Anituy Rebolledo Ayerdi
Cómo han pasado los años (XXXIII)
Difamación
Dicen que el primer paso de la ignorancia es la presunción de saberlo todo. Validos de la supina que los agobia, los integrantes del grupo musical La Amistad, presumen conocer un plagio y lo denuncian en las redes sociales. El cometido por el compositor oaxaqueño Jesús Chuy Rasgado con su canción Naela, conocida popularmente como Naila. Los cargos aparecen en la página de internet de los músicos acapulqueños (de todo hay en la villa del Señor), donde pontifican:
“Naila fue muy popular, primero la promovieron como La Profecía (1). La verdad es que la primera parte es un poema de Federico García Lorca titulado La esposa infiel (2). Otra parte de la canción es también un poema llamado La Profecía, de Rafael de León (3). Lo que hizo el oaxaqueño Jesús Chuy Rasgado fue ponerle una canción muy bonita y unir estos magníficos poemas.” (5)
1.- Ahora resulta que Chuy Rasgado se fusiló a Rafael de León. ¡Perdónalos, diosito, no saben las tonterías que dicen.!
2.- Se trata en realidad del poema de Lorca La casada infiel (1898-1936): Y yo que me la llevé al río…). Pero, bueno, si está casada es esposa, ¿o no?
3.- Rafael de León, La Profecía: Me lo dijeron ayer las lenguas de doble filo.
4.- Los inamistosos de La Amistad no solo desentonan, ¡difaman!
Debían saber los jóvenes músicos que no fue Chuy Rasgado el autor del champurrete de infidelidades. No pudo serlo porque el oaxaqueño está cumpliendo, precisamente en este mes, 66 años de cantar en el coro celestial. A la única perjura a la que se refiere es a Naela, haciéndola confesar: ya te engañé con otro hombre, ya no soy Naela para ti. Así, los versos sencillos del trovador istmeño quedaron atrapados entre los de dos clásicos españoles. Entonces, uno debe preguntarse ¿quién fue el autor de cochupo? Tenemos el pálpito de que este pérfido caldo gordo lo cocinó el trovador José Pepe Ramos quien lo tiene como plato fuerte de sus presentaciones.
El 28 de este mes, por cierto, se cumple un aniversario luctuoso del autor de Naela o Naila o Nayla y será una ocasión propicia para desagraviarlo trovándolo, pero sin españolerías. Hugo Arizmendi queda encargado de lo conducente.
Perdón: ¿no hablamos acaso del mismo Pepe Ramos que aparece en la página aludida como cantante y compositor de La Amistad? ¡No la chiflen que es cantada!
Tamarindos de Iguala
Un cuarentón Adolfo Ruiz Cortines degusta una nieve de limón bajo los añosos tamarindos de la plaza principal de Iguala. ¿Qué hace el jarocho desafiando los calores igualtecos vistiendo traje formal, corbata incluida aunque sin chaleco? Cumpliendo seguramente alguna misión burocrática.
Viejos lugareños, sesteando como el visitante, responden a sus preguntas. ¿Qué cuánto le deja al Ayuntamiento la cosecha de cada árbol de tamarindo? Cuando mucho trescientos pesos anules es la respuesta casi unánime. El hábil tenedor de libros hace rápidas cuentas mentales y reprocha a los igualtecos no obtener un mejor aprovechamiento del recurso. Sugiere para ello la siembra de tamarindos en áreas públicas, particularmente en lotes baldíos de la ciudad. Entonces brinca la objeción de los interlocutores y con ella la sugerencia de “que no hable el señor de lo que ignora”. ¿Sabe el señor Ruiz Cortines cuanto tiempo le lleva al tamarindo dar sus primeros frutos?: ¡de seis a ocho años! ¡Échele!
