contaminada por haber estudiado en la UNAM; es decir, soy puma con pleno derecho.
Pero cuando casi todas las instituciones mexicanas atraviesan por una severa crisis de credibilidad, eficiencia y respeto social, el contraste de una universidad pública que ha podido recuperar y mantener su prestigio, nivel educativo, productividad académica y científica y, especialmente, la confianza del pueblo, se vale solazarse y vitorear, dejar a un lado el pesimismo, al menos por un rato.
La segunda “era dorada” de los pumas, como la anticipó Hugo, es fruto del trabajo de una estructura seria, íntegra, respetuosa y disciplinada, concentrada en objetivos comunes y casi libre de las grillas mezquinas de la política. Porque este reencuentro de la UNAM con la sociedad no se limita al ámbito deportivo, alcanza a todas sus esferas, mérito, para muchos, de Juan Ramón de la Fuente, su rector.
Hugo ha sido el estandarte. Ha convencido incluso a aquellos, me incluyo, que les resultaba pedante, soberbio y antipático. Así lo hizo en España y así lo volvió a hacer en su país. Cuando llegó al Atlético de Madrid, soportó insultos y desdén, para terminar su carrera reconocido hasta por sus peores críticos. Como muestra un editorial del diario El País: “Pocas veces un jugador había sido tan temido en el área, porque todo balón que se acercaba a portería tenía muchas posibilidades de ser gol. De ahí su apodo de HuGol. Las cinco ligas consecutivas que logró el Real Madrid durante los años 1986, 1987, 1988, 1989 y 1990 fueron, en gran medida, gracias a los goles que El Manito logró”.
Los pumas son bicampeones del futbol mexicano, pero la UNAM tiene mayores trofeos que presumir. De acuerdo con la clasificación realizada por el Instituto de Altos Estudios de la Universidad Shanghai Jiao Tong, la UNAM está calificada como la mejor institución de educación superior de Iberoamérica. De las 500 mejores universidades que abarcó el estudio, la Universidad Nacional se situó en el lugar 153 del Academic Ranking of World Universities 2004, dado a conocer hace unos días; avanzó 27 sitios, de acuerdo con la evaluación anual anterior, en la que aparecía en el lugar 180. La UNAM es la única institución mexicana que figura en dicha evaluación y se ubica como la mejor institución de educación superior de América Latina.
El pasado sábado por la noche, el Ángel de la Independencia recibió a una multitud tan o más numerosa que las convocadas por los mejores días de la selección nacional en las Copas del Mundo. La aclamación con que recibió a los jugadores y a su técnico, dejó escuchar más de tres proclamas de euforia sarcástica: “¡Hugo para presidente!”.
No sé si las escuchó. Tampoco sé si el rector ha leído o escuchado a algunos editorialistas que lo califican como un serio aspirante a la jefatura de Gobierno del DF y, también, hasta a la Presidencia de la República.
Espero que no, mejor que sigan ahí, en donde están. No se nos vayan a contaminar.




