Carlos Pérez Aguirre
Nepotismo y corrupción, lo mismo
Al parecer se desató toda una controversia y declaraciones sobre si la contratación de familiares, tipificada como nepotismo, es corrupción o es un ejercicio válido en la acción de gobernar. Lo primero que nos salta a la vista es que básicamente los encargados de defender esas contrataciones, que pueden inflar al infinito las nóminas gubernamentales, provienen de esas mismas nóminas gubernamentales o tienen un gran acercamiento con los ejecutivos estatales.
Pero independientemente de ello, es necesario realizar un muy somero análisis, porque primero tendremos que partir de la concepción de gobierno y democracia; entonces, si el gobierno es una instancia de representación del interés de las mayorías, que mediante el sufragio deciden quién se encargará de la ejecución de la actividad pública (ojo: actividad pública, no privada), para ello al representante de ese poder se le faculta para que designe a los elementos más apropiados desde el punto de vista, técnico, moral, administrativo, eficacia, etcétera.
Aquí habrá que señalar que posiblemente algún familiar cumpla con esos requisitos y la normatividad en Guerrero no prohíbe esta práctica, pero lo que sí marca claramente la ley, aunque sólo sea en la letra, es que el ejercicio del poder debe ser trasparente, honesto y encaminado única y exclusivamente a cumplir con los requerimientos diversos que la sociedad demanda.
Tenemos el caso reciente del ex gobernante de Tlaxcala que fue acusado precisamente de nepotismo, siendo inhabilitado por lo mismo y muy cerca estuvo de pisar las mazmorras, todo ello por que supuso tráfico de influencias, asociación, corrupción y sobre todo desvio de recursos. En el ámbito federal tenemos casos escandalosos, que por la fuerza que representa aún el presidencialismo, no genero más que un descredito sustantivo de varios presidentes, tal fue el caso de López Portillo, que en la cúspide de su poder se vanagloriaba del “orgullo de su nepotismo”, conservando en la nómina a esposa, hijos, hermanas y una interminable lista de sobrinos-ahijadas (hablo de López Portillo aun no de Ángel Aguirre), mismo presidente que en su momento también realizo una renuncia cosmética de algunos de sus familiares más cercanos, dejando en nómina una interminable lista, evidentemente esto le costó a este mandatario y a su partido un enorme descredito ante la sociedad, lo que incrementó el descontento de la ciudadanía.
Carlos Salinas, con su famoso “hermano incomodo” y también una cantidad de familiares, generó tales niveles de corrupción y descomposición que desembocaron en los asesinatos políticos de fin de ese negro sexenio. Luego, en la transición quién olvida a los hijos de Martha Sahagún que fuera del gobierno, pero favorecidos con enormes contratos ajenos de toda norma, constituyó un nepotismo por la vertiente de la concesión de contratos –fuera de nomina– situación que le costó al panismo un descredito y vergüenza del que nunca se podrán deslindar.
Luego entonces la contratación desmedida de familiares y la utilización del poder gubernamental para influir en los partidos políticos para perpetuarse atreves de hijos y familiares en el poder, evidentemente son actos de corrupción. La contratación o permanencia de familiares sólo será válida cuando éstos, durante su vida laboral o profesional estén inmersos en el ámbito y los niveles de que de por sí ya desarrollen.
Pero el crecimiento desmedido en cargos y funciones o el otorgamiento de concesiones o contratos, claro que son actos de corrupción que la ley claramente prohíbe. Aquellos que los justifiquen o aprueben estas conductas contrarias a toda democracia, propician no sólo la corrupción sino también el autoritarismo extremo y la pérdida de los valores de equidad.
Titishando: Tomas Tenorio el día lunes en su columna Otro país analiza como siempre de manera objetiva y con elementos el caso del asesinato del diputado Armando Chavarría, a reserva de retomarlo en otro artículo, creo que es necesario llamar la atención en ese caso que ha sido tan lesivo para la vida de la entidad Guerrerense, y que marcó su futuro, entre otras cosas, por ejemplo, la atolondrada decisión de designar al actual gobernante como candidato de la izquierda. Tomas señala, riego de manipulación y cálculo político en el manejo de la investigación, teniendo ya casi resuelto el caso. Por ello me uno a la voz de los que piden trasparencia y justicia.
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