La respuesta era la esperada por el visitante. Le ofrece la oportunidad de reflexionar sobre las muchas flaquezas nacionales. La incapacidad del mexicano, por ejemplo, para trabajar por las generaciones futuras, pretendiendo hacerlo todo para hoy y para sí. Ruiz Cortines irá más allá:. redacta ahí mismo sobre las rodillas una iniciativa encaminada a la creación de comités o patronatos para impulsar el cultivo del árbol africano. Sus interlocutores le ofrecen llevarla al Cabildo aunque no abrigan ninguna esperanza de que sea leída siquiera. No todos los regidores saben leer, le advierten
Los años pasan, que ni qué
Cuando han pasado muchos años de aquel encuentro, Adolfo Ruiz Cortines regresa a Iguala y lo primero que pregunta es sobre el resultado de su propuesta. Si no lo mandan al carajo llamándolo pinche viejo loco, es porque ya no es el mismo. Ahora tiene 61 años no obstante verse tan viejo como la primera vez, viste guayabera veracruzana y hay algo más que lo distingue: es candidato del PRI a la presidencia de la República.
–Los tamarindos de Iguala son tantos–, le responde a coro un grupo de niñas uniformadas que agitan banderitas tricolores y quizás inventen el número.“Son los mismos sembrados en 1812 por don Luis Gonzaga Vieyra”, precisa la más aplicada del grupo y pone así fin al regateo.
ARC guardará su reacción incómoda, pues no es aquel momento propicio para salir mal con nadie y sí ganar votos, muchos votos. ¡Ah!, pero ya llegará el momento de decirle a los igualtecos todo lo güevones que son. Y así, pronto llega el 1 de septiembre de 1953, la fecha sacrosanta del primer informe presidencial. Su texto será aleccionador:
“Es preciso persuadirnos de que no hay que esperar provecho inmediato de los árboles y adoptar al plantarlos y cultivarlos este lema: No siembro para mí, siembro para México”.
Esta última será una de las muchas frases que distinguirán el sexenio del veracruzano.
Semental
Después de Santa Anna, el presidente Ruiz Cortinez ha sido el mandatario mexicano sobre el que se ha cebado impíamente la picardía mexicana, referida casi exclusivamente a su edad provecta. Nunca a que fuera un tipo perverso, deshonesto, ratero, loco mesiánico o cosas parecidas. Se cuenta que algunas burlas y chirigotas él mismo las mandaba difundir y que todas las mañana preguntaba a su secretario ¿Y hoy que se dice de mí en la calle?
–Insisten, señor, en que a usted “ya no paraguas”.
–¡Cabrones, me eligieron como presidente no como semental!
La Secundaria 22
Debe recordarse a propósito que fue el presidente Ruiz Cortínes quien hizo realidad uno de los muchos sueños de los jóvenes acapulqueños (cuando había tiempo y manera de tenerlos), el de contar con una flamante escuela Secundaria. Él mismo vendrá a inaugurarla con el número 22, hoy Uno. Y hará lo propio con la biblioteca federal Alfonso G Alarcón, en Quebrada e Hidalgo. Ambas instituciones gestionadas por grupos de la sociedad civil, encabezados por don Rosendo Pintos Lacunza.
La Escuela Secundaria de Acapulco ocupó a partir de su fundación, en 1939, una vieja casona de adobe en Quebrada y Madero. Antigua residencia del doctor cubano-español Antonio Butrón Ríos, alcalde de Acapulco en varias ocasiones entre los siglos XIX y XX. El mismo estableció ahí la Botica Acapulco, sin duda el establecimiento comercial más antiguo de la ciudad. Afectada por un sismo en 1907, Butrón vende el inmueble al gobierno federal para las oficinas de correos y telégrafos.
Los XV Años
Sucederá que cuando los secundarianos se preparen para celebrar los quince años de la institución, un terremoto la deja inhabitable. La sacudida mayor se produce a las 16:15 horas del 3 de septiembre de 1953, sin víctimas por ser domingo. Otro sismo, la noche del Grito convierte al inmueble en cascajo. El predio será ocupado más tarde por la moderna escuela primaria federal Tipo, cuyo lugar estará destinado, también mucho mas tarde, a la biblioteca Alarcón l.
En plena Guerra Cristera, acatando órdenes de sus superiores, los sacerdotes del puerto cierran la parroquia y el curato para mudarse a casas particulares. Don Chendo Pintos, entonces síndico del Ayuntamiento, reporta tal anomalía a la presidencia de la República.
Grande será la sorpresa del Cronista de la Ciudad cuando reciba un telefonema del propio presidente de la República, Plutarco Elías Calles. Le informa que ha ordenado la incautación del curato de La Soledad y le pide vigilar el procedimiento a cargo de un funcionario federal. También le recomienda recibir los bienes de los clérigos para que lleguen oportunamente sus manos. A sugerencia del propio Pintos Lacunza, Elías Calles ordena la ocupación inmediata del curato por una escuela primaria federal Tipo.
El Ruiseñor de Guerrero
Así llamado por sus paisanos sanjeronimeños, Fernando Rosas Solís fue, en opinión del musicólogo chileno Juan S. Garrido, uno de los grandes boleristas mexicanos del siglo XX. Su voz clara, potente y fresca lo ubicó entre los mejores de su tiempo. Lamenta, sin embargo, que haya tenido que abandonar el país para regionalizar su arte a lo largo de la frontera norte, donde, no obstante, será un triunfador.
Garrido no lo dice, pero el exilio artístico de Fernando Rosas fue obligado por Jorge Negrete, poderoso secretario general de la ANDA. “Y todo porque mi Fernando le puso una guitarra de corbata al charro cabrón”, placeaba en San Jerónimo la orgullosa madre del cantante, doña Irene Solís. En efecto, cerrados para él por influencia de Negrete todos los escenarios en México, Rosas los encontrará en Cuba y en la frontera norte. Rubén Ríos Radilla, biógrafo del sanjeronimeño, adjudica el diferendo a un “choque de caracteres y temperamentos volcánicos”.
Sus éxitos
Abel Domínguez, el mayor de la prodigiosa dinastía musical chiapaneca, escucha a Fernando Rosas en la Hora del Aficionado y no duda un momento en entregarle su corrido Traigo mi 45. Le va tan bien que harán una segunda versión acompañada esta vez por el bolero Humanidad, del hermano Armando Chamaco Domínguez.
Otros boleros estrenados por Rosas Solís: Vagabundo, de Federico Bahena; Hoja seca, de Roque Carbajo; Pensando en ti, el favorito de nuestro personaje, compuesto en Acapulco por Alfonso Torres, contrabajista de la orquesta de Alfonso Pelón Riestra, exclusiva del Ciro´s del hotel Casablanca. Cosas del ayer, compuesta especialmente para él por Chucho Rodríguez, su arreglista de cabecera. Pablo Beltrán Ruiz le confia Somos diferentes y no se arrepentirá.
Su hablar costeño con la ausencia casi total de las letras “eses”, fue una preocupación constante del paisano. Se aplicará por ello a lograrlas a base de lecturas y ejercicios de dicción. Ello con riesgo de que la paisanada lo llamara “físico”. Otro rasgo notable del trovador, destacado por el chileno Garrido, fue la versatilidad. Sin abandonar el bolero incursionará en los géneros vernáculo y festivo destacando entre ellas los cancioneros de José Agustín Ramírez y Salvador Chava Flores.
Fernando Rosas Solis muere en la ciudad de México el 9 de marzo de 1959, a los 45 años cumplidos. Las causas del deceso tendrán que ver con una golpiza recibida meses atrás por parte de policías de Acapulco:
El bolerista es testigo de la golpiza callejera que propinan policías uniformados a un joven trasnochado, sin causa aparente y quizás porque no le encontraron dinero en los bolsillos. Indignado ante el ataque brutal y desproporcionado, el sanjeronimeño interviene en defensa de la víctima.
–¡Ya párenle, genízaros abusivos! ¿No ven que el chamaco ya está desmayado? ¡Soy amigo del señor presidente municipal y esto lo va a saber!
–¿Y ora de dónde chingaos salió este cabroncito defensor de oficio?–, pregunta a carcajadas el jefe del grupo. ¡Pues para que vayas con el chisme completo, aquí te va esto mitotero hijo de la chingada! Y diciendo y haciendo: descarga la culata de su fusil sobre la cabeza de Rosas dejándolo inerme en un charco de sangre.
Toño Olguín
Gracias a Toño Olguín por el obsequio de dos discos con los éxitos del paisano sanjeronimeño. No falta ninguno.